30 de Noviembre, 2016, 8:47: ALFRE306General

En un gesto de grandeza y solidaridad, el equipo que debía jugar la final con

Chapecoense, solicita la entrega de la copa a su adversario,

luego de la tragedia del avión de Lamia.











29/11/2016

Comunicación oficial de Atlético Nacional en su sitio web

El dolor embarga rotundamente nuestros corazones e invade de luto nuestro pensamiento. Han sido horas lamentables en las que hemos estado consternados con una noticia que nunca quisimos haber escuchado. El accidente de nuestros hermanos del fútbol de Chapecoense nos marcará de por vida y desde ya dejará una huella imborrable en el fútbol latinoamericano y mundial. Todo esto ha sido completamente inesperado, por eso el dolor. Se trataban todos ellos, futbolistas, Cuerpo Técnico, periodistas y tripulación, de personas con muchos sueños, por eso el llanto.

El lamento mundial se ha hecho extensivo también a toda la familia Verdolaga quienes desde sus patrocinadores, su Junta Directiva, su Cuerpo Técnico, sus jugadores, su parte administrativa y su afición, han manifestado el desconsuelo y la desazón por lo absurdo. La solidaridad no se hizo esperar y de nuestra parte acompañamos de forma rotunda el padecimiento de todos los hermanos que nos abandonaron quienes junto a sus familiares y nosotros, compartíamos una ilusión grande de ser campeones continentales de la Copa Sudamericana.

Luego de estar muy preocupados por la parte humana pensamos en el aspecto competitivo y queremos publicar este comunicado en donde Atlético Nacional invita a Conmebol a que el título de la Copa Sudamericana le sea entregado a la Associacao Chapecoense de Futebol como laurel honorífico a su gran pérdida y en homenaje póstumo a las víctimas del fatal accidente que enluta nuestro deporte. De nuestra parte, y para siempre, Chapecoense Campeón de la Copa Sudamericana 2016.





29 de Noviembre, 2016, 8:40: ALFRE306Familia y Sociedad

Durante la cumbre, se ha abordado el tema de la protección y salvaguarda de las minorías religiosas en los países musulmanes

La Koutoubia, torre de la mezquita principal de Marrakech

La Koutoubia, torre de la mezquita principal de Marrakech

Este miércoles, 250 eminentes estudios del islam se reunieron en Marrakech (Marruecos), para firmar una declaración que pide que se desarrolle una jurisprudencia islámica sobre el concepto de ciudadanía, que incluya a todos los grupos religiosos. Se trata de un acontecimiento histórico en el mundo musulmán.

El encuentro fue auspiciado por el Ministerio de Fomento y Asuntos Islámicos del Reino de Marruecos y el Foro para la Promoción de la Paz en las sociedades islámicas, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, informó la agencia FIDES.

En un comunicado, los promotores de la iniciativa explican que la Declaración de Marrakech retoma la Carta de Medina, que este año cumple 1.400 años de su firma, “un acuerdo constitucional entre el profeta Mahoma y el pueblo de Medina, que garantizaba la libertad religiosa para todos, independientemente de su fe”.

Los estudiosos e intelectuales musulmanes piden en su escrito que se desarrolle el concepto de ciudadanía en la jurisprudencia islámica, y también hacen un llamamiento a las instituciones educativas para que realicen “una revisión valiente de los programas educativos, y eliminen cualquier tema que incite a la agresión y al extremismo, conduciendo a la guerra y al caos”. Además, invitan a los políticos para que “establezcan un contrato constitucional entre los ciudadanos”.

En otro párrafo del texto, los eruditos demandan a los diversos grupos religiosos que recuerden que durante siglos han compartido la misma tierra, viviendo juntos. Por ello, llaman a que se rechace cualquier forma de denigración del otro.

La Declaración de Marrakech concluye afirmando que es “inconcebible el uso de la religión para golpear los derechos de las minorías religiosas en los países musulmanes”. En el encuentro de Marrakech estaban presentes representantes de más de 40 países y cincuenta líderes de otras religiones que han expresado su agradecimiento por el documento.

28 de Noviembre, 2016, 9:04: ALFRE306Familia y Sociedad

Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia

Appointment in hospital

Pixabay CC0


Que la medicina regenerativa y reparadora es, y sobre todo puede ser, la gran esperanza terapéutica del siglo XXI en el que estamos, parece admitido por la gran mayoría de los expertos dedicados a estos temas. En este sentido, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en su Informe  2020: Una Nueva Visión. El futuro de la Medicina Regenerativa, define a ésta como  «el paso inmediato de los tratamientos médicos» y predice que la medicina regenerativa será la «vanguardia del cuidado de la salud de este siglo XXI» (JAMA 313; 1413-1414, 2015). Pero estas prácticas médicas implican problemas éticos que merecen ser considerados.

Normalmente todo nuestro tejido celular y orgánico con el paso del tiempo se va deteriorando. A esta degradación fisiológica normal, se le puede añadir la degradación patológica inherente a las enfermedades que podemos ir sufriendo y que hace que nuestros órganos se deterioren.

Dicho deterioro puede acompañarse de trastornos funcionales de los órganos afectados que pueden comprometer nuestra salud, y en ocasiones, si no se resuelve, incluso llevar a la muerte.

Por ello, se plantea la necesidad de reparar los órganos afectados, objetivo que se puede conseguir o bien sustituyendo el órgano lesionado por un trasplante o bien tratando de regenerarlo.

Esta segunda posibilidad da pie a la denominada medicina regenerativa y reparadora.

Los órganos afectados se pueden esencialmente reparar por dos mecanismos, activando su propio sistema de reparación, o tratando de hacerlo por procedimientos externos, esto es por la denominada terapia celular, que esencialmente consiste en transferir al órgano lesionado células sanas de su propia estirpe que puedan regenerar el tejido dañado. Aquí nosotros vamos a denominar a las células transferidas, células reparadoras.

Las células reparadoras y su valoración ética

Para conseguir los objetivos reparadores, lo primero que hay que lograr es producir u obtener células del tejido del órgano afectado; si por ejemplo, es el corazón, células cardiacas, que son las que podrían transferirse al corazón lesionado.  En función de dónde se obtengan las células reparadoras será la valoración ética que estas prácticas merezcan.

Las células reparadoras esencialmente se pueden obtener de tres orígenes: células madre embrionarias, células madre adultas o células adultas reprogramadas, las denominadas células  iPS, por las siglas en inglés definidoras del proceso reprogramador.

Vamos en primer lugar a referirnos a estas últimas, las células iPS. Las células adultas de nuestro organismo, por ejemplo las células de piel, son células completamente diferenciadas para cumplir el fin que tienen determinado, y ya no pueden hacer, y ya es suficiente, nada más. Pero estas células pueden ser desdiferenciadas hasta ir adquiriendo características similares a las células madre embrionarias, pero sin llegar a ser células embrionarias. A estas células indeferenciadas, similares a las células madre embrionarias, es a las que se denominan células iPS. A uno de los investigadores que pusieron a punto este proceso de desdiferenciación, Shinya Yamanaka, se le concedió el premio Nobel de Medicina en el año 2012, lo que refleja la importancia que a este logro se le atribuyó.

Pues bien, de las células madre embrionarias, de las madre adultas y de las células iPS, sometidas a procedimientos técnicos concretos, se pueden obtener células de prácticamente todo tipo de tejidos, son las que aquí hemos denominado células reparadoras, y con ellas se podrán reparar los órganos lesionados.

Indudablemente no podemos, y creemos que no procede, comentar las técnicas que todos estos procedimientos metodológicos conllevan, solo nos detendremos a evaluar cómo afecta éticamente a su uso la fuente de donde se obtienen las células reparadoras, las que se van a utilizar para regenerar el órgano lesionado.

Hemos dicho que se pueden obtener de las células madre embrionarias, de las células madre adultas y de las células iPS. Las células madre embrionarias se obtienen de embriones de 60 a 200 células, blastocistos, que hay que destruir para obtenerlas. Consecuentemente si se utilizan células madre embrionarias, el que haya que destruir embriones humanos para obtenerlas afectará a la eticidad de todo lo que posteriormente se realice con dichas células. Es decir, cualquier logro que se consiga utilizando células madre embrionarias será éticamente negativo, por muy positivo que sea el fin para el que se utilicen, aunque sea reparar un órgano lesionado de un individuo adulto. El fin nunca justifica los medios utilizados para conseguirlo.

El uso de las células reparadoras obtenidas de cualquiera de las otras dos fuentes de células madre, las adultas y las iPS, no conlleva ninguna dificultad ética, pues para obtenerlas no hay que destruir embriones humanos, que es la razón última del por qué no se puede utilizar éticamente las células madre embrionarias.

Resumiendo:  a) la medicina regenerativa y reparadora puede ser una importante arma terapéutica del siglo XXI en el que estamos; b) la eticidad de estas prácticas esta condicionada por el tipo de células madre que se utilicen para obtener las células reparadoras y c) consecuentemente, sean éticamente admisibles todas las prácticas que utilicen células madre adultas o iPS y no serán éticamente aceptables las que usen células madre embrionarias, pues su obtención conlleva ineludiblemente destruir embriones humanos, algo éticamente inaceptable.

 

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de  Valencia

27 de Noviembre, 2016, 10:40: ALFRE306General
El líder comunista que se reunió con tres Papas, murió a los 90 años


Por: ACI Prensa | Fuente: ACI Prensa



Fidel Castro, que gobernó Cuba durante cerca de 50 años y recibió en la isla a tres Papas, falleció la noche del 25 de noviembre, anunció su hermano y actual presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro, alrededor de la medianoche.

En su mensaje a la nación, Raúl Castro indicó que “con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo, que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10 y 29 horas de la noche falleció el comandante jefe de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz”.

El hermano menor de Fidel señaló que “en cumplimiento de la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados a las primeras horas de mañana sábado 26”.

El Consejo de Estado de Cuba decretó 9 días de duelo nacional, y anunció que los restos de Fidel Castro serán enterradas el 4 de diciembre a las 7:00 a.m. (hora local), en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Fidel Castro llegó al poder en Cuba en enero de 1959, tras una insurgencia armada que derrocó al dictador Fulgencio Batista.



Para 1992, Castro disminuyó las restricciones a los católicos y dejó de llamar a Cuba un país “ateo” para calificarlo de “secular”.

En enero de 1998 San Juan Pablo II visitó Cuba, y alentó a que “Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Para finales de ese año, Fidel Castro permitió por primera vez que se celebrara Navidad en la isla.

En 2006, Fidel Castro cedió el poder, de forma temporal, a su hermano Raúl Castro. Dos años después, debido a sus crecientes problemas de salud, la sucesión se hizo definitiva.

El Papa Benedicto XVI visitó la isla en marzo de 2012 y sostuvo un encuentro de alrededor de media hora con Castro, en la Nunciatura Apostólica en La Habana.

En 2015, el Papa Francisco viajó a Cuba y se encontró con Castro en su vivienda. Ahí dialogaron sobre los grandes desafíos de la actualidad, como la educación y el cuidado de la creación.

En esa ocasión, el Santo Padre obsequió a Castro dos libros del sacerdote italiano Alessandro Pronzato, además de sus encíclicas Evangelii Gaudium y Laudato Si’. El Pontífice también le entregó un libro y dos CDs con canciones y homilías del sacerdote jesuita español P. Armando Llorente, que fue profesor de Fidel.

En un comunicado publicado el 26 de noviembre de 2016, el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), fundado en 1988 por el fallecido Oswaldo Payá, entre otros, calificó la muerte de Fidel Castro como “un hecho biológico”, en el cual “no depositamos la esperanza de cambio”, pues “esto nos llevaría a esperar que la trasformación democrática dependa, entonces, del próximo hecho biológico”.

El MCL ha trabajado durante casi tres décadas por un “cambio pacífico y democrático y de respeto a la dignidad humana” en Cuba.

Para el Movimiento Cristiano Liberación, tras la muerte de Fidel Castro, “la esperanza de cambio la depositamos en lo que podamos hacer los propios cubanos, de dentro y de fuera, pues somos un solo pueblo y tampoco depende de la existencia o no de relaciones con otros países”.

Actualmente, el MCL, con su campaña “Un cubano, un voto”, busca “la celebración de elecciones libres y plurales” en la isla.

Por su parte, Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá, señaló en su cuenta en Twitter que “hoy muere un símbolo del terror pero no el terror. Eso lo tenemos que enterrar los cubanos junto al totalitarismo”.

Durante su visita a Cuba, en septiembre de 2015, el Papa Francisco alentó a los cubanos a “vivir la revolución de la ternura”, siguiendo el ejemplo de la Virgen María.

“Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasión que no es lástima, es padecer con para liberar; y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás”, dijo en esa ocasión en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Artículo originalmente publicado en ACI Prensa

 

26 de Noviembre, 2016, 9:05: ALFRE306Familia y Sociedad
Reflexiones sobre la Carta Apostólica "Misericordia et Misera"

El Papa amplió a los sacerdotes la facultad, concedida durante el año jubilar, de perdonar a quienes hayan procurado el pecado de aborto sin necesidad de recurrir a otra instancia para obtener el perdón


Por: P. Eugenio Martín, LC | Fuente: Catholic.net



 







En la entrevista que el Papa Francisco concedió a TV200 en la conclusión del año de la misericordia comenta que la peor enfermedad de nuestra época, con su cultura del descarte, es la cardioesclerosis y la mejor medicina para combatirla es la misericordia. Por eso quiso convocar un año extraordinario jubilar de la misericordia y escribir al final la carta apostólica “Misericordia et miseria”. En la misma, amplía a los sacerdotes la facultad, concedida durante el año jubilar, de perdonar a quienes hayan procurado el pecado de aborto sin necesidad de recurrir a otra instancia para obtener el perdón.

Esto no significa, como han señalado algunos, que el Papa Francisco pretenda restar importancia a la gravedad del pecado del aborto, que nunca dejará de ser la muerte de un inocente. Hubo un momento en que el Papa Juan Pablo II vio conveniente ligar a este pecado una pena canónica con una finalidad medicinal. Ahora Francisco busca aplicar, desde su condición de pastor supremo de la comunidad católica, un tratamiento que en este momento juzga más adecuado. Pero sus palabras son claras: 

 “Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial” (Misericordia et misera, 12).

Cuando el Papa usó el término “cardioesclerosis” (que en griego significa: “dureza de corazón”) me evocó de inmediato el pasaje de Mt 19,8: “Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así”.

Por la dureza del corazón –aclara Jesucristo- Moisés les permitió esta concesión. Pero no coincide con el plan original de Dios: “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra; y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.



Dios no excluye a nadie y está siempre dispuesto a perdonarnos. Pero lo que no podemos pretender es cambiar su plan originario, y jugar a sustituir a Dios, ni en éste ni en otros temas. ¿Cuál fue el propósito original de Dios respecto a la vida, el matrimonio y el ser humano? “Al principio no fue así…” En su plan maravilloso pensó un orden natural, con un fin específico, que los griegos llamaban “télos”. Es fácil generar una contraposición artificial entre lo humano y lo religioso, entre la sociedad cristiana y la sociedad laica, olvidando que estamos hablando de verdades a la luz de la razón, y que además los cristianos también somos laicos, es decir ciudadanos (“laos” en griego significa pueblo).

La gran mentira que nos quiere vender la sociedad postmoderna es que el aborto es una cuestión confesional, pero me parece más abominable quien además invoca una fe, “con derecho a decidir”, para justificar este monstruoso acto de eliminar a uno de nosotros. Aunque haya sociedades civiles que despenalicen el aborto, y quien lo procure no caiga en ninguna pena canónica, este acto jamás será bueno, porque “al principio no era así”.

Dios quiso que una mujer lleve a su hijo nueve meses en su seno, dos años en sus brazos y toda la vida en su corazón. Pero cuando por la enfermedad “dureza de corazón”, la forzamos a cargar toda la vida con una tumba,  la que debería haber sido la cuna de su propio hijo, sólo Dios puede inventar una medicina para sobrellevar este dolor, y se llama misericordia.

25 de Noviembre, 2016, 9:28: ALFRE306Familia y Sociedad

2016-11-24 Radio Vaticana

(RV).- Las víctimas de la droga también nos interpelan como personas e hijos de Dios – no son «objetos o trastos rotos» – advirtió el Papa Francisco, destacando la importancia de impulsar la lucha contra el crimen organizado y el blanqueo de dinero.

Así como también es fundamental la prevención, la formación humana integral y el apoyo familiar.

El Papa acudió a la Casina Pío IV para saludar y alentar a los participantes en el encuentro organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias sobre el tema «Narcóticos: problemas y soluciones para esta plaga mundial».

Reiterando que «la droga es una herida en nuestra sociedad»,  «una nueva forma de esclavitud», «como otras muchas que flagelan al hombre de hoy», el Obispo de Roma hizo hincapié en que cada persona que cae en la dependencia de la droga sigue teniendo «una dignidad en cuanto persona e hijo de Dios», con una historia personal distinta, que debe ser escuchada, amada, sanada y purificada.

Tras poner en guardia contra la mundanidad que ofrece un abanico de posibilidades para una felicidad efímera, que al final se convierte en veneno, que corroe, corrompe y mata, el Papa destacó la importancia de conocer el alcance del problema de la droga, de su producción y de su distribución. Recordando asimismo la implicación del crimen organizado, de los circuitos de corrupción y del blanqueo de dinero.

En lo que respecta a la prevención para frenar el consumo de drogas, el Santo Padre señaló que considera fundamental la educación - «la formación humana integral es la prioridad» - sin olvidar la necesidad de implementar programas sociales y el apoyo familiar. Con una atención especial a los más vulnerables de la sociedad: los niños y los jóvenes.

«Es fundamental también trabajar por la plena y segura rehabilitación de las víctimas en la sociedad, para devolverles la alegría y para que recobren la dignidad que un día perdieron», destacó el Papa Francisco, señalando que «mientras esto no esté asegurado, también desde el Estado y su legislación, la recuperación será difícil y las víctimas podrán ser re-victimizadas».

«El más necesitado de nuestros hermanos, que aparentemente no tiene nada para dar, lleva un tesoro para nosotros, el rostro de Dios, que nos habla y nos interpela», recordó el Santo Padre animando «a que sigan adelante con su labor y concreten, dentro de sus propias posibilidades, las felices iniciativas que han emprendido al servicio de los que más sufren»

(CdM – RV)

Texto y audio completo del discurso del Papa:

24 de Noviembre, 2016, 9:29: ALFRE306Ética

En la homilía de este jueves, el Santo Padre subraya la belleza de la oración de alabanza

Pope Francis celebrating Mass in Santa Marta

PHOTO.VA - OSSERVATORE ROMANO



(ZENIT  – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, en la homilía de este jueves en Santa Marta, ha asegurado que la corrupción es una forma de blasfemia, el lenguaje de Babilonia por el cual “no hay Dios” sino solo “el dios dinero, el dios bienestar, el dios explotación”. Así, el Santo Padre ha recordado que en esta última semana del Año litúrgico, la Iglesia pide reflexionar sobre el final del mundo y sobre nuestro final.

La homilía de Francisco se ha basado en la lectura del día del Apocalipsis que habla de tres voces. La primera es el grito del ángel: “ha caído Babilonia”, la gran ciudad, “la que sembraba la corrupción en los corazones de la gente” y que lleva “a todos por el camino de la corrupción”.

De este modo, ha precisado que “la corrupción es la forma de vivir en la blasfemia, la corrupción es una forma de blasfemia”. El lenguaje –ha añadido– de esta Babilonia, de esta mundanidad, es blasfemia, no hay Dios: está el dios dinero, el dios bienestar, el dios explotación. Por eso ha asegurado que esta mundanidad que seduce a los grandes de la tierra, caerá.

Asimismo ha explicado que en contraste con el grito del ángel, que era un grito de victoria por la caída de “esta civilización corrupta”, hay otra voz potente, el grito de la multitud que desde allí alaba a Dios: “Salvación, gloria y poder son de nuestro Dios”. Es la voz “poderosa de la adoración, de la adoración del pueblo de Dios que se salva y también del pueblo en camino, que todavía está en la tierra”. El pueblo de Dios, ha proseguido, pecador pero no corrupto: pecador que sabe pedir perdón, pecador que busca la salvación de Jesucristo.

Este pueblo se “alegra cuando ve el final y la alegría de la victoria se hace adoración”, ha explicado el Papa. No se puede permanecer solamente con el grito del ángel, si no hay “esta voz poderosa de la adoración de Dios”.

Pero –ha advertido– para los cristianos “no es fácil adorar”. Así, ha asegurado que “somos buenos cuando rezamos pidiendo algo” pero la oración de alabanza “no es fácil hacerla”. Por esta razón, el Pontífice ha precisado que hay que aprenderla “desde ahora” para no “aprenderla rápidamente cuando lleguemos allí”. Así, ha subrayado “la belleza de la oración de adoración, delante del Tabernáculo”. Una oración que dice solamente: “Tú eres Dios. Yo soy un pobre hijo amado delante de ti”.

Finalmente, la tercera voz es un susurro. El ángel que dice escribir: “¡Beato los invitados al banquete de las bodas del Cordero!”. La invitación del Señor no es un grito sino “una voz suave”. Al respecto ha señalado que “la voz de Dios cuando habla al corazón es así: como un hilo de silencio sonoro”. Y esta invitación a las “bodas del cordero” será el final, “nuestra salvación”, ha dicho el Papa.

Para concluir, el Santo Padre ha pedido que Dios “nos dé esta gracia de esperar esa voz, de prepararnos a escuchar esta voz: ‘ven, ven, ven siervo fiel –pecador pero fiel– ven, ven al banquete de tu Señor”.

23 de Noviembre, 2016, 9:23: ALFRE306Familia y Sociedad
Por: n/a | Fuente: R.I.E.S. (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas) // AICA



El obispo de Posadas (Argentina), monseñor Juan Rubén Martínez, ha hecho referencia en su carta del pasado domingo 6 de noviembre a fenómenos muy difundidos en la actualidad como la Nueva Era, el esoterismo, la pseudo-psicología… y su fácil penetración entre los católicos. Lo hace al hilo del evangelio que se leyó en la Misa dominical (domingo XXXII del tiempo ordinario).

Por su interés, reproducimos a continuación su carta, tal como la ha publicado la agencia informativa AICA.

Ante la invasión de las nuevas espiritualidades

Así como ocurría en la época de Jesús, actualmente también nos encontramos con una invasión de propuestas religiosas que toman aspectos de la fe cristiana y los mezclan con esoterismo, ocultismo, magia, pseudo-psicología, curandería o «ciencias alternativas» y sin problemas siguen denominándose cristianas o católicas.

El texto del Evangelio de este domingo (Lc 20,27-38), nos habla sobre uno de los temas centrales de nuestra fe: «La resurrección». El Señor responde a los saduceos que la negaban: «Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Todos en efecto viven para él» (Lc 20,37-38).

San Juan Pablo II en la carta Novo Milennio Ineunte nos señala la importancia de contemplar en este inicio de milenio, el rostro de Cristo resucitado: «esta contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el resucitado! Si no fuese así, vana sería nuestra predicación y vana nuestra fe (1 Cor 15,14)… Después de dos mil años de estos acontecimientos, la Iglesia los vive como si hubieran sucedido hoy. En el rostro de Cristo, ella, su Esposa, contempla su tesoro y su alegría… La Iglesia animada por esta experiencia, retoma hoy su camino para anunciar a Cristo al mundo, al inicio del tercer milenio: Él es el mismo ayer, hoy y siempre» (NMI 28).



Con frecuencia nos encontramos con algunos que se manifiestan cristianos, pero por desconocer la centralidad de la Resurrección para la fe, creen en la reencarnación o sea en que su espíritu vivió en otras personas u otros seres vivientes, en diferentes épocas del pasado y se encaminan a vivir otras vidas en el futuro. Sin darse cuenta que la reencarnación no es compatible con la revelación cristiana y con la resurrección.

Otros, erróneamente, le ponen el nombre de ecumenismo o espíritu amplio a aceptar cualquier propuesta supersticiosa o sincretista (mezcla de todo). El ecumenismo es un camino de comunión muy importante, querido por Dios y que hemos iniciado los cristianos, que no intenta una mera unificación mezclando todo, sino que busca la profundización de la verdad y del misterio de Dios. Es uno de los grandes desafíos para los cristianos, pero también es cierto que muchos confunden eclecticismo con ecumenismo.

Hace algún tiempo la Comisión Episcopal de Fe y Cultura emitió un documento llamado «Frente a la Nueva Era». La lectura del mismo es importante porque aclara que este fenómeno cultural posmoderno, se refiere a lo religioso pero «lo vacía de trascendencia» y por lo tanto no cree en la vida eterna y menos en la Resurrección, tema que el Señor subraya en el texto bíblico de este domingo.

Dicho documento nos dice: «Como hemos indicado, la Nueva Era no se presenta propiamente como una religión, busca ponerse por sobre las religiones, por sobre la división que significan los diversos credos, para profesar el culto de la unidad. Se habla propiamente de técnicas de oración: de un “desarrollo crítico”, de potenciar las “dimensiones espirituales” del hombre, de un cosmos donde la “ley suprema es el Amor”. En el caso particular de nuestro país, sus difusores más fervorosos se manifiestan públicamente y sin ningún reparo como católicos, y se alude reiteradamente a figuras culturalmente distintivas de lo católico, como la Madre Teresa de Calcuta o el mismo Santo Padre» (5).

Todo esto provoca en el Pueblo de Dios confusión e interrogantes por poner todo en un paquete: la fe católica, los seres y astros extraterrestres, las flores de Bach, la reencarnación, la invocación a entidades misteriosas, la adoración a la diosa Gaia. Últimamente celebraciones ligadas a la brujería.

Los cristianos estamos convencidos de que Cristo es el Señor de la Historia y de que en Él encontramos todas nuestras respuestas. El texto del Evangelio de este domingo nos habla sobre la resurrección, al igual que la primera lectura del segundo libros de los Macabeos. La resurrección del Señor es un tema central para los cristianos, que debe impregnar nuestra cotidianidad y sostenernos en la esperanza. Por esta certeza sabemos que, aún en medio de tanta incertidumbre y desorientación en nuestro tiempo, tenemos la seguridad de que tiene sentido buscar caminos nuevos, que impliquen la participación y el protagonismo comprometido en nuestra historia, porque en definitiva la Vida triunfa sobre la muerte.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

 

22 de Noviembre, 2016, 8:21: ALFRE306Familia y Sociedad
Por: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la fe



Escuchar, ¡qué gran necesidad en nuestro mundo actual! Los hombres sienten la necesidad de ser escuchados con atención, con comprensión, sin prisas, con simpatía, cálidamente; buscan alguien que les manifieste interés humano por su persona. Escuchar es una actitud que entra en el ámbito de la caridad cristiana,
como una de sus manifestaciones más finas. En la dirección espiritual es una de las funciones más fecundas. Del modo cómo nosotros sepamos acoger y escuchar a nuestra dirigida en el primer encuentro puede depender el tipo de apertura espiritual que adopte, más honda y confiada o más periférica y cautelosa.


¿Qué significa escuchar? Aspectos psicológicos y espirituales.

•Escuchar significa favorecer la apertura.
•Escuchar significa dejar hablar.
•Escuchar significa prestar sincera atención a la persona y a cuanto ella pueda expresar.
•Escuchar significa comprometerse activamente en la comprensión de lo que la persona desea comunicar.
•Escuchar significa participar interesadamente en lo que la persona busca compartir de sí misma.
•Escuchar significa escuchar juntos a Dios en el interior, y captar los caminos que muestra.
•Escuchar significa reconocer que cada uno tiene una personalidad única e irrepetible y maravillarse ante el llamado personal de Dios.
•Escuchar significa dejar a un lado el propio mundo vivencial para adentrarse en el del otro.
•Escuchar significa ponerse a disposición del otro, abandonando los propios problemas, preocupaciones, intereses, juicios.
•Escuchar es ser yo mismo en función del otro.
•Escuchar es tener fe en el otro.
•Escuchar es una atención solícita de todo nuestro ser al ser del otro en toda su hermosura y su pecado, su lucha y su misterio, sus gozos y sus sufrimientos.
•Escuchar es por tanto, amar al otro.


Los varios significados mostrados, nos permiten ver que sólo la persona humana tiene capacidad de escuchar. La escucha, en el aspecto psicológico, pertenece al campo de lo personal; no escuchamos «algo» sino a «alguien». Podemos oír ruidos, voces, sonidos..., pero escuchamos a personas. La escucha denota comunión entre personas, y puede ser tan personal que ni siquiera necesite de palabras. Es como una especie de empatía.


Para ser una buena orientadora espiritual, se requiere desarrollar la capacidad de escucha en sus diversas dimensiones: Escucha de sí mismo, de los demás y de Dios.


- La capacidad de escucha de nosotros mismos se relaciona mucho con la madurez humana tan necesaria en el orientador. Una orientadora espiritual inmadura vivirá centrada en sí misma, preocupada por sus aciertos o fallos, y dejará poco espacio a la escucha de la otra y del Espíritu Santo. Escucharse a sí misma significa conocerse; experimentar el misterio de lo que realmente se es; estar al tanto de lo que favorece y ayuda la propia salud física, mental, emocional y espiritual. Significa también facilitar el desarrollo de nuestro potencial creativo, nuestros talentos y dones. Supone un cierto dominio de nuestros estados anímicos, de nuestros pensamientos, deseos, sentimientos, aspiraciones y motivaciones. Nos confronta con nuestra debilidad y pecado. Cuando nos volvemos capaces de escucharnos a nosotros mismos, se hace posible la apertura al otro, su comprensión, su aceptación. Ello nos permitirá allanar el camino quitando de nosotros lo que pueda obstaculizar su apertura, y favoreciendo lo que la ayude. Por ejemplo, si yo, orientadora, poseo un temperamento nervioso y he llegado a conocerme, sabré que en los días de Ejercicios Espirituales, no me ayudará encerrarme a atender en dirección espiritual por horas sin término, pues seguramente me impacientaré mucho más con las últimas que tenga en mi lista. Por lo tanto, procuraré hacer un intervalo suficiente para poder descansar llevando a cabo otra actividad, o veré la conveniencia de atender a algunas de mis dirigidas caminando por los jardines.


- La compenetración entre dos personas se lleva a cabo de manera más real y eficaz cuando los dos escuchan. Su hablar es fruto del escucharse mutuamente, y a su vez, invita a una escucha más honda.


- Sin embargo, la escucha en la dirección espiritual trasciende lo psicológico; adquiere una dimensión espiritual y religiosa, refiriéndonos a la actitud del corazón que refleja el estar a la espera de Alguien. Debe ser la postura fundamental de la orientadora y de la dirigida ante Dios. No basta que las dos se escuchen mutuamente, juntas deben escuchar al Espíritu Santo y captar los caminos que muestra para la dirigida. Así descubrirán poco a poco la influencia divina en el interior del alma según se manifieste en sus pensamientos, sentimientos, deseos, aspiraciones, comportamientos y reacciones. Para la dirigida, la dirección espiritual brota de la escucha a Dios en su propio corazón, y también de la escucha a Dios en y a través de la orientadora. La orientadora ofrecerá a su vez orientaciones, pero sólo como consecuencia de haber escuchado a Dios en y a través de la dirigida. (Cf. F.K.Nemeck y M.T. Coombs El camino de la dirección espiritual, Madrid, 1987, p. 65-85)


De aquí se desprenden algunos principios fundamentales:

•La orientadora debe convencerse de que Dios es el único Orientador de todas y cada una de las personas. Sólo Dios puede santificar, porque sólo en Él se encuentra la fuente de toda santidad. Sólo alcanzaremos la santidad en la medida en que nos unamos y participemos de Dios, y que nadie puede alcanzar el mínimo grado de santidad sin Dios.

•Debemos forjar una alianza con el Espíritu Santificador que late en todo el mundo, en toda la Iglesia, en todos los corazones que quieren darle cabida. ¿Trabajamos realmente acompañados de esta fuerza misteriosa, santificadora y vivificadora, que es la alianza y unión con el Espíritu Santo, que habita en el corazón por la gracia?. No hay Socio mejor ni Amigo mejor.

•El camino que la persona trata de descubrir, existe ya en su propio interior. “Antes de haberte formado Yo en el seno materno ya te conocía, y antes de que nacieses te tenía consagrado: te constituí profeta”. (Jr. 1, 5).

•Nuestro propósito de la dirección se encaminará a proporcionar ayuda a los dirigidos para aprender a escuchar a Dios. Aconsejarlos, instruirlos, animarlos, corregirlos, apoyarlos para que se tornen capaces de responder a sus inspiraciones.

¡Cuáles cree que son las principales dificultades para saber escuchar? Comparta con nosotras su opinión y participe en los foros de discusión:Foro exclusivo para Religiosas en Catholic.net
 

 

21 de Noviembre, 2016, 9:08: ALFRE306Bioética
En el reportaje que acompañó a la grabación, el polémico médico aseguró que era la primera vez que


Fuente: Tiempos de Fe, año 1, No. 4,



¿Qué tiene de malo la Eutanasia?

Verdaderamente es inaceptable la condena al Dr. Kevorkian, el llamado doctor muerte, ya que ayudó a mucha gente a no sufrir y tener una buena muerte. Lilia, madre de dos hijos adolescentes.

Querida Lilia: 

Es lícita tu inquietud sobre la Eutanasia, más al Dr. Kevorkian no le sentenció por la Eutanasia.

El Dr. Jack Kevorkian, de 70 años, ya había sido absuelto por tres jurados anteriores bajo cargos de suicidio asistido, pero ahora ha sido declarado culpable de homicidio  en segundo grado, es decir, sin premeditación  por practicar lo que él llamaba eutanasia  activa a un paciente terminal que deseaba morir. También le declararon culpable del delito de administración de una sustancia letal. Kevorkian se jactaba de haber participado en el suicidio asistido de más de 130 enfermó desde 1990.



El caso concreto por el que fue juzgado es la muerte de un enfermo terminal con enfermedad nerviosa degenerativa, Thomas Youk, que pidió a Kevorkian le ayudara morir. Kevorkian le inyectaron una sustancia letal frente a una cámara de vídeo. En el vídeo, Youk pide al médico que  acabe con su vida, y el doctor le hace firmar un papel en el que da su consentimiento para este suicidio asistido.

"¿Está seguro de que quieres seguir?" se oye que pregunta que Kevorkian a Youk en el vídeo, y el paciente asiente  con dificultad para mover su cabeza. El médico busca entonces una vena en el brazo de Youk y le inyecta una sustancia letal que en pocos minutos acaba con su vida.  La grabación fue emitida posteriormente por el programa 60 minutos, de la CBS, en horario de máxima audiencia. 

En el reportaje que acompañó a la grabación, el polémico médico aseguró que era la primera vez que "mato yo mismo a un paciente" aunque dice haber ayudado a morir, a más de 130 personas. 

En ocasiones anteriores, Kevorkian instalada una máquina junto al enfermo que deseaba morir. Y era el paciente el qué voluntariamente, tiraba de un cordel que ponía en marcha la administración de una dosis de barbitúricos que terminaba con su vida.

La emisión de este reportaje presentó serias dudas éticas en el mundo de la comunicación. CBS asegura que ellos sólo permitieron a Kevorkian contar su historia, y la cinta de vídeo es "parte de esa historia". Los ratings aseguran  que más de 15 millones de hogares vieron esta exhibición. 

El fiscal le acusó de "asesino a sueldo con una bolsa de veneno". Y la juez, antes de comenzar la deliberación asintió: la eutanasia o el asesinato piadoso no justifican la comisión de un homicidio. Ni lo justifican, ni lo eximen de culpa ni lo mitigan.

Y fíjate Lilian, la juez al dictar su sentencia indicó que va a la cárcel por una violación de la ley de Michigan que prohíbe el suicidio asistido y no sobre la polémica ética en torno al tema, que ya se había levantado en torno al caso. 

"El debate continuará más allá de este foro y más allá de  que sus actividades se haya borrado de la memoria colectiva. Pero este juicio no era sobre esta controversia, sino sobre usted. Usted ha desafiado a la ley, a su profesión y el Tribunal Supremo. Usted ha tomado la justicia por su mano, y nadie, señor, está por encima de la ley, nadie."

Inicialmente Kevorkian manifestó su deseo de ser declarado culpable para ir a la cárcel e iniciar así una cruzada en favor de la legalización de la eutanasia, pero la perspectiva de una cadena perpetua, le hizo cambiar de opinión y buscó su defensa. 

Y la casualidad ha sido paradójica, el mismo día en que anunciaba su huelga de hambre, el estado de Michigan, donde nació y se le ha juzgado, ponía en marcha una normativa que prohíbe a los responsables de las prisiones alimentar a la fuerza a los reclusos  que se niegan a comer. Después de 72 horas de no probar alimento, el preso recibirá un escrito para que se dé por enterado de que esa actitud le llevará a morir. Kevorkian, se ha aprovechado: ¿Esta nueva política penitenciaria, no es un suicidio asistido? 

Ahora, la opinión pública está dividida en torno a la eutanasia porque la terminología es un tanto confusa, poco clara. Y esto es un síntoma común en nuestros días. El término: derecho a morir dignamente también es una expresión ambivalente, ya que para unos es procurarse la eutanasia y para otros el derecho a morir con dignidad; el tener una muerte humana, es decir, dejar morir en paz.

Entonces, ¿porque evangelium vitae afirma que "la Eutanasia  es una grave violación de la ley de Dios en cuanto eliminación de liberada y moralmente inaceptable de una persona humana? La Eutanasia, en su sentido real y práctico, es el procedimiento o la omisión que busca y produce la muerte de alguien, ya sea por decisión propia o ajena a, especialmente ancianos, minusválidos, enfermos terminales e incurables  o agonizantes, con la finalidad de eliminar todo sufrimiento.

Y, para más confusión y enredos para algunos, tenemos la clasificación del Eutanasia activa y Eutanasia pasiva.

La eutanasia activa se presenta cuando la causa de la muerte es inducida. El ejemplo del Dr. Kevorkian que inyectó una sustancia letal al cuerpo del enfermo cae en esta categoría. Y ya sea administrando algún fármaco o siguiendo cualquier otro procedimiento nos topamos con la eutanasia activa.

En cambio, la eutanasia pasiva se da cuando la causa de la muerte está presente dentro de la persona y no se le combate cuando existe una obligación moral para hacerlo.

Ejemplo: un enfermo rehúsa un respirador que le puede ayudar a salir de un ataque de asma y muere cuando este medio ordinario estabas alcance.

En pocas palabras, pecado de acción y omisión. Desde el punto de vista moral no hay diferencia entre ambas eutanasia.

Pero muchas personas creen, aseguran y aseveran que mientras la eutanasia activa está prohibida por ser falta grave, la eutanasia pasiva es aceptable. Pero en la tradición católica no hay distinción moral. Ambas causan la muerte de una persona humana cuando hay obligación moral de conservar la vida de esa persona. 

Ahora te preguntarás,  Lilia, con razón, ¿porque es malo ayudar a alguien a dejar de sufrir?

Sí, todos nos revelamos contra el sufrimiento. Pero  hay que bucear más hondo. 

Toda eutanasia va contra la dignidad humana y veneración por el valor sagrado de la vida. 

Dios da la vida sólo Dios la puede tomar. Dios es el señor de la vida y el hombre no tiene autoridad absoluta sobre la vida.

Por eso, a todas luces, la Eutanasia es un grave mal moral.

Ahora, Lilia, es necesario establecer con firmeza, y así lo debes dar a conocer que nada ni nadie puede ninguna manera permitir matar a una persona inocente, ya sea feto o embrión, niño o adulto, anciano o enfermo terminal. La eutanasia es moralmente grave porque es la violación a la ley de Dios: ¡no matarás ! Por lo tanto, practicar la eutanasia es ASESINATO aunque hoy en día se nos presente revestida de altruismo. La eutanasia es un crimen contra la vida, un ataque a la dignidad humana en su sentido más profundo. 

Podríamos  atrevernos a decir que todo aquel que practica la eutanasia comete el pecado original: "toma en sus manos el poder de Dios". 

Ninguna razón, ni piedad, compasión, humanitarismo puede legitimar la eutanasia. Y tiene un por qué, su principio fundamental que es el del respeto absoluto a la vida de la persona humana. El hombre no es dueño absoluto, ni lo será, de su vida ni de los demás. "Todo lo que va en contra de la vida misma, como toda clase de homicidio, genocidio, aborto, Eutanasia son ciertamente infamias y al mismo tiempo afean a las civilización humana, denigran más a quienes las practicantes que a quienes la sufre y suponen una grave injuria al honor del creador. Si Lilia, afean la obra maravillosa que somos de Dios. Nos desfiguran, nos degradan.

Si aún no te sientes convencida reflexionemos esta pregunta: ¿Entra  dentro de la eutanasia el proceso de permitir a una persona morir al interrumpir medios extraordinarios o desproporcionados para prolongar su vida, su agonía? No, definitivamente. Aquí si hay discrepancia entre el matar directamente a un inocente que está sufriendo y respetar el proceso natural de la muerte. ¡Todo un abismo! Y desde el punto de vista moral, toda la diferencia del mundo.

Te tranquilizara saber que no existe obligación moral de prolongar la vida ante todo y sobre todo. 

Hay momentos en que dejar morir a una persona es un acto cristiano auténtico. 

¡Es que es tan tensionante un enfermo grave la familia! Si y muchas veces surgen estas tensiones se intensifican cuando se llega el momento de tomar la decisión sobre el uso de técnicas médicas. Una guía segura para ese momento crítico es dar respuesta sincera a esta pregunta: ¿Cuál de estos principios morales debo aplicar a tomar la decisión? 

Es lícito recurrir a la última tecnología en medicina, aún cuando sea experimental y no está libre de todo riesgo. El enfermo aquí da testimonio de generosidad para el bien futuro de la humanidad, aunque peyorativamente  se le llame conejillo de indias.

Es lícito interrumpir estos medios cuando los resultados no llegan a las expectativas o cuando estos medios imponen más sufrimiento al paciente en proporción al beneficio que se espera. Sin embargo, el omitir todo tipo de ayuda médica dejando que la persona muera puede ser homicidio por omisión.

Hacer uso de los medios normales que la medicina ofrecer. Nadie está obligado a aplicar nuevas técnicas que eroguen  cargas pasadas, ya sea excesivo dolor o gasto, es decir recurrir a un medio desproporcionado. El deber de defender la vida no supone la obligación de utilizar todas las técnicas que ofrece la ciencia, que gracias a Dios es infatigablemente creadora.

Cuando la muerte es eminente a pesar de todos los medios utilizados, es lícito rehusar tratamientos que sólo aseguren la prolongación precaria y penosa de la vida, siempre y cuando el cuidado normal no sea interrumpido. No es lícito interrumpir los medios ordinarios aunque el pronóstico sea fatal.

Si aplicas estos principios morales, no hay margen para la equivocación en la decisión.

Hay que aclarar, Lilia, que procurar una muerte sin dolor excesivo no es propiamente eutanasia, mientras que el administrar medicamentos o medios no sea con el fin directo de provocar o acelerar la muerte, sino sólo el exclusivamente para mitigar el dolor. Eso SI SE VALE. 

La iglesia siempre ha defendido y defender a la vida. Es más, el Consejo Pontificio por la vida, recientemente  ha reiterado su llamado en el mismo sentido que el Papa Juan Pablo II, a cerrar el camino que lleva a la legalización de la eutanasia y al suicidio asistido,  drama que también estamos viviendo en México. 

El 8 de marzo de 1999, en el documento conclusivo de la asamblea sobre la dignidad del moribundo difundido por la Santa Sede, se urgió a gobiernos e instituciones internacionales a evitar " la aceptación legal del asesinato voluntaria de un miembro de la sociedad"

Tantos expertos en medicina, biología, psicología, leyes, filosofía y teología (todo el saber al servicio del hombre) se dieron cita en la Santa Sede y al llegado a la conclusión que de aceptarse la eutanasia, se trastornara en su raíz los principios fundamentales de la convivencia civil.

La academia Pontificia por la vida también exhortó y llamó a toda la sociedad, incluyéndonos a ti y a mí, para que los enfermos terminales puedan contar con las técnicas más avanzadas, destinadas a aliviar sus sufrimientos:

"Se debe evitar que esos tratamientos y curaciones falten por problemas económicos". En la asignación de los recursos financieros, las terapias y curaciones para los enfermos graves y moribundos deben encontrar atenta y s o l i d a r i a consideración.

La iglesia reitera un principio básico: "la vida humana es sagrada inviolable en cada uno de sus fases y ante toda situación".

Y es que si lo razonamos, la aprobación legal llegaría a la pérdida de confianza necesaria de pacientes y médicos, y abrirla la vía para todo tipo de abusos en justicias, especialmente contra  los más débiles. Se justifica la eliminación de los subnormales, Minusválidos (que ya vivimos en época nazi), hasta el acelerar el momento de entrar en posesión de una herencia deseada.

E imagínate, a todo  lo anterior se puede añadir el riesgo de errores de diagnóstico que llevaría a la eutanasia a personas consideradas equivocadamente desahuciada es, y que no lo están. Más drama dentro del drama. 

Todos sabemos que la medicina tiene como fin evitar la muerte y el dolor por medios de la ciencia y la técnica, por lo que a todas luces, no sólo a la luz de la fe, el eliminar la vida es contraria a la esencia misma de la medicina. 

Y el tinte más dramático y hasta criminal, desde el punto de vista cristiano, es privada a un alma de tiempo, del valioso tiempo, ya sean días, horas o minutos, que podrían ser decisivos para su salvación eterna. 

Podríamos  privar al alma del tiempo que necesita para ponerse en paz con Dios. Este mismo argumento deberíamos esgrimir a todos aquellos que ocultan a sus familiares la muerte próxima para evitarles más sufrimiento. Más vale permitir un poco más de dolor aquí, que dolor eterno allá.

Así, el argumento de acudir a la eutanasia para ahorrar sufrimiento al enfermo cae por  tierra. Tu preocupación por evitar sufrimientos inútiles a enfermos terminales es válida, pero no hay que perder la perspectiva que para el cristiano el sufrimiento tiene sentido: es la posibilidad de identificarse con Jesucristo. 

Para terminar, Lilia, escuchemos las palabras que el vocero del Comité Nacional por el derecho a la vida ha pronunciado: "Si no te pueden aliviar tu dolor, no pidas la eutanasia, pide cambio de médico, porque el tuyo es incompetente"

 Tiempos de Fe, año 1, No. 4, Mayo-Junio 1999.

Artículos anteriores en Noviembre del 2016