31 de Diciembre, 2016, 9:52: ALFRE306Familia y Sociedad
La búsqueda de felicidad acompaña cada respiro de nuestra existencia.


Por: Diego Calderón, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores



En la vida diaria vemos que todos nuestros actos libres tienen un fin, o sea, están dirigidos a obtener un beneficio. De esta forma, camino para llegar al lugar que deseo, trabajo con el fin de ganar dinero, hago ejercicio para tener buena salud, estudio para obtener buenas notas, veo películas para relajarme…

Aristóteles, reflexionando sobre las acciones y sus beneficios relativos, se preguntó por la finalidad de todo nuestro obrar (cf. Ética Nicomáquea). ¿Cuál es la razón profunda de las actividades que consumen diariamente nuestra vida? ¿Por qué trabajar por dinero, estudiar para entender, hacer compras y saciar necesidades, ver películas y relajarme? La respuesta del filósofo es sencilla: “casi todo el mundo afirma que el fin es la felicidad, y todos piensan que vivir y obrar bien implica ser feliz”.

La búsqueda de felicidad acompaña cada respiro de nuestra existencia. Desde esta óptica, todo nuestro actuar diario fluye naturalmente a un destino último, que le da sentido, y se llama felicidad. Estamos hechos para ser felices, es un anhelo natural.

El filósofo griego no se conformó con la constatación de esta realidad sino que también se planteó otro problema, que goza de gran actualidad: “ahora hemos de discutir sobre el contenido y el significado de la felicidad, puesto que algunos hacen consistir la felicidad en las riquezas, varios en los placeres y otros en los honores”. De esta forma, nos preguntamos ¿qué entiende el hombre, en el presente contexto cultural, por felicidad?

Muchos han identificado la felicidad con el dinero y las riquezas. Ciertamente, un abundante fajo de billetes podría reavivar el ánimo de cualquier mortal, pero no por lo que son, un montón de papeles con impresiones numéricas, sino por lo que representan: compras, viajes, descanso, etc. Las riquezas monetarias no son un fin sino un medio para adquirir otros beneficios con los cuales pretendemos alcanzar la felicidad.

Además, la experiencia nos demuestra que algunas personas con muchas riquezas no son plenamente felices y otras que sólo tienen lo necesario son felices plenamente. Las riquezas, ciertamente, nos pueden ofrecer una felicidad relativa, pero no la felicidad plena a la que estamos llamados por naturaleza. Por otro lado, el dinero es una realidad que está muy ligada a la suerte y al azar, mientras que la felicidad plena, aquello para lo que estamos hechos, no puede depender de cosas tan inestables, que muchas veces crean más preocupaciones que satisfacciones.

Varios refieren la felicidad a los placeres sensibles, pero si las riquezas producen alegrías transitorias, son mucho más efímeros los goces procurados a satisfacer la sensibilidad. Los placeres son como las pequeñas charcas nacidas después de la tormenta; al destellar el sol se evaporan y se las chupa la arena sedienta, no quedando más que esperar a la próxima borrasca. Con los placeres sensibles nos procuramos deleites efímeros, pero con ellos no podemos alcanzar una felicidad plena, que nos colme completamente.

Finalmente, otros creen encontrar la felicidad plena procurándose fama y estima que les llenen de glorias humanas. La buena fama, efectivamente, es el resultado que se esperaría lograr con una vida coherente y virtuosa. Los elogios y halagos que podamos buscar dependen principalmente de los demás. Así, alguno me puede adular, pero otro despreciar; puedo caerle bien a éste pero mal a otro. La fama que nos ofrecen los demás es fuente de una felicidad limitada, pero no perfecta, pues la opinión de los hombres es algo muy variable e inestable y de esto no puede depender una alegría plena.

Dinero, placeres y honores nos pueden brindar una felicidad limitada. Entonces, nos preguntamos: ¿es realmente cierto que para ser felices debemos contentarnos con pequeñas y fugaces alegrías momentáneas, las cuales, una vez terminadas, dejan muchas veces amargura en el corazón?

Para Aristóteles, la felicidad consiste en una vida entera, es decir, con bienes materiales suficientes, salud, amigos y tiempo para realizar las actividades superiores, especialmente para la contemplación.
El pensador medieval Tomás de Aquino también parte de la experiencia de que toda acción humana se realiza en vista a obtener un fin o beneficio. Desde esta perspectiva, formula la existencia del fin último hacia el que están dirigidos todos los fines o beneficios relativos al obrar humano. Santo Tomás identifica este fin último con la felicidad perfecta.

Para el Aquinate, fin último o felicidad perfecta se refieren a la bienaventuranza, la cual consiste en la contemplación de Dios. De esta forma, en santo Tomás, la única felicidad absoluta e incorruptible está en Dios (Suma de Teología, I-II).

El proyecto de una vida feliz, o sea, entera y plena, choca con la paradoja de la muerte, pero encuentra una solución en la inmortalidad, sin la cual sería imposible alcanzar la bienaventuranza. Es cierto que la felicidad perfecta es de carácter trascendente, pero también es cierto que en esta vida existe un reflejo de ella con el que el hombre puede ser, en parte dichoso si sabe orientar correctamente su vida.

 

30 de Diciembre, 2016, 8:23: ALFRE306Familia y Sociedad
Este tiempo es el tiempo perfecto para hacer un balance general de nuestra vida y sobre todo de este año.


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Este tiempo es el tiempo perfecto para hacer un balance general de nuestra vida y sobre todo de este año.

Y también es bueno hacerlo en familia. Si tenemos hijos pequeños podemos ayudarlos a hacerlo pidiéndoles que dibujen cada cosa y si ya son más grandes podemos sugerirles hacerlo igual que lo haremos nosotros y después ofrécele a Dios todas nuestras acciones.

Para eso aquí están mis 5Tips para hacer el balance personal y familiar del año que termina. Por cierto es necesario que tengas a mano varias hojas para poder llévalos a cabo.

 

PRIMERO. Haz una lista de los eventos más importantes.



Seguro que el año estuvo lleno de eventos que marcaron tu vida, esos que dejaron una huella imborrable y que te han dejado gran aprendizaje.

Es necesario anotarlos en forma de lista para numerarlos y hacer conciencia de cuantos eventos así tuvimos a lo largo del año.

Si es necesario podemos hacerlo mes con mes, así nos será más fácil recordar.

No importa que haya meses que no recuerdes algo importante. Solo es cuestión de comenzar y veras que el Espíritu Santo te ilumina y te trae al pensamiento los eventos más significativos.

 

SEGUNDO. Haz una lista de los regalos más grandes.

En esta lista podemos poner los regalos materiales y también los detalles que algunas personas han tenido con nosotros.

Es importante también numerarlos para hacer conciencia de cuantos hemos tenido a lo largo de los meses que vivimos en este año.

Debemos tener claro que cada detalle es un regalo, así que podemos tomar en cuenta los que nuestros familiares, amigos y vecinos tuvieron para con nosotros. No importa que tan caro o barato haya sido.

 

TERCERO. Haz una lista de los problemas más fuertes.

Casi siempre estos eventos los dejamos en el olvido, o por lo menos intentamos hacerlo, pero es necesario también hacer una lista numerada de cada uno de ellos para así estar también conscientes de ellos.

También esto debemos hacer que nuestros hijos pequeños los dibujen y como a ellos a veces les cuesta mucho trabajo, podemos ayudarles mencionando algunos y dejando que ellos piensen en otros.

Aquí es más necesario invocar al Espíritu Santo para que además de traerlos a la mente, también los sane en cuanto los anotemos.

 

CUARTO. Haz una lista de las mejores soluciones.

Así como necesitamos traer a la mente los problemas también hay que hacer una lista de las soluciones.

Cada una de ellas han sido una gracia de Dios y es muy bueno hacer conciencia de ello y así poder agradecerlas.

Aquí nuestros hijos seguro que necesitarán ayuda porque es muy difícil que ellos tengan una conciencia clara sobre este punto, pero si desde pequeños les ayudamos a ver las soluciones y no sólo los problemas los estamos educando para la vida.

 

Y QUINTO. Pon todo a los pies de la Cruz.

Una vez que tenemos las cuatro hojas listas es importante que veamos cuál de ellas es la más larga. Así podremos ver de qué tipo de eventos estuvo más lleno nuestro año.

Si fue de eventos importantes debemos agradecer a Dios porque fue un año de grandes oportunidades y bendiciones.

Si fue más grande la de los reglajes debemos también agradecer y alabar a Dios por ser bueno con nosotros y por tantas bendiciones.

Si fue más grande la lista de los problemas, debemos ofrecerlos y darnos cuenta que estamos en un periodo de prueba y de que Dios nos está puliendo porque nos ama, aunque no lo parezca a simple vista.

Y si la más larga fue la de las soluciones, debemos estar muy agradecidos con Dios porque además de las pruebas, nos ha mandado además la forma de salir de ellas. Esto nos indica que nos quiere mucho y nos está cuidando.

Si nos fijamos podemos ver que en cada evento que tuvimos en el año, siempre ha estado la mano de Dios detrás de él y así podemos sentirnos bendecidos porque Dios está presente en nuestra vida.

Ojalá que no dejemos de hacer este balance y además que podamos ponerlo a los pies de Jesús en la cruz para que el lo tome como ofrenda agradable a Sus ojos.

Y así tengamos un punto de partida para comenzar con el nuevo proyecto de vida para el nuevo año.

Que Dios les bendiga y mamita María les cubra con su manto.

29 de Diciembre, 2016, 8:42: ALFRE306Familia y Sociedad
Ignacio Arsuaga explica la situación global de la aplicación de esta corriente y sus preocupantes consecuencias.


Por: n/a | Fuente: ACI Prensa



La ideología de género se está implantando de manera progresiva y constante en todo el mundo. Ante esta imposición, Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOír (HO) ha explicado la situación global de la aplicación de esta corriente y sus preocupantes consecuencias.

Arsuaga propuso algunas claves para comprender esta corriente ampliamente difundida en todo el orbe.

1.- ¿Qué es y qué pretende la ideología de género?

El Presidente de HO explica que “la ideología de género pretende diferenciar entre ‘género’ y ‘sexo’. Defiende que el ‘género’ de las personas es diferente del sexo biológico y que además, el ‘género’ se elige. De ahí que los seguidores de esta ideología distingan entre ‘identidad’ sexual’ y ‘orientación sexual’”.

Este pensamiento tiene graves consecuencias ya que “una persona de cualquier edad, supuestamente, puede cambiar su identidad o su orientación sexual a lo largo de la vida. Bien por elección, bien por educación o influencia de otros”. Con el adoctrinamiento que impulsan sus promotores, se explica que “cambiar de género” es una opción más como cualquier otra.



Arsuaga precisa que esta ideología "carece de base científica” al tiempo que niega el hecho de que “la identidad sexual de las personas está definida desde el nacimiento” cuando en realidad “las diferencias entre hombre y mujer son muy claras y se reflejan en la experiencia cotidiana”.

2.- Manipulación del lenguaje

Por eso Arsuaga alerta ante expresiones como “igualdad de género” ya que “es confusa por la utilización del término ‘género’. Emplear este término conlleva aceptar, consciente o inconscientemente, la ideología de género”.

“Es más correcto hablar de igualdad entre hombres y mujeres porque esta expresión la entiende todo el mundo y no implica planteamientos ideológicos”, alerta.

“Debemos ser claros y rotundos en afirmar la igualdad entre hombres y mujeres sin necesidad de hacer concesiones a los ideólogos de género. Estos, a menudo, nos hacen caer en la trampa introduciendo una terminología que no es neutral en absoluto”, insiste.

La manipulación del lenguaje, denuncia, también puede verse en el caso de la llamada “violencia de género” ya que los ideólogos de esta corriente “han conseguido que se imponga esa expresión en lugar de hablar de ‘violencia del hombre hacia la mujer’, que sería lo correcto”.

Es absolutamente necesario, explica, “conocer su existencia y reconocer sus objetivos, herramientas y consecuencias, en definitiva, desenmascararla, con un lenguaje que todo el mundo entienda”.

3.- Adoctrinamiento en las escuelas

Arsuaga explica que la implantación en las escuelas es “una estrategia que han utilizado todas las ideologías” porque “introducirse en la escuela significa formar a las nuevas generaciones en esta visión de la persona y la sociedad” y, en definitiva, “una garantía de futuro para los ideólogos de género”.

Se busca que el niño, desde edad muy temprana, aprenda -con dibujos, con ejemplos, con cuentos o con juegos- que no hay niños o niñas sino múltiples “orientaciones sexuales”.

“Es un adoctrinamiento programado que se introduce en el desarrollo afectivo, sexual y emocional de los menores”, advierte.

Detrás de esta ideología existe también “un negocio” con materiales educativos, cursos, talleres, programas formativos y otras actividades, “con frecuencia financiado por los Estados o por instituciones supranacionales”, refiere el experto.

Ante esta situación Arsuaga anima a los padres “a conocer qué les están enseñando a sus hijos” tanto en las asignaturas como “los enfoques de los libros de texto, los talleres, actividades y programas de formación que se introducen en las horas destinadas a tutorías” y especialmente “comunicar al colegio, incluso por escrito, que no está de acuerdo con esa ideología y que no quiere que se la transmitan a sus hijos”.

Por eso recuerda que en la Declaración de Derechos Humanos se reconoce el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.

“Este es un derecho fundamental que debe ejercerse y defenderse. Los padres deben recordarlo y reivindicarlo. Y si en el colegio ya se está impartiendo ideología de género, lo mejor es informar a otros padres y exponerlo a la dirección”.

Si es necesario, sugiere, se debe “acudir a las administraciones educativas y los gobiernos para reclamarles que respeten la libertad de educación. Si los padres no damos esa batalla, la ideología de género se apoderará de nuestros hijos”.

4.- Presión global del lobby LGTB

“Los datos demuestran que existe una implantación a nivel internacional promovida por lobbies LGTB y aplicada por algunos gobiernos e instituciones privadas”, indica Arsuaga y pone como ejemplo la creación en Estados Unidos de “lavabos transgénero” en las escuelas y “en la inserción de asignaturas o programas educativos de ideología de género que se han introducido en Italia y en Francia, entre otros países”.

En ese sentido recuerda que en 2015, el Parlamento Europeo aprobó el Informe Rodrigues que incluía “luchar contra la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género en los entornos educativos y apoyar la inclusión de información objetiva sobre cuestiones LGBTI en los currículos escolares”.

“Con el pretexto de la no discriminación se introduce una ideología en las aulas. Es una estrategia bien diseñada pero perversa”, afirma.

5.- Colonización ideológica

“El propio Papa Francisco –recuerda Arsuaga– denunció el pasado mes de octubre ‘la colonización ideológica” que suponía este adoctrinamiento educativo. Y contó el caso, conocido a través de un padre francés, de un niño que quiso ser niña tras leer un libro de texto que le explicaba esa posibilidad”.

Algo que, al igual que en España también está sucediendo “en Hispanoamérica, donde se ha introducido el adoctrinamiento de género. Ahí están los casos de Colombia, Brasil, Chile, Panamá”, entre otros.

6.- La ideología de género es totalitaria y no admite discrepancias

También precisa que esta ideología “pretende abarcar toda la realidad del individuo y de la sociedad”, por eso “tiene pretensiones totalitarias y no admite discrepancias”.

“De ahí que se produzca una reacción cuando alguien se atreve a denunciar la estrategia y explicarle a los ciudadanos en qué consiste, quiénes son sus agentes y qué pretenden”.

7.- Combatir la ideología de género

Por eso insiste en que quienes no aceptan esta ideología lo hacen porque están “a favor de la libertad y los derechos fundamentales de las personas, a favor de la educación de los niños en la verdad del ser humano. También porque defendemos el derecho de los padres a transmitir a sus hijos los valores en los que creen sin imposiciones ideológicas”.

“La mejor forma de educar a los hijos es con el ejemplo, el testimonio de sus padres, familiares y personas próximas. Hacerles ver que lo natural es la diferencia y complementariedad entre hombre y mujer, fundamento de la familia y de la sociedad”.

“Como ciudadanos, no callarnos y denunciar las imposiciones de género que se introducen en la escuela, en los medios de comunicación y en los programas políticos”.

“Porque si nosotros no alzamos la voz y luchamos por lo que queremos, por el bien de la sociedad y el desarrollo integral de nuestros hijos, el totalitarismo de género se impondrá como un rodillo”, destaca.

A pesar de que “hay personas que creen que oponerse a la ideología de género es estar contra las personas homosexuales o a favor de la discriminación de determinados colectivos” no es así, porque “oponerse al adoctrinamiento educativo no es rechazar ni discriminar a las personas”.

“Estas últimas -concluye- siempre merecen respeto, independientemente de sus circunstancias, condición y características”.

Artículo originalmentee publicado en ACI Prensa

 

28 de Diciembre, 2016, 8:48: ALFRE306Familia y Sociedad
Muchas veces nos sorprendemos de cómo nuestra casa va poco a poco llenándose de multitud de cosas de utilidad más que dudosa...


Por: Alfonso Aguiló | Fuente: Interrogantes.net



Quizá en su momento parecía muy necesario. Parece, por ejemplo, que cualquier máquina que reduzca un poco el esfuerzo físico resulta enseguida indispensable. Tomamos el ascensor para subir o bajar uno o dos pisos, o el coche para recorrer sólo unos cientos de metros, y, al tiempo, con frecuencia nos proponemos hacer un poco más de ejercicio o practicar todas las semanas un rato de deporte.

Para estar a gusto en casa, ¿es necesario pasar a 25 grados en invierno, y el verano a 18? ¿En cuantas casas hay casi que estar en camiseta en pleno invierno, o abrir las ventanas, porque hace un calor sofocante? ¿Y no hemos pasado muchas veces frío, o incluso cogido un buen catarro, a causa de los rigores del aire acondicionado de una cafetería, un salón de actos o un avión?

Porque el dinero no soluciona tanto


La idea de consumir con un poco más de sensatez y de cabeza, de llevar un estilo de vida un poco más sencillo, o, en definitiva, de vivir mejor con menos, es una idea que por fortuna se está popularizando en la cultura norteamericana con el nombre de downshifting (podría traducirse como desacelerar o simplificar). Partiendo del principio de que el dinero nunca podrá llenar las necesidades afectivas, y de que una vida lograda viene dada más por la calidad de nuestra relación con los demás que por las cosas que poseemos o podamos poseer, esta corriente no trata sólo de reducir el consumo, sino sobre todo de profundizar en nuestra relación con las cosas para descubrir maneras mejores de disfrutar de la vida.

Hartos ya de la tiranía de las compras a plazos, las hipotecas y la ansiedad por lograr un nivel de vida mayor, muchos hombres y mujeres empiezan a preguntarse si su calidad de vida no mejoraría renunciando a la fiebre del ganar más y más, y procurando en cambio centrarse en gastar un poco menos, o mejor dicho, en gastar mejor. Esta tendencia del downshifting, que se está extendiendo también poco a poco por Europa, incluye también la idea de alargar la vida útil de las cosas, procurar reciclarlas, buscar fórmulas prácticas para compartir el uso de algunas de ellas con parientes o vecinos, etc. En todo caso, hay siempre un punto común: el dinero no garantiza la calidad de vida tan fácilmente como se pensaba.

Esos caprichos que a la larga no satisfacen


En busca de un nuevo concepto de austeridad, los promotores de este estilo de vida buscaron el modo de renunciar a caprichos y gastos superfluos hasta reducir sus gastos en un veinte por ciento. "Lo primero que hay que hacer —suele afirmar Vicki Robin, uno de sus más cualificados representantes— es averiguar el grado de satisfacción que nos producen las cosas, para distinguir una ilusión pasajera de la verdadera satisfacción. Con esta fórmula cada uno puede detectar los valores que le proporcionan bienestar y descubrir de qué puede prescindir, y así alcanzar paso a paso un nuevo equilibrio vital más satisfactorio."

Por ejemplo, en la educación o la vida familiar, es frecuente que los padres, debido a la falta de tiempo para la atención afectiva de sus hijos, cada vez les compren más cosas, motivados a veces por un cierto sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, educar bien puede costar dinero —y quizá haya que ahorrarlo de otras cosas menos necesarias—, pero muchas veces es precisamente el dinero mal empleado lo que estropea la educación. Toth decía que son muchos los talentos que se pierden por la falta de recursos, pero muchos más los que se pierden en la blanda comodidad de la abundancia. No son pocos los padres que, de tanto trabajar hasta la extenuación y reducir el número de hijos para poder así gastar más y más en ellos, hacen que ese dinero mal empleado acabe por estropearlos.

Es preciso prevenir los riesgos del consumismo en la familia. Conseguir que los hijos sepan lo que cuesta ganar el dinero y sepan administrarlo bien. Que no acabe sucediendo aquello de que saben el precio de todo pero no conocen el valor de nada.

27 de Diciembre, 2016, 8:12: ALFRE306Familia y Sociedad
El desmantelamiento del matrimonio natural del que somos testigos ha de ser visto como una desgracia, porque incapacita a los progenitores para ser padres y educadores a la vez


Por: Ángel Gutiérrez Sanz | Fuente: http://www.forumlibertas.com



Si por algo se pudieran definir los tiempos de la posmodernidad que nos está tocando vivir es por su movilidad y la celeridad de vértigo con que se producen los cambios en todos los órdenes. Lo de ayer ya no sirve para hoy y lo de hoy previsiblemente ya no servirá para mañana.

Estamos instalándonos en la cultura de la provisionalidad y del sálvese el que pueda, por eso hacer conjeturas resulta un tanto arriesgado toda vez que nada se rige hoy por leyes fijas y necesario; pero aun así no podemos evitar que nuestras miradas se proyecten sobre el futuro para preguntarnos: ¿Cómo va ser esa sociedad que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos? Nadie tiene una respuesta clara, mucho menos después de la crisis político-económica que estamos padeciendo a resultas, sin duda, de otras crisis que la precedieron. En realidad, nuestra sociedad pluralista está abierta a todo. Presentimos que ha acabado un ciclo de la historia, pero no sabemos bien a dónde nos dirigimos ni lo que nos espera.

Sabemos, eso sí, que en nuestras manos va a estar el poder tomar decisiones en orden a configurar la sociedad del futuro, y que al final lo que haya o deje de ser nuestro mundo será responsabilidad de los hombres mujeres que lo habitan.

Bien mirado, no debiéramos preocuparnos tanto por la sociedad que vamos a legar a nuestros hijos, cuanto por los hijos que vamos a dejar a la sociedad del futuro. Preocupados debiéramos estar por saber si van a ser capaces de gestionar bien la herencia que les dejamos. ¿Cómo debieran ser los hijos que dejemos a nuestra sociedad? Evidentemente, los gestores de la sociedad del futuro habrán de ser profesionales competentes y preparados, conocedores de las necesidades y exigencias de los tiempos modernos; pero sobre todo habrán de ser personas honestas que estén dispuestas a dar el justo valor a las cosas, que sepan distinguir la virtud del vicio, lo esencial de lo accidental, lo temporal de lo intemporal. Y en esto mucho va a tener que ver la familia, entendida como una institución natural anterior al Estado, fundamento de la sociedad y constitutivo esencial de su entramado, como lo es la célula del organismo vivo. La familia, como diría Mauriac, “es un rayo de amor eterno expandido a través de la raza”, por ello la familia tradicional nunca desaparecerá. El argumento histórico al respecto es contundente: todos los movimientos antifamiliaristas habidos a través de la historia han acabado en un estrepitoso fracaso. ¿Por qué no han de seguir la misma suerte los movimientos antifamiliaristas actuales? Los vínculos de la familia tradicional propuestos como referencia sociológica tienen unas raíces más arraigadas y profundas que las de la cultura pseudoprogresista del laicista actual.

No estoy diciendo con esto que la familia tradicional no deba evolucionar y ajustarse a las necesidades y exigencias modernas. Por supuesto que tendrá que hacerlo. El autoritarismo patriarcal del “ordeno y mando” habrá de dar paso al entendimiento y cooperación mutuos. La obediencia de los hijos habrá de conseguirse no por imposición, sino por convencimiento, las faenas del hogar y el cuidado de los niños habrá de repartirse entre los esposos; éstas y muchas cosas más tendrán que ir cambiando… ; pero sin olvidarnos nunca de las exigencias intrínsecas que se le suponen a una institución natural básica, como es la familia consolidada y curtida a través de muchos siglos, para que así pueda seguir siendo esa comunidad de amor, cálida y entrañable, querida por Dios. ¿Qué hijos vamos a dejar a la sociedad? Es la pregunta inquietante del momento presente que nos remite a las finalidades esenciales de la familia, que no acaban con traer hijos al mundo, sino que tiene que preocuparse de ellos, cuidarlos y educarlos. La familia ha sido y habrá de seguir siendo el taller donde se va moldeando el futuro ciudadano, configurando al sujeto responsable, adiestrando al hombre libre.

La familia no debe dejar de ser la academia donde se aprenda a practicar las virtudes humanas, y para los cristianos, además, ha de ser el templo donde se aprenda a hablar con Dios y a vislumbrar horizontes de trascendencia que engendran esas esperanzas necesarias sin las que no es posible vivir. El desmantelamiento del matrimonio natural del que somos testigos ha de ser visto como una desgracia, porque incapacita a los progenitores para ser padres y educadores a la vez, aunque lo normal hoy sea hablar de las parejas de hecho, matrimonios entre homosexuales, matrimonios compartidos, matrimonios a plazos, parejas a prueba. La legalidad vigente ha venido a colocarnos en situación extrema, en la que padre o madre, esposo o esposa, han dejado de ser términos jurídicos para ser remplazados por otros de significación ambigua. Los matrimonios rotos han venido agravar la situación.

En esta situación en que nos encontramos se hace más necesario que nunca recuperar la figura del padre y de la madre, porque ambos son necesarios en el entorno familiar. Si algo ha quedado claro en el campo de la psico-pedagogía ha sido que el niño necesita del cariño y la aportación de ambos para el desarrollo de su personalidad, no del padre sólo ni de la madre sola, sino de los dos. La carencia de paternidad y la dejación de los padres a la hora de hacerse cargo de la educación de sus hijos están siendo una de las expresiones más claras del fracaso del mundo moderno. Los estados y los gobiernos han prescindido de las responsabilidades inherentes en orden a la protección de la institución familiar, se han olvidado también de los sólidos principios en que ésta ha de sustentarse. No se ha sabido discernir lo que es esencial de lo que es puramente histórico, se ha venido practicando una crítica poco constructiva no exenta de una feroz hostilidad hacia el magisterio de la Iglesia, que en cuestiones como ésta ha sabido mostrar una actitud sabia y prudente. Tal como nos recuerda Le Play, es con el cristianismo con el que la familia conquista una estabilidad y una solidez que jamás había conocido. En honor a la verdad, habría que hacer justicia y comenzar a reconocer que desde siempre, y muy especialmente en la actualidad, el cristianismo a pesar de todas las dificultades ha sido coherente y según yo creo y deseo está llamado a ser el fiel guardián en que podemos confiar para preservar a la familia de falsos progresismos

Esa sociedad mejor en la que todos soñamos, consistente y firme, ha de estar fundamentada en uniones sólidas y estables que ofrezcan garantías de continuidad al proyecto familiar. A nadie se le ocurriría poner como ejemplo a seguir un modelo social integrado por parejas divorciadas, hijos con dos madres y ningún padre, o dos padres y ninguna madre, como no lo es tampoco una sociedad sustentada en la poligamia o la poliandria. Naturalmente que para ser madre o padre biológico no hace falta casarse. Ahí están infinidad de madres y padres solteros. Naturalmente que para vivir juntos un hombre y una mujer no hace falta contrato alguno. Ahí están las parejas de hecho, sin ningún tipo de compromiso, pero, ¿es esto lo que necesita la sociedad? Sinceramente a mí no me convence una sociedad integrada por madres y padres solteros, divorciados, o por parejas en situación de pura provisionalidad y conveniencia.
26 de Diciembre, 2016, 8:45: ALFRE306Familia y Sociedad
Sin Amor, sólo crece nuestro Yo y no dejamos que Cristo, el Amor, crezca en nosotros.


Por: El Vive de Cristo (Dominicas Lerma) | Fuente: http://dominicaslerma.es/



Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. 

 

LA GRAN HAZAÑA

Día de orden y limpieza: unas, la sala; y otras otra, parte del Noviciado. 

Recibí una llamada y, al ver que se alargaba bastante, observé la galería llena de cajas y cajas, bolsas y más bolsas de basura de gran tamaño... desplegadas por todos los sitios, pues estamos vaciando una sala que hace años que no se tocaba.



 

Agarrando el teléfono con la oreja aplastada sobre el hombro, mientras "escuchaba" la llamada, bajé una gran bolsa en la que, por el peso, se abrió un agujero y fui dejando un rastro que luego tuve que recoger de vuelta; otra bolsa en que, mientras "escuchaba", coincidió que mi pierna, a cada escalón, golpeaba un patito de goma que se dedicaba a delatarme con un "cuack" "cuack" continuo; otra tenía un juego para llevar a las monjas que se activó, y no paraba de decir: "¡Bienvenido a la guerra de las galaxias!", seguido de una musiquilla imparable... y yo..."escuchando" y, a su vez, sintiéndome una heroína por poder sorprender dejando vacía la galería.

Se acabó la conversación y yo sola seguí con la galería que entre todas debíamos haber vaciado después de acabar todo. Pero ya sólo miraba por el "logro" de conseguirlo sola. No me conformé y, una vez que bajé todo, sola también me dediqué a llevar todo a la otra punta del monasterio: un viaje, otro, otro...

¿Me ofrecieron ayuda? Sí, ¡incluso Israel apareció con dos carretillas! Pero, ante mi "gran acogida", desaparecieron... ¡era mi hazaña! Dentro de mí sabía que tenía que pedir ayuda, que era algo de equipo, pero no paré. Al día siguiente, el dolor de espalda se reía de mí, ¿quién no?

Cuántas veces nos ponemos metas a alcanzar solos, sin poder ver a los hermanos. Nuestro valor no depende de las grandes hazañas, de nuestra autosuficiencia, de lo sorprendidos que podamos dejar al resto con nuestra tenacidad, de lo perfectas que creamos hacer las cosas... Sin Amor, sólo crece nuestro Yo y no dejamos que Cristo, el Amor, crezca en nosotros. Y sí, yo dejé la galería impoluta, llevé todo a su sitio pero... no escuché con calma la llamada de teléfono y no me dejé ayudar. ¡Ésa era la hazaña que me pedía el Señor en ese momento!

Puede que tengas que presentar algo en el trabajo, hacer la programación de una actividad, la comida, desplazarte a algún sitio, ir a la consulta del médico, puede que te estén haciendo pasarlo mal en el cole o en el trabajo... prueba a pedir ayuda, prueba a dejar que los demás entren en lo que tienes entre manos, también en tus problemas y preocupaciones. No tengas miedo a tu debilidad, a sentirte juzgado; seguro que te sorprendes. Cristo no quiere que vivas todo solo y te pone cerca a mucha gente buena.

 

Hoy el reto del Amor es que pidas ayuda. Pero no te pongas este reto sólo para hoy: prueba cada día pedir ayuda en algo. Verás que no es fácil pero que esta hazaña sí es grande.

 

25 de Diciembre, 2016, 9:39: ALFRE306Familia y Sociedad

Las casitas típicas del nacimiento me traen las palabras de San Juan al continuar su prólogo: “habitó entre nosotros”

Pesebre indígena - Museo de Arte Popular -Mexico City - Wikicommons cc - Thelmadatter

Pesebre indígena - Museo de Arte Popular -Mexico City - Wikicommons cc - Thelmadatter


Isaías 52, 7-10: “La tierra entera verá la salvación que viene de nuestro Dios”.

Salmo 97: Toda la tierra ha visto al Salvador”.
Hebreos 1, 1-6: “Dios nos ha hablado por medio de su Hijo”.
San Juan 1, 1-18: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

Contemplando un nacimiento Tsotsil, con sus borregas y sus vacas, con sus ángeles y sus pastores, con la gran imaginación de nuestros artesanos que engalanan a María y José con vistosos trajes tradicionales, con un niñito indígena de cara sonriente… llega hasta mí el mensaje comprometedor y profundo del Prólogo de San Juan. Se mezclan en mi mente los conceptos y las imágenes. Cada una de las palabras tiene un sonido especial que se refleja en la candidez de las figuras del nacimiento. ¿Cómo comunicar la grandeza de un amor que rebasa los límites del tiempo y del espacio? Los profetas lo anunciaron desde antiguo con bellas imágenes y con fuertes comparaciones, pero al final su anuncio queda en palabras frágiles que se pierden en el vacío de los corazones o en la indiferencia de las personas. ¿Cómo hacer entender la locura de un Dios enamorado de su pueblo hasta perdonarlo y olvidar una y otra vez sus infidelidades? Aparece entonces la sonrisa tierna y amorosa de ese Niño que es puro amor. La Palabra se ha hecho carne, carne concreta, carne real. Cristo se transforma en el rostro de la misericordia infinita del Padre. Descubrimos en el prólogo de San Juan el significado más profundo de la Navidad de Jesús. Él es la Palabra de Dios que se hizo hombre. Así es “Dios con nosotros”, Dios que nos ama, que camina con nosotros. Este es el mensaje de Navidad: La Palabra se hizo carne.

¿Cómo no experimentar al amor concreto en unos ojos que nos miran con dulzura a pesar de nuestros pecados? ¿Cómo resistir al encanto del amor cuando se percibe el calor de unas manitas que nos acarician y de unos brazos que nos envuelven con su ternura? La Palabra se ha hecho carne concreta que nos salva, que nos sana, que nos acaricia. La Palabra no es efímera, sino concreta, en un cuerpecito que nos grita por todos sus poros, por todos sus miembros, el amor inconcebible de un Dios misericordioso. Contemplemos a este Niño, dejémonos invadir de su ternura, experimentemos la riqueza de su misericordia.

Las casitas típicas del nacimiento me traen las palabras de San Juan al continuar su prólogo: “habitó entre nosotros”. Son las paradojas del amor: el hijo de Dios entró en este mundo como un hijo que no tiene casa; el que ha puesto su ‘tienda’, su morada entre los hombres, aparece errante y peregrino buscando una cuna donde recostarse. Quizás no quiso tener casa para buscar alberge en todos los corazones, quizás su santuario más precioso sea el interior de los pobres y humildes. Por eso el Evangelista escribe: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. ¡En estas palabras, que nunca dejan de sorprendernos, está todo el cristianismo! ¡Dios se hizo mortal, frágil como nosotros, compartió nuestra condición humana, excepto el pecado, – pero tomó sobre sí los nuestros como si fueran propios – ha entrado en nuestra historia, se volvió plenamente “Dios con nosotros”! El nacimiento de Jesús nos muestra que Dios ha querido unirse a todos los hombres y mujeres, a cada uno de nosotros, para comunicarnos su vida y su alegría.

La Navidad revela el inmenso amor de Dios por la humanidad. De ahí deriva también el entusiasmo, la esperanza de nosotros los cristianos, que en nuestra pobreza sabemos que somos amados, visitados, acompañados por Dios; y miramos al mundo y la historia como el lugar donde caminar con Él, hacia los cielos nuevos y la tierra nueva. Con el nacimiento de Jesús, nace una promesa nueva, nace un mundo nuevo, y también un mundo que siempre puede ser renovado. Dios está siempre presente para suscitar hombres nuevos, para purificar el mundo del pecado que lo envejece, del pecado que lo corrompe. Aunque la historia humana y la de cada uno de nosotros esta marcada por las dificultades y debilidades, la fe en la Encarnación nos dice que Dios es solidario con el hombre y su historia.

Mientras contemplo una estrella del peculiar nacimiento, Juan continúa recordándome: “Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”. La luz todo lo penetra, la luz todo lo ilumina, la luz llega hasta lo más profundo. ¡Esta cercanía de Dios al hombre, a cada uno de nosotros es un don que nunca tiene ocaso! ¡Él está con nosotros! Y esta proximidad nunca tiene ocaso. Aquí está la buena noticia de la Navidad: la luz divina que llenó los corazones de la Virgen María y de San José, y guió los pasos de los pastores y los magos, brilla para nosotros hoy. Los pueblos que vivían en la tiniebla han visto una gran luz. ¡Qué regalo sería para nuestro pueblos que se iluminaran con la luz del Recién Nacido!

Este nacimiento tan especial, también ha escenificado a Herodes y su comitiva, aunque un poco separados. Quizás teniendo muy en cuenta lo que dice San Juan: “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Tanta gracia, tanto don, tanta luz, está supeditada a la libertad de cada uno de nosotros. La Palabra de Dios pone su tienda entre nosotros, pecadores y necesitados de misericordia. ¡Pero nosotros podemos rechazarla! Todos nosotros deberíamos apresurarnos para recibir la gracia que nos ofrece. Sin embargo, igual que Herodes, nosotros somos capaces de rechazar la salvación y preferimos permanecer en la cerrazón de nuestros errores y en la angustia de nuestros pecados.

Hoy nuevamente es Navidad, y no como un recuerdo que queda en el pasado, sino como una realidad que se renueva cada día y cada momento. Jesús no se da por vencido y nunca deja de ofrecerse a sí mismo y de ofrecer su gracia que nos salva. Jesús es paciente. Jesús sabe esperar. Nos espera siempre. En el pesebre de Belén, ese más concreto de miseria y de maldad, ese más cercano a nosotros, ese que está junto a nuestro corazón, Jesús vuelve a nacer, renueva su deseo de nuestro amor y de nuestra respuesta. Hoy es Navidad, hoy se hace carne para ti y para mí, hoy pone su tienda en nuestro corazón, hoy se hace luz que te ilumina y te da vida.

Jesús, sonríe paciente, con la sonrisa de niño, recostado en el pesebre esperando la respuesta de nuestro amor. Navidad es un mensaje de esperanza, un mensaje de salvación, antiguo y siempre nuevo. Y nosotros estamos llamados a testimoniar con alegría este mensaje del Evangelio de la vida y de la luz, de la esperanza y del amor. ¡Porque el mensaje de Jesús es éste: vida, luz, esperanza, amor!

Padre Bueno, concédenos que, al vernos envueltos en la luz nueva de tu Palabra hecha carne, resplandezca en nuestras obras lo que por la fe brilla en nuestro interior. Amén.

24 de Diciembre, 2016, 8:46: ALFRE306Familia y Sociedad
Este mes celebramos el Nacimiento de Jesús. Este acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones


Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net



Con el Nacimiento de Jesús se cumple la promesa de Dios al mundo de enviar a un Salvador. Jesucristo es Dios hecho hombre.

Un poco de historia

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados. Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita. La palabra tradición viene del latín traditio que viene del verbo tradere, que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor. Este es un modo de evangelizar.
Existen muchas tradiciones y costumbres que se celebran en el tiempo de Adviento y de la Navidad.

A continuación, presentaremos una de ellas con una pequeña explicación acerca de su significado y origen:

La Cena De Nochebuena

Las familias cristianas se suelen reunir en la noche del 24 de diciembre, víspera de la Navidad, y hacer una cena muy abundante. Se acostumbra comer pavo y otros platillos propios de esta época. Se trata de que sea una cena especial, distinta a la de todos los días, ya que se está celebrando el Nacimiento del Hijo de Dios. Esta costumbre nació en Europa y simboliza la abundancia que Cristo nos trae con su llegada.

Antes de la cena, la familia se reúne junto al Nacimiento y para realizar la ceremonia de arrullar y acostar al Niño Dios.

Debemos vivir las tradiciones y costumbres navideñas con el significado interior y no sólo el exterior para preparar nuestro corazón para el nacimiento de Jesús.

Algunas personas te podrán decir que estas costumbres y tradiciones las ha inventado la gente para divertirse y los comercios para vender. Recuerda que hay mucho significado detrás de cada una y trata de vivir estas tradiciones con el sentido profundo que tienen. Así, el 24 de diciembre no solo será un festejo más, sino que habrás preparado tu corazón con un verdadero amor a Dios y a tu prójimo.

Oración para la cena de Navidad

Para acostar al Niño Dios

Bendición de la mesa de Navidad

Bendición de la mesa en Navidad en encuentra.com

23 de Diciembre, 2016, 8:53: ALFRE306Bioética
Nociones básicas

Los métodos naturales cuentan con bases científicas que permiten planificar los embarazos


Por: Rosario Laris MD, PhD. | Fuente: Sexo Seguro, A.C.



“Regulación natural de la fertilidad”

La  Organización Mundial de la Salud, define  como métodos naturales o métodos de regulación natural de la fertilidad a las técnicas para buscar o evitar embarazos mediante la observación de los signos y síntomas que naturalmente, ocurren durante las fases fértiles e infértiles del ciclo menstrual, evitando las relaciones sexuales en la etapa fértil, si el objetivo no es lograr un embarazo.

Los métodos naturales cuentan con bases científicas que permiten planificar los embarazos, pues una  posible concepción, se presenta solamente durante 9 días del mes ya que el óvulo vive menos de 24 horas tras salir del ovario y la capacidad fecundante de los espermas no es mayor a 5 días.

La mujer suele ovular una sola vez por ciclo, y los casos en los que hay 2 ovulaciones, se dan con un intervalo de entre 24 y 48 horas.

Podemos diagnosticar la ovulación en la mujer por varias formas, como lo son la temperatura basal y la observación del moco cervical.



La temperatura basal, incrementa después de la ovulación de 0.3 a 0.5 grados centígrados a lo largo de tres días, manteniéndose alta durante toda la segunda mitad del ciclo menstrual, siendo el óvulo ya inviable.

Respecto al moco cervical, este método se basa en reconocer las características del mismo, como lo son la cantidad, elasticidad y transparencia, durante todo el ciclo menstrual.

Los métodos naturales respetan la vida en todo momento, y asumen la abstinencia en ciertos días donde podría existir fecundación.

No tienen ningún efecto sobre la salud de la mujer ni del hombre y son adaptables a cualquier condición sociocultural y nivel de educación y  económico, pues existen datos que indica que el 95% de las mujeres reconoce sus signos de fertilidad.

Con estos métodos, el acto sexual es normal y no existe interferencia de ningún tipo con los mecanismos biológicos propios del cuerpo, pues es natural que se pueda expresar el amor conyugal mediante las relaciones sexuales sin posibilidad de embarazo.

Así mismo los métodos naturales, involucran al hombre en las decisiones sobre la sexualidad al existir responsabilidad común y a adaptar el ejercicio de la sexualidad masculina a los biorritmos femeninos; por lo que este tipo de métodos dignifica a la mujer.

 

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22 de Diciembre, 2016, 8:33: ALFRE306Familia y Sociedad
Usando el metodo que propone la DSI: Ver, Pensar, Actuar

En los medios informativos, se resalta mucho lo negativo; son pocas las ocasiones en que se resaltan los hechos positivos y alentadores.


Por: + Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de San Cristóbal de Las Casas | Fuente: Diocesis de San Cristóbal de Las Casas



VER

En los medios informativos, se resaltan mucho asesinatos, asaltos, secuestros, accidentes, guerras, la corrupción, las confrontaciones, los errores de las autoridades, la pederastia, los desastres naturales y, en fin, lo negativo del mundo. Son pocas las ocasiones en que se resaltan los hechos positivos y alentadores.

 

En nuestros frecuentes análisis de la realidad, superabunda lo que juzgamos como injusticia y pecado. Pareciera que nada está bien, que vamos de mal en peor, que no se vislumbra una salida satisfactoria, que todos los demás, menos nosotros, son corruptos y perversos. Hay una sensación de pesimismo e impotencia. En las campañas electorales, todo está mal y se descalifica a todos los demás.

 



Para alentarnos ante esta situación, durante la anual convivencia navideña que tenemos con religiosas, sacerdotes y otros agentes de pastoral, nos propusimos el objetivo de: Fortalecer nuestra esperanza, para consolar al pueblo. Para ello, compartimos, en las siete zonas pastorales en que está organizada nuestra diócesis, dos preguntas que intencionadamente pedían sólo datos favorables: ¿Qué signos positivos de esperanza, de Reino de Dios, hay en nuestra parroquia o misión? ¿Qué signos positivos de familia y de misericordia hay en nuestra diócesis? Comparto algunas de las respuestas:

 

Una actitud de búsqueda, de crecer en comunión; la pastoral de la tierra; las mujeres que inciden en todas las áreas y servicios; fuertes deseos de más formación. La Palabra de Dios que nos ayuda a ver la realidad. Hay signos de solidaridad; hay vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Los grupos juveniles van tomando más conciencia de su fe y de su compromiso a partir de su realidad. La valoración y hermandad con el indígena. Hay deseo de formar una gran familia diocesana. La devoción guadalupana. La participación de todo el pueblo, no solo de los sacerdotes y consagrados. Las peregrinaciones que denuncian los males que sufre nuestro pueblo. La promoción de las casas para migrantes. La ordenación de nuevos diáconos y su testimonio de vida. La pastoral penitenciaria.

 

La participación de los laicos, sus aportes. El aumento de catequistas, sobre todo jóvenes. La práctica de las obras de misericordia en la catequesis. El aumento de fieles en los actos litúrgicos. El uso correcto de los medios de comunicación. Hay más sacerdotes y seminaristas indígenas. El movimiento ecuménico en la diócesis. La unidad entre las congregaciones religiosas. El papel de la Iglesia en la sociedad. La generosidad de los fieles ante desastres naturales. Hay el deseo de confiarnos, querernos, buscarnos.  Hay signos de hermandad y solidaridad que no se ven, ayuda sin ningún interés. Se buscan maneras de acompañar los movimientos eclesiales. Vamos corrigiendo y quitando actitudes excluyentes. Hay dinámica de reconciliación, de diálogo.

 

Buscamos acompañar el dolor de la gente. La búsqueda de la justicia y la paz: un pueblo que ora y lucha. Hay mucho compromiso en los laicos y el aumento de vocaciones autóctonas. Comunidades que, a pesar de su pobreza, cuando les visitan, dan de comer a todos. La solidaridad con otras diócesis, cuando están pasando por una situación difícil. Participación de las y los jóvenes, niñas y niños, en los procesos de pastoral. La aceptación de los carismas y la valoración de la diversidad de aportes. El hacer equipo religiosos y diocesanos. La solidaridad hacia el seminario, la identidad propia que va adquiriendo.

 

PENSAR

El Papa Francisco nos ha dicho: “La esperanza cristiana es muy importante, porque no decepciona. El optimismo decepciona; la esperanza no. La necesitamos mucho, en estos tiempos que aparecen oscuros, en el que a veces nos sentimos perdidos delante del mal y la violencia que nos rodean, delante del dolor de muchos hermanos nuestros. Es necesaria la esperanza. Nos sentimos perdidos y también un poco desanimados, porque nos sentimos impotentes y nos parece que esta oscuridad no termine nunca. Pero no hay que dejar que la esperanza nos abandone, porque Dios con su amor camina con nosotros. Yo espero, porque Dios está junto a mí, porque Dios camina conmigo. Camina y me lleva de la mano. Dios no nos deja solos, el Señor Jesús ha vencido al mal y nos ha abierto el camino de la vida” (7-XII-2016).

ACTUAR

Para transformar la realidad y generar esperanza, acerquémonos a Jesús niño en el pesebre, que nos contagie de su luz y de su vida, para ser constructores de un mundo nuevo.


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