En el reportaje que acompañó a la grabación, el polémico médico aseguró que era la primera vez que


Fuente: Tiempos de Fe, año 1, No. 4,



¿Qué tiene de malo la Eutanasia?

Verdaderamente es inaceptable la condena al Dr. Kevorkian, el llamado doctor muerte, ya que ayudó a mucha gente a no sufrir y tener una buena muerte. Lilia, madre de dos hijos adolescentes.

Querida Lilia: 

Es lícita tu inquietud sobre la Eutanasia, más al Dr. Kevorkian no le sentenció por la Eutanasia.

El Dr. Jack Kevorkian, de 70 años, ya había sido absuelto por tres jurados anteriores bajo cargos de suicidio asistido, pero ahora ha sido declarado culpable de homicidio  en segundo grado, es decir, sin premeditación  por practicar lo que él llamaba eutanasia  activa a un paciente terminal que deseaba morir. También le declararon culpable del delito de administración de una sustancia letal. Kevorkian se jactaba de haber participado en el suicidio asistido de más de 130 enfermó desde 1990.



El caso concreto por el que fue juzgado es la muerte de un enfermo terminal con enfermedad nerviosa degenerativa, Thomas Youk, que pidió a Kevorkian le ayudara morir. Kevorkian le inyectaron una sustancia letal frente a una cámara de vídeo. En el vídeo, Youk pide al médico que  acabe con su vida, y el doctor le hace firmar un papel en el que da su consentimiento para este suicidio asistido.

"¿Está seguro de que quieres seguir?" se oye que pregunta que Kevorkian a Youk en el vídeo, y el paciente asiente  con dificultad para mover su cabeza. El médico busca entonces una vena en el brazo de Youk y le inyecta una sustancia letal que en pocos minutos acaba con su vida.  La grabación fue emitida posteriormente por el programa 60 minutos, de la CBS, en horario de máxima audiencia. 

En el reportaje que acompañó a la grabación, el polémico médico aseguró que era la primera vez que "mato yo mismo a un paciente" aunque dice haber ayudado a morir, a más de 130 personas. 

En ocasiones anteriores, Kevorkian instalada una máquina junto al enfermo que deseaba morir. Y era el paciente el qué voluntariamente, tiraba de un cordel que ponía en marcha la administración de una dosis de barbitúricos que terminaba con su vida.

La emisión de este reportaje presentó serias dudas éticas en el mundo de la comunicación. CBS asegura que ellos sólo permitieron a Kevorkian contar su historia, y la cinta de vídeo es "parte de esa historia". Los ratings aseguran  que más de 15 millones de hogares vieron esta exhibición. 

El fiscal le acusó de "asesino a sueldo con una bolsa de veneno". Y la juez, antes de comenzar la deliberación asintió: la eutanasia o el asesinato piadoso no justifican la comisión de un homicidio. Ni lo justifican, ni lo eximen de culpa ni lo mitigan.

Y fíjate Lilian, la juez al dictar su sentencia indicó que va a la cárcel por una violación de la ley de Michigan que prohíbe el suicidio asistido y no sobre la polémica ética en torno al tema, que ya se había levantado en torno al caso. 

"El debate continuará más allá de este foro y más allá de  que sus actividades se haya borrado de la memoria colectiva. Pero este juicio no era sobre esta controversia, sino sobre usted. Usted ha desafiado a la ley, a su profesión y el Tribunal Supremo. Usted ha tomado la justicia por su mano, y nadie, señor, está por encima de la ley, nadie."

Inicialmente Kevorkian manifestó su deseo de ser declarado culpable para ir a la cárcel e iniciar así una cruzada en favor de la legalización de la eutanasia, pero la perspectiva de una cadena perpetua, le hizo cambiar de opinión y buscó su defensa. 

Y la casualidad ha sido paradójica, el mismo día en que anunciaba su huelga de hambre, el estado de Michigan, donde nació y se le ha juzgado, ponía en marcha una normativa que prohíbe a los responsables de las prisiones alimentar a la fuerza a los reclusos  que se niegan a comer. Después de 72 horas de no probar alimento, el preso recibirá un escrito para que se dé por enterado de que esa actitud le llevará a morir. Kevorkian, se ha aprovechado: ¿Esta nueva política penitenciaria, no es un suicidio asistido? 

Ahora, la opinión pública está dividida en torno a la eutanasia porque la terminología es un tanto confusa, poco clara. Y esto es un síntoma común en nuestros días. El término: derecho a morir dignamente también es una expresión ambivalente, ya que para unos es procurarse la eutanasia y para otros el derecho a morir con dignidad; el tener una muerte humana, es decir, dejar morir en paz.

Entonces, ¿porque evangelium vitae afirma que "la Eutanasia  es una grave violación de la ley de Dios en cuanto eliminación de liberada y moralmente inaceptable de una persona humana? La Eutanasia, en su sentido real y práctico, es el procedimiento o la omisión que busca y produce la muerte de alguien, ya sea por decisión propia o ajena a, especialmente ancianos, minusválidos, enfermos terminales e incurables  o agonizantes, con la finalidad de eliminar todo sufrimiento.

Y, para más confusión y enredos para algunos, tenemos la clasificación del Eutanasia activa y Eutanasia pasiva.

La eutanasia activa se presenta cuando la causa de la muerte es inducida. El ejemplo del Dr. Kevorkian que inyectó una sustancia letal al cuerpo del enfermo cae en esta categoría. Y ya sea administrando algún fármaco o siguiendo cualquier otro procedimiento nos topamos con la eutanasia activa.

En cambio, la eutanasia pasiva se da cuando la causa de la muerte está presente dentro de la persona y no se le combate cuando existe una obligación moral para hacerlo.

Ejemplo: un enfermo rehúsa un respirador que le puede ayudar a salir de un ataque de asma y muere cuando este medio ordinario estabas alcance.

En pocas palabras, pecado de acción y omisión. Desde el punto de vista moral no hay diferencia entre ambas eutanasia.

Pero muchas personas creen, aseguran y aseveran que mientras la eutanasia activa está prohibida por ser falta grave, la eutanasia pasiva es aceptable. Pero en la tradición católica no hay distinción moral. Ambas causan la muerte de una persona humana cuando hay obligación moral de conservar la vida de esa persona. 

Ahora te preguntarás,  Lilia, con razón, ¿porque es malo ayudar a alguien a dejar de sufrir?

Sí, todos nos revelamos contra el sufrimiento. Pero  hay que bucear más hondo. 

Toda eutanasia va contra la dignidad humana y veneración por el valor sagrado de la vida. 

Dios da la vida sólo Dios la puede tomar. Dios es el señor de la vida y el hombre no tiene autoridad absoluta sobre la vida.

Por eso, a todas luces, la Eutanasia es un grave mal moral.

Ahora, Lilia, es necesario establecer con firmeza, y así lo debes dar a conocer que nada ni nadie puede ninguna manera permitir matar a una persona inocente, ya sea feto o embrión, niño o adulto, anciano o enfermo terminal. La eutanasia es moralmente grave porque es la violación a la ley de Dios: ¡no matarás ! Por lo tanto, practicar la eutanasia es ASESINATO aunque hoy en día se nos presente revestida de altruismo. La eutanasia es un crimen contra la vida, un ataque a la dignidad humana en su sentido más profundo. 

Podríamos  atrevernos a decir que todo aquel que practica la eutanasia comete el pecado original: "toma en sus manos el poder de Dios". 

Ninguna razón, ni piedad, compasión, humanitarismo puede legitimar la eutanasia. Y tiene un por qué, su principio fundamental que es el del respeto absoluto a la vida de la persona humana. El hombre no es dueño absoluto, ni lo será, de su vida ni de los demás. "Todo lo que va en contra de la vida misma, como toda clase de homicidio, genocidio, aborto, Eutanasia son ciertamente infamias y al mismo tiempo afean a las civilización humana, denigran más a quienes las practicantes que a quienes la sufre y suponen una grave injuria al honor del creador. Si Lilia, afean la obra maravillosa que somos de Dios. Nos desfiguran, nos degradan.

Si aún no te sientes convencida reflexionemos esta pregunta: ¿Entra  dentro de la eutanasia el proceso de permitir a una persona morir al interrumpir medios extraordinarios o desproporcionados para prolongar su vida, su agonía? No, definitivamente. Aquí si hay discrepancia entre el matar directamente a un inocente que está sufriendo y respetar el proceso natural de la muerte. ¡Todo un abismo! Y desde el punto de vista moral, toda la diferencia del mundo.

Te tranquilizara saber que no existe obligación moral de prolongar la vida ante todo y sobre todo. 

Hay momentos en que dejar morir a una persona es un acto cristiano auténtico. 

¡Es que es tan tensionante un enfermo grave la familia! Si y muchas veces surgen estas tensiones se intensifican cuando se llega el momento de tomar la decisión sobre el uso de técnicas médicas. Una guía segura para ese momento crítico es dar respuesta sincera a esta pregunta: ¿Cuál de estos principios morales debo aplicar a tomar la decisión? 

Es lícito recurrir a la última tecnología en medicina, aún cuando sea experimental y no está libre de todo riesgo. El enfermo aquí da testimonio de generosidad para el bien futuro de la humanidad, aunque peyorativamente  se le llame conejillo de indias.

Es lícito interrumpir estos medios cuando los resultados no llegan a las expectativas o cuando estos medios imponen más sufrimiento al paciente en proporción al beneficio que se espera. Sin embargo, el omitir todo tipo de ayuda médica dejando que la persona muera puede ser homicidio por omisión.

Hacer uso de los medios normales que la medicina ofrecer. Nadie está obligado a aplicar nuevas técnicas que eroguen  cargas pasadas, ya sea excesivo dolor o gasto, es decir recurrir a un medio desproporcionado. El deber de defender la vida no supone la obligación de utilizar todas las técnicas que ofrece la ciencia, que gracias a Dios es infatigablemente creadora.

Cuando la muerte es eminente a pesar de todos los medios utilizados, es lícito rehusar tratamientos que sólo aseguren la prolongación precaria y penosa de la vida, siempre y cuando el cuidado normal no sea interrumpido. No es lícito interrumpir los medios ordinarios aunque el pronóstico sea fatal.

Si aplicas estos principios morales, no hay margen para la equivocación en la decisión.

Hay que aclarar, Lilia, que procurar una muerte sin dolor excesivo no es propiamente eutanasia, mientras que el administrar medicamentos o medios no sea con el fin directo de provocar o acelerar la muerte, sino sólo el exclusivamente para mitigar el dolor. Eso SI SE VALE. 

La iglesia siempre ha defendido y defender a la vida. Es más, el Consejo Pontificio por la vida, recientemente  ha reiterado su llamado en el mismo sentido que el Papa Juan Pablo II, a cerrar el camino que lleva a la legalización de la eutanasia y al suicidio asistido,  drama que también estamos viviendo en México. 

El 8 de marzo de 1999, en el documento conclusivo de la asamblea sobre la dignidad del moribundo difundido por la Santa Sede, se urgió a gobiernos e instituciones internacionales a evitar " la aceptación legal del asesinato voluntaria de un miembro de la sociedad"

Tantos expertos en medicina, biología, psicología, leyes, filosofía y teología (todo el saber al servicio del hombre) se dieron cita en la Santa Sede y al llegado a la conclusión que de aceptarse la eutanasia, se trastornara en su raíz los principios fundamentales de la convivencia civil.

La academia Pontificia por la vida también exhortó y llamó a toda la sociedad, incluyéndonos a ti y a mí, para que los enfermos terminales puedan contar con las técnicas más avanzadas, destinadas a aliviar sus sufrimientos:

"Se debe evitar que esos tratamientos y curaciones falten por problemas económicos". En la asignación de los recursos financieros, las terapias y curaciones para los enfermos graves y moribundos deben encontrar atenta y s o l i d a r i a consideración.

La iglesia reitera un principio básico: "la vida humana es sagrada inviolable en cada uno de sus fases y ante toda situación".

Y es que si lo razonamos, la aprobación legal llegaría a la pérdida de confianza necesaria de pacientes y médicos, y abrirla la vía para todo tipo de abusos en justicias, especialmente contra  los más débiles. Se justifica la eliminación de los subnormales, Minusválidos (que ya vivimos en época nazi), hasta el acelerar el momento de entrar en posesión de una herencia deseada.

E imagínate, a todo  lo anterior se puede añadir el riesgo de errores de diagnóstico que llevaría a la eutanasia a personas consideradas equivocadamente desahuciada es, y que no lo están. Más drama dentro del drama. 

Todos sabemos que la medicina tiene como fin evitar la muerte y el dolor por medios de la ciencia y la técnica, por lo que a todas luces, no sólo a la luz de la fe, el eliminar la vida es contraria a la esencia misma de la medicina. 

Y el tinte más dramático y hasta criminal, desde el punto de vista cristiano, es privada a un alma de tiempo, del valioso tiempo, ya sean días, horas o minutos, que podrían ser decisivos para su salvación eterna. 

Podríamos  privar al alma del tiempo que necesita para ponerse en paz con Dios. Este mismo argumento deberíamos esgrimir a todos aquellos que ocultan a sus familiares la muerte próxima para evitarles más sufrimiento. Más vale permitir un poco más de dolor aquí, que dolor eterno allá.

Así, el argumento de acudir a la eutanasia para ahorrar sufrimiento al enfermo cae por  tierra. Tu preocupación por evitar sufrimientos inútiles a enfermos terminales es válida, pero no hay que perder la perspectiva que para el cristiano el sufrimiento tiene sentido: es la posibilidad de identificarse con Jesucristo. 

Para terminar, Lilia, escuchemos las palabras que el vocero del Comité Nacional por el derecho a la vida ha pronunciado: "Si no te pueden aliviar tu dolor, no pidas la eutanasia, pide cambio de médico, porque el tuyo es incompetente"

 Tiempos de Fe, año 1, No. 4, Mayo-Junio 1999.