28 de Febrero, 2017, 9:39: ALFRE306Familia y Sociedad
La disciplina ayuda a los niños y jóvenes a formar su carácter, a tolerar la frustración, a respetar la autoridad

El papel de los padres como instructores de sus hijos es la única garantía que ellos pueden tener para alcanzar un éxito seguro en el futuro.


Por: Maleni Grider | Fuente: www.somosrc.mx



El papel de los padres como instructores de sus hijos es la única garantía que ellos pueden tener para alcanzar un éxito seguro en el futuro. La disciplina ayuda a los niños y jóvenes a formar su carácter, a tolerar la frustración, a respetar la autoridad, a reconocer los límites sanos, a sentirse seguros y a desarrollar un sentido de responsabilidad social, así como hacia su propia vida.

 

Cuando los padres ignoran o pasan por alto esta responsabilidad que tienen hacia sus hijos, las cosas en casa se salen de control, el desorden impera y la confusión provoca desajustes familiares que se reflejan en pleitos, berrinches, demandas excesivas, indisposición, inmadurez, etcétera.

 

El principio bíblico que debe prevalecer en el rol del papá sobre sus hijos es el de aplicar la autoridad y la disciplina sobre ellos, y no sólo su frustración y su enojo. En pocas palabras, un papá enojado no sirve para nada. No es necesario expresar un gran enojo a gritos, regaños constantes o castigos físicos; la firmeza, la instrucción clara, el dominio propio, el ejemplo de integridad y la disciplina justa son las únicas formas de que los hijos atiendan nuestro llamado, sigan nuestra guía y respeten nuestra autoridad.



 

Si en nuestra personalidad tenemos alguna disfunción severa, como ira incontrolada, indiferencia expresa, pereza, irresponsabilidad notable, deslealtad a nuestra familia (cónyuge e hijos), adicciones, idolatría al trabajo, amargura o desamor, los niños y adolescentes serán los primeros en detectarlo y juzgarlo. Con su comportamiento se asegurarán de dejarnos claro que no están de acuerdo con ello.

 

La naturaleza humana de nuestros jóvenes hijos tiende a rebelarse fácilmente contra la autoridad, y la diferencia generacional es también un factor que afecta el entendimiento, así como el nivel de empatía entre padres e hijos. Sin embargo, de cualquier manera, somos responsables de su formación, educación y disciplina.

 

Si tenemos conflictos internos que resolver, lo más adecuado será tomar en serio y trabajar en ellos a fin de poder presentar una personalidad sana a los hijos, quienes dependen de nuestro ejemplo para seguir el buen camino. La mejor arma es la Palabra de Dios, y también los valores perenes del cristianismo que la iglesia nos enseña.

 

Transmitir frustración y enojo sin disciplina es como la niebla. Se esfuma y no deja nada en el camino. En cambio, ejercer autoridad y disciplina ante comportamientos inaceptables o hábitos insanos corregirá y moldeará a nuestros niños y jóvenes hacia el respeto, la honestidad, la justicia, los fundamentos familiares, el bien, la caridad, la responsabilidad y el éxito personal.

 

Vale mucho la pena invertir tiempo, esfuerzo, invertir toda una vida si es necesario, a fin de que esas personitas en casa puedan crecer, desarrollarse y alcanzar su propio destino, su propósito en la vida, su seguridad.

27 de Febrero, 2017, 9:09: ALFRE306Bioética
Existen varios estudios que demuestran los efectos que estas sustancias tiene en la salud de las mujeres.


Por: Sexo Seguro | Fuente: ACI Prensa



Llamaremos Genis, a una chica de 19 años que quisiera saber que efectos tienen en la salud las nuevas pastillas anticonceptivas conocidas como de nueva generación.

Existen varios estudios que demuestran los efectos que estas sustancias tiene en la salud de las mujeres; por ejemplo:

Un reciente estudio de la prestigiada revista de British Medical Journal, llevado a cabo en Reino Unido, estudio más de 5000 casos de mujeres entre 15 y 49 años  y demuestra nuevamente que los anticonceptivos hormonales con desogestrel aumentan en riesgo de trombosis venosa en las mujeres.

 

Así mismo, Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, publicaron un estudio donde comparan los hormonales orales de cuarta generación contra los viejos hormonales con levonorgestrel.



Este estudio concluye que los hormonales orales con drospirenona incrementan dos veces el riesgo el riesgo tromboembolias venosas comparado con levonogestrel.

26 de Febrero, 2017, 9:41: ALFRE306General
Puntos para darnos cuenta si la relación que está comenzando valdrá o no la pena.

Cuando se trata de vida de pareja debemos entender que hay mucho en juego y que nosotros somos quienes decidimos estar con la persona que estamos.


Por: Alejandro Gutiérrez Rojas | Fuente: www.somosrc.mx



Cada que comenzamos una nueva relación de pareja surgen cualquier cantidad de preguntas. Muchos de los jóvenes que atiendo en consulta me piden mi pronóstico sobre su relación de pareja, me preguntan en qué deben fijarse para saber si la relación que están comenzando valdrá o no la pena, si será una cosa seria o no. Claro que cada noviazgo presenta sus particularidades y resulta imposible con una o dos premisas realizar un pronóstico completamente atinado. Con la intención de ofrecer algún tipo de respuesta a estas interrogantes, en las siguientes líneas se proponen 5 criterios que, sin ser exhaustivos, pueden servir para hacer un pronóstico sobre una relación que va comenzando.

 

El primer aspecto son las pautas de comunicación que se establecen desde el inicio de la relación. Es importante hablar de lo que se espera de la relación, estar seguros que ambos esperan cosas similares del noviazgo que está comenzando y para esto lo mejor es decir lo que se siente, se piensa, se quiere y se espera. En la medida en que lo esperado por cada uno sea similar (tiempo, respeto, seriedad en la relación, vida social, vida íntima, etc.), la relación tendrá un mejor pronóstico.

 

En segundo lugar hay que valorar la sensación de riesgo, es decir, si terminara la relación, qué pérdidas implicaría en mi vida, qué recursos se perderían con la ruptura. Ciertamente tiene que existir un riesgo en algún momento, siempre que nos donamos a otra persona, en el nivel que sea, existe cierta expectativa de reciprocidad que de no ser satisfecha quedamos expuestos a la decepción. Pero ¿qué sucede cuando me encuentro a mi mismo regateando esfuerzos y pensando en qué estrategia seguir para cubrirme las espaldas? Ese sería un buen momento para cuestionar mi actitud ante la relación y valorar el origen de esa desconfianza (¿desconfío por experiencias pasadas o esta persona no me transmite seguridad?). Más resumido, ¿lo que estoy sintiendo es ilusión o miedo?



 

Por otra parte es importante tener presente la postura que hay ante “las alternativas”. No se trata de comparar a la pareja con alguien más, sino entender cómo hago el planteamiento. Desde el momento en que pienso en otras opciones, estamos hablando de un indicador negativo. Si estoy pensando “lamentablemente no tengo mejores opciones”, además de devaluar a mi pareja, es también una forma de devaluarme ya que no me creo capaz de estar con quien realmente quiero estar, lo cual tampoco trae un buen pronóstico. Si por el contrario no tengo necesidad de revisar con demasiado detenimiento mis alternativas, es más probable que esté con quien debo estar.

 

En cuarto lugar debemos “echar un ojo” al nivel de compromiso que tiene la pareja, es decir la disposición para entregarse mutuamente, la capacidad de renuncia en beneficio de la relación. Es importante también que tanto la entrega como la renuncia vayan de acuerdo al momento de la relación y a la madurez de cada persona. No se esperaría que dos adolescentes al mes de novios, decidiera uno de ellos mudarse de ciudad para poder estar juntos, cuando por otro lado sí podría esperarse lo mismo de una relación de mayor duración entre jóvenes o adultos. El punto clave es que el nivel de compromiso no sólo sea alto sino adecuado a la etapa que está viviendo la relación.

 

Finalmente, para evaluar al noviazgo, se debe prestar atención a la sensación general que provoca la relación. En otras palabras, es necesario valorar lo que me hacen sentir las actividades, responsabilidades, compromisos, trato mutuo, sentimientos y emociones que se viven en esos primeros días de relación. Esto nos va a dar un pronóstico acertado de la relación ya que si la sensación generada al inicio de la relación es negativa, cuando se espera todo sea más dulce y se disimulen al máximo los problemas, estamos delante de un posible indicador de una relación tormentosa.

 

Aunque pueden haber muchos más aspectos que revisar, estos podrían ser un buen inicio para saber si lo que estoy haciendo es realmente lo que quiero. Cuando se trata de vida de pareja debemos entender que hay mucho en juego y que nosotros somos quienes decidimos estar con la persona que estamos. Es necesario conocernos lo suficiente para poder entender mejor qué es lo que sentimos, qué es lo que queremos y así tomar mejores decisiones.

25 de Febrero, 2017, 9:12: ALFRE306Familia y Sociedad

Una paradoja enriquecedora

Discapacidades físicas e intelectuales, altas capacidades espirituales

Shutterstock / Denis Kuvaev

Toya tiene 52 años y una discapacidad intelectual del 85 % y, sin embargo, una profunda vida de fe. Suele decir que su misión en este mundo es la de hacer felices a muchas personas y que vayan al cielo.

El día de su Confirmación, al volver a su sitio tras la unción, dijo a quienes la acompañaban: “Ahora lo que procede es que me arrodille para dar gracias por recibir el Espíritu Santo”.

Su hermana, Miriam, de 40 años, también tiene discapacidad; en su caso, del 65 %. Tiene síndrome de Down. Tras la muerte de su abuelo y al ver a su madre llorar, dice: “¿Por qué lloras? El abuelo vive. Está en el cielo”.

En un congreso en México, ante más de 1.000 personas, contestó a unas 50 preguntas. Sobre Dios, dijo que para es “una maravilla, porque me ha dado la vida“, y añadió que “es un Ser que no vemos, pero que está; cuando muera y resucite veré a Dios cara a cara y sabré cómo es”.

Toya y Miriam son un ejemplo de la importancia de la fe y la trascendencia para las personas con discapacidad intelectual, siempre y cuando se les acompañe en sus procesos de iniciación cristiana y se haga de una manera adecuada a sus capacidades.

En el caso de estas dos hermanas, los padres –María Victoria Troncoso y Jesús Flórez– han tenido mucho que ver; ellos se dieron cuenta de que necesitaban una formación específica y lucharon por que la tuvieran. Hoy, de esta experiencia se benefician los jóvenes y adultos de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, fundada y dirigida por la propia María Victoria, pionera en la adaptación de la catequesis a personas con estas características.

“Este año se han inscrito en la catequesis 24, con edades que van de 16 a 48 años. La respuesta es increíble por varias razones: porque no hay faltas de asistencia, salvo por enfermedad o consulta médica; porque varias familias no tienen fe o no practican, pero no ponen obstáculos para que sus hijos asistan; porque su atención e interés son muy grandes, porque se esfuerzan de un modo notable por aprender y se ofrecen voluntarios a cuanto se les pide”.

Los chicos que acompaña María Victoria son unos pocos de las 235.000 personas con discapacidad intelectual que viven en España, según Plena Inclusión, organización que representa a este colectivo. 40.000 tienen entre 0 y 18 años; 68.500 entre 18 y 34; y 108.700, entre 35 y 64 años.

Aunque su realidad no es fácil –todavía existen muchas barreras, no todas físicas–, es cierto que a nivel social estas personas van encontrando su lugar. En la Iglesia, sin embargo, queda mucho por hacer.

Como María Victoria, María de la Peña Madrid es una de las pocas personas que en la Iglesia se dedican a la discapacidad en todo su conjunto. En su caso, en Sevilla. Comenzó con la pastoral del sordo y pronto la amplió a todas las discapacidades.

Ahora, todos los años organiza seminarios con catequistas para sensibilizarles: les expone todas las discapacidades, cómo es cada persona, cómo tratarlos, cómo reaccionar ante un problema médico; también se les enseña a preparar e impartir una sesión de catequesis y a adaptar cada tema a la situación concreta.

“Todos somos catequistas, pero no todos somos válidos para este tipo de catequesis. Se necesita mucha paciencia, creatividad, flexibilidad…”, explica.

María de la Peña impartió la semana pasada una ponencia sobre esta cuestión en la reunión de los delegados de Catequesis de todas las diócesis españolas. Con el encuentro “se quiere dar un impulso” a la atención a la discapacidad en la iniciación cristiana, tanto de niños como de adultos, tal y como reconoció el director del Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Catequesis, Juan Luis Martín Barrios, a Alfa y Omega.

“Les animé a ponerse en marcha –apunta María de la Peña–, porque la catequesis para personas con discapacidad intelectual funciona en muy pocas diócesis. Antes, estas personas no llegaban a nuestras iglesias porque estaban marginadas, pero ahora se puede hacer. Les di, además, pautas que seguir en este campo. Si consigo que una cuarta parte de los delegados dé el paso, me sentiría más que satisfecha, pues esta es una tarea pendiente en la Iglesia”.

Atención individualizada

La propuesta de María de la Peña pasa por que en cada parroquia haya un catequista de apoyo para recibir y acompañar a los niños con discapacidad y por que se les integre en la comunidad en función de sus capacidades.

“Por ejemplo, habrá niños que necesiten una preparación antes de unirse a la sesión con todo el grupo; otros tendrán que recibir la catequesis de manera individualizada y luego unirse al grupo para la oración y los cantos”, explica.

En la diócesis de Jaén, donde es delegado de Infancia y Adolescencia Javier Valsera, existe desde 2010 un itinerario de catequesis para personas con discapacidad intelectual. Se trata de una propuesta individualizada para la que se han elaborado materiales específicos y que tiene un equipo integrado por el delegado, una psicóloga y una profesora de educación especial, además del familiar del niño.

“Cuando llega un caso a una parroquia, la solicitud se remite al equipo que se reúne con la familia, su maestro y se hace una evaluación inicial. Luego se va orientando al catequista sobre qué hacer o qué apoyo necesita ese niño en concreto. Al final de cada trimestre se hace una revisión de todos los aspectos”, explica.

Javier lo conoce, además, porque lo vive en casa. Su hijo Marcos tiene síndrome de Down y, aunque no ha empezado la catequesis, ve en él muchas posibilidades.

Una Iglesia acogedora

Javier cree que hoy, en el ámbito de la discapacidad intelectual, la Iglesia “tiene que ser acogedora con estos niños y sus familias, pues más que una discapacidad, tienen capacidades especiales”. Lo ve en su propio hijo: “Es increíble la alegría que tiene. Se encuentra contigo después de cinco minutos y parece que lleva tres días sin verte. Es capaz de percibir cosas que nosotros no podemos y, en este sentido, somos también discapacitados. Las limitaciones son posibilidades; a lo mejor no es capaz de leer con cinco años, pero hace otras cosas… Para la Iglesia, estos niños son una riqueza”.

María Victoria Troncoso va más allá y dice que la discapacidad intelectual es “una ventaja para acceder a lo sobrenatural”.

Y lo explica: “No se trata de razonar lo que es un misterio y un don, aunque obviamente es muy razonable tener fe. Me da la impresión de que las personas a las que atiendo acceden a Dios y a las verdades de fe de un modo directo, sin poner los obstáculos que ponemos cuando queremos demostrar y tener pruebas directas de lo que creemos. Es una gran ventaja para ellas la bondad de su corazón, la incapacidad natural, recibida, de hacer daño al otro. Con una conciencia así, es mucho más fácil estar preparado para aceptar verdades reveladas”.

“Nuevos evangelizadores”

Por eso, Javier Valsera cree que acercarse a la realidad de la discapacidad y acompañarla desde la catequesis tiene muchos beneficios para la propia Iglesia. Por ejemplo, dejar a un lado las prisas.

“Estos niños nos ayudan a poner en práctica una pastoral de la persona, de fuego lento, de saborear el catecumenado. Además, tenemos que darnos cuenta de que no somos los únicos que intervenimos en los procesos; Dios actúa, la gracia actúa y para eso tenemos que tener paciencia y poner de nuestra parte. Los catequistas pueden pensar que atender a personas con discapacidad es una carga, pero es una oportunidad que Dios nos da para experimentar lo que es ser pastor, catequista en toda su expresión”, asegura.

Otra de las iniciativas pioneras en este campo tiene lugar a poco más de 25 kilómetros de Madrid, en Tres Cantos. Allí, Isabel Cano imparte catequesis a adultos con discapacidad intelectual en la parroquia Santa María Madre de Dios con un sencillo método que recorre el padrenuestro y que, el pasado año, se plasmó en un libro titulado Orar con sencillez de corazón, que ha escrito con uno de sus grupos.

Al recorrer esa oración universal, Isabel se dio cuenta de la “gran profundidad espiritual” de estas personas y de lo “mucho que tienen que decir” en la Iglesia. De hecho, afirma que su “mirada sencilla tiene mucho que enseñar” y que son “nuevos evangelizadores”.

La propia Isabel nos hace llegar algunas de las aportaciones que estos catecúmenos comparten sobre el amor. “El amor es seguir el camino de Jesús. Es creer en los más necesitados y en los que más sufren” o “Dios nos enseñó lo que es el amor. Por eso, mandó a su hijo Jesús al mundo para salvarnos. Nosotros tenemos que ver a los demás como si fuéramos nosotros mismos, queriéndoles y dando todo por ellos”.

La visita del cardenal Osoro

Precisamente, en este mismo sentido, se manifestó el cardenal arzobispo de Madrid, la mañana del viernes 10 de febrero, que dedicó en su integridad a la discapacidad con la Fundación Ande y el Servicio Bibliográfico de la ONCE. Habló de las “capacidades diferentes” que tienen estas personas y afirmó que está seguro de no tener “las mismas capacidades que ellos”. “Han cambiado mi corazón, lo han afectado, cosa que, a lo mejor, yo no puedo hacer con los demás y ellos sí”, añadió.

María Victoria Troncoso lo ha experimentado con sus hijas al escucharles reflexiones de gran profundidad, con gran sentido común, en cuestiones que ella no les había explicado.

“Para mí es una manifestación de los dones del Espíritu Santo. Mis hijas son muy diferentes y cada una tiene su propia vida de piedad. Miriam vive cada día varias prácticas piadosas: el ángelus, la visita a la capilla, la lectura del Evangelio… Toya encuentra todos los días motivos para dar gracias a Dios: desde una comida normal hasta una puesta de sol o un programa de televisión. Cuando salimos de paseo solemos rezar juntas el rosario”.

Concluye diciendo que sus hijas, como otras personas en su situación, ya son cristianas desde el bautismo y, por ello, “tienen el derecho y nosotros el deber de hacerles crecer en ese aspecto fundamental de la vida”.

 

Por Fran Otero
Artículo publicado originalmente por Alfa y Omega

24 de Febrero, 2017, 8:47: ALFRE306Familia y Sociedad
Un consejo para repensar las normas del hogar.

En casa debe de haber disciplina, y seguramente tú tienes en tu casa. ¿Pero, tú sabes qué tipo de disciplina empleas en tu casa?


Por: Alejandra Diener | Fuente: yoinfluyo.com



En casa debe de haber disciplina, y seguramente tú tienes en tu casa. ¿Pero, tú sabes qué tipo de disciplina empleas en tu casa? Hay dos tipos que se engloban a grandes rasgos: una es la proactiva y la dos es la reactiva.

La proactiva es la disciplina a priori, es decir, se anticipan los problemas; es como si fuera medicina preventiva, y previene para gobernar. Una disciplina con esta característica intenta resolver problemas y el orden o la estructura de su medio para facilitar el aprendizaje. Un papá proactivo busca convivir y los conflictos los ve como una oportunidad para discutir prepositivamente con sus hijos, los momentos tensos los ve como algo natural y positivo para mejorar. El lema de un padre que vive una disciplina proactiva es: “merece ser analizado para que no vuelva a suceder”.

O al contrario, la disciplina reactiva. Esta disciplina es más común porque los papás actuamos más en automático que en manual, es decir, no pensamos al actuar. Esa forma de educar es a posteriori. Continúan los problemas y el papá reactivo intenta resolver el pasado y el orden lo considera un fin en sí mismo, en lugar de verlo como una herramienta para educar. Un padre reactivo quiere ajustar cuentas y los conflictos los ve como un problema extraordinario y negativo, el lema de un papá o mamá reactivo es: "esto merece un castigo”.

¿Ya te diste cuenta en qué disciplina caes tú?, para que empieces a trabajar en ello y mejores. Me imagino que estás haciendo reflexión, que estás haciendo una introspección. De esta manera podrás con las normas que se emplean en tu hogar y percatarte si usas un reglamento tradicional o normas de elaboración progresiva.

23 de Febrero, 2017, 8:25: ALFRE306Familia y Sociedad
La libertad es positiva; conlleva una variante de exigencia que brota de una virtud fundamental: el amor.


Por: Julián Fernández, L.C. | Fuente: Catholic.net



La libertad consiste en decir sí más que en decir no. Así se eligen unas cosas en lugar de otras. Esto tiene sus consecuencias lógicas en la vida, pues cada uno es y se hace a cada momento. Ortega y Gasset diría que el hombre es historia y, haciéndose, hace la historia. La libertad es una palabra positiva que conlleva una gran responsabilidad.

La principal repercusión de esta característica de la libertad se ve más explícitamente en las opciones de vida más fundamentales: el noviazgo, el matrimonio, la vida consagrada o el ser soltero, por poner algunos ejemplos. El novio enamorado dice que sí a cualquier compromiso que le implique sacrificarse por la mujer que ama; el que está a punto de casarse dice sí a un amor perdurable; un consagrado dice sí al amor que siente siguiendo a Cristo y donándose a través del amor y de la oración a más personas.

En estos casos se ve claramente que la libertad es positiva; es más, conlleva una variante de exigencia que brota de una virtud fundamental: el amor. Se es libre por amor, se hacen opciones radicales por amor. Todo radica en el saber decir sí por amor.

La mayoría de los problemas y dificultades en la vida comienzan cuando se cree que la libertad consiste sólo en decir no. En parte se tiene más madurez para decidir ciertas cosas. Pero siempre está la capacidad de pensar qué más se puede hacer o cómo se puede ayudar a los demás.

Es muy fácil escuchar un no de un padre de familia que responde a su hijo porque le pide más tiempo para jugar. Es menos común oír un sí. Pero, ¿qué pasaría si el padre de familia le dice al hijo que si hace a tiempo sus tareas y se las muestra terminadas, podrá tener otra media hora de juego? ¿Qué pasaría si se le propone al chico ver después con él una película de valores, o un juego en un parque el fin de semana si se porta bien? Muchas veces el amor lleva a decir que no. Pero no debe ser esto lo que predomine. La iniciativa y la imaginación deben ser las armas de los que quieran formar con amor en la libertad.

Reprimir las ideas o iniciativas no está de moda. Esto se ve en los jóvenes que se rebelan hoy porque no les dejan actuar en casa. Encauzar y proponer, no reprimir, son las actitudes del buen formador de la libertad en el amor.

En síntesis, se puede decir que tanto en las opciones fundamentales, como en las exigencias cotidianas por amor, es más fácil encauzar ideas y proponer que simplemente reprimir.

 

 

22 de Febrero, 2017, 8:54: ALFRE306Familia y Sociedad
Ser padres comprensivos, pero educadores.

Debemos estar atentos a los comportamientos que presentan nuestros hijos para detectar si hubiera alguna situación de estas con ellos.


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Actualmente es muy común ver personas solas en medio de la gente y en medio de muy diversas actividades, esto es producido por un inmenso vacío espiritual y por lo mismo debemos estar atentos a los comportamientos que presentan nuestros hijos para detectar si hubiera alguna situación de estas con ellos.

Por eso es muy importante estar pendientes de ellos y conocerlos bien para detectar algún cambio de actitud o de conducta que nos pueda dar la pauta, así que aquí te dejo mis 5Tips para lograr conocer lo que piensan y sienten nuestros hijos.

PRIMERO. Dales mucho amor y atención.
La atención es una consecuencia del Amor por lo mismo la clave esta en que sepamos expresar el Amor a nuestros hijos.

De nada sirve que nosotros sepamos que los queremos si ellos no lo pueden percibir. Es importante que nuestros hijos sepan que son lo más importante para nosotros y que los amamos, así les estamos blindando su autoestima y por lo mismo no llegaran a sentirse solos porque tendrán claro que nosotros estamos con ellos en todo momento aunque no lo estemos físicamente en ese momento.

SEGUNDO. Emplea tu tiempo libre en ellos.
Otra forma de demostrarles que los amamos y que son lo más importante para nosotros es dedicarles el tiempo libre que tengamos.



Yo no digo que no tengamos espacios de tiempo para nosotros y para nuestro descanso, pero que vean que el mayor tiempo lo pasamos con ellos.

Debemos buscar momentos especiales y de calidad para pasar con ellos y para realizar actividades que les sean agradables y que recuerden para toda la vida.

Las vacaciones, los domingos, días de campo, tardes de películas, ir a misa, ir al parque, hacer una excursión, organizar un rally de conocimientos, etc. son actividades que les demostrarán que estamos con ellos y que nuestros días y nuestro tiempo es para ellos.

Mientras más pequeños son nuestros hijos es mejor dedicarles mas tiempo para formar en ellos las virtudes que queremos que vivan y lograr asi que se sientan seguros y acompañados.

Cuando llegan a la adolescencia es importante que sepan que estamos disponibles para ellos aunque ya no tan presentes físicamente para no invadir su espacio, pero en caso de ser necesario debemos acompañarlos para hacerles ver las cosas con su justo valor.

Los adolescentes nos necesitan mas de lo que ellos creen por eso es bueno que estemos atentos a los gritos de ayuda que nos puedan estar expresando con sus actitudes y co sus palabras.

En esta etapa es más fácil que se puedan sentir solos en medio del mundo y de la gente que les rodea. No porque en verdad estén solos, sino porque así se perciben y se sienten por los cambios que están tendiendo.

TERCERO. Mantén una comunicación constante y abierta.
Este punto es clave en la relación con los hijos. Ellos deben saber que siempre hay un canal de comunicación abierto y dispuesto para que nos expresen sus inquietudes y necesidades tanto físicas como espirituales.

Es importante que dejemos viene cuatro, sobre todo con nuestros adolescentes, qué hay tiempos y formas para tener esta comunicación y que sin no se cumple con algunas normas básicas de conducta, no se puede dar, por ejemplo, el respeto, el orden, el hablar y no gritar, el esperar el turno y el buscar que sea en privado.

CUARTO. Corrige sus actitudes con amor y respeto a su dignidad.
Si no lo hacemos así es muy probable que perdamos autoridad y después ya no les importe nuestra opinión y busquen compañía con sus amigos o con personas que no sean adecuada compañía para ellos.

Es necesario que sepamos ser padres comprensivos pero educadores y que los enseñemos a vivir lo que les decimos, es decir que seamos coherentes.

Si lo que hacemos para educar a nuestros hijos lo hacemos con respeto y con un profundo amor, si nos equivocamos, nuestros hijos sabrán que jamás lo hemos hecho por su mal y sabrán comprender el error y mas aun, sabrán perdonarlo.

Si así actuamos, nuestros hijos sabrán que no están solos para enfrentar los diferentes retos y problemas que les presenta la vida, porque sabrán que estamos ahí para corregirles y acompañarles, para aprender juntos y sacar siempre un bien de los errores que se comenten en la vida.

Y QUINTO. Educarlos en valores con el ejemplo.
Y más aún vivamos las virtudes en familia.

Si así logramos vivir, nuestros hijos jamás se sentirán solos aunque el mundo gire para el lado contrario, porque sabrán que tienen una familia que los apoya e impulsa y que ahí, en casa tiene un lugar donde pueden ser auténticos y expresar todo lo que tiene dentro, que están ahí las personas que más los quieren y que por lo tanto jamás podrán estar solos.

Por último, debemos enseñar a nuestros pequeños que aunque se sientan solos y que nadie los comprende hay alguien que los creo y que siempre y sino condiciones, está con ellos. Que Dios los tiene en la Paloma de su mano y los va sosteniendo a cada momento y que en eso deben poner todas sus esperanzas y vivir conforme a esos valores, los valores del Amor de Dios.

21 de Febrero, 2017, 14:50: ALFRE306Familia y Sociedad
La falta del amor verdadero

El egoismo hace que nos amemos más de lo que amamos a Dios, lo que nos llevará a perder la vida eterna


Por: P. Miguel A. Fuentes IVE | Fuente: ElTeologoResponde.org



Pregunta:

Podrìa informarme algo acerca de "el egoismo", o un lugar en donde buscar al respecto. Gracias

Respuesta:

En realidad el egoísmo es lo contrario del verdadero amor, ya que este nos hace salir de nosotros mismos y nos hace darnos a lo que amamos transformándonos en la cosa amada, en cambio el egoísmo tiene como centro de todas las cosas a nosotros mismos y hacemos que todo convenga para lo que nosotros queremos, por eso el egoísta no se sale de sí mismo sino que todo lo que haga será buscando su propio interés. El mejor ejemplo del verdadero amor contrario al egoísmo es el de Jesucristo que dio su vida por nuestro rescate sin sacar El ninguna ventaja, solo buscando nuestro bien. Y también podes tomar los ejemplos de lo santos que por amor de Dios se olvidaron de su bien terrenal y se dieron por completo en el bien del prójimo, pero por amor a Dios, o sea el orden que Jesús enseñó cuando el fariseo le preguntó cual era el primero y principal de los mandamientos.

En otro pasaje cuando Jesús dice aquello de que quien ama su vida la perderá y quien odia su vida, por amor a Mi, la salvará, justamente se refiere al verdadero amor y al egoísta que hace que nos amemos de modo desordenado -o sea mas que a Dios- y ese amor desordenado de nosotros mismo nos llevará a perder la vida que es la vida eterna.

Copio a continuación un texto de Mons. Fulton Sheen, donde él describe como somos en realidad y lo que nuestro egoísmo nos hace creer que somos



El "Ego" y el "Yo"

"El extraño caso del Dr. Jekylly de Míster Hyde" es la historia de todo hombre nacido de mujer, porque dentro de cada uno de nosotros viven dos nosotros mismos: el "Ego" y el "Yo"; el que aparece exteriormente y el que es; el hombre que trata con otros hombres y el hombre desconocido para todos los demás.

El ego es lo que pensamos que somos; el yo es lo que, en realidad, somos.

El ego es el niño consentido: egoísta, petulante, alborotador y mimado, el origen de nuestros errores en la vida. ¡El yo es nuestra personalidad hecha a imagen y semejanza de Dios!

Las vidas de nuestros dos nosotros mismos no pueden ser vividas simultáneamente. Si pretendemos e intentamos hacerlo, sufriremos remordimientos, ansiedades y descontento interno. Si la verdadera libertad se ha de hallar dentro de nosotros mismos, el ego debe ceder al nacimiento de nuestra propia personalidad. Pero es un compañero tan familiarizado, para algunas personas, que no puede ser fácilmente dejado de lado, y no hay provecho ninguno en decirles que el superficial ego no tiene lugar legítimo en su interior. Lo mismo que la capa de arcilla de las fundiciones, el falso ego debe ser arrancado, separado y arrojado, y es éste un proceso que implica desasimiento, dolor, y que causa cierta indignación.

Cuando el ego domina nuestra vida:

  • Vituperamos pequeñas faltas en los demás y excusamos grandes errores en nosotros mismos;
  • Vemos la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el nuestro.
  • Somos injustos con los demás y negamos que haya falta en nuestra actitud; otros hacen lo mismo con nosotros y decimos que debieran conocer mejor las cosas.
  • Odiamos a otros seres y a ese odio lo calificamos de "celo";
  • Halagamos a otras personas teniendo en cuenta lo que pueden hacer en nuestro favor, y a esto lo llamamos "amor";
  • Les mentimos, y esas mentiras las justificamos denominándolas "tacto".
  • Somos remisos para defender en público los derechos de Dios, y a eso lo calificamos como "prudencia";
  • Procedemos egoisticamente, hacemos a un lado a otros seres, y esa actitud es ante nuestros ojos "procurar nuestros justos derechos";
  • Somos severos críticos de los demás y decimos que "enfrentamos valientemente los hechos";
  • Nos rehusamos a abandonar nuestra vida de pecado, y a cualquiera que así procede lo tildamos de "escapista".
  • Nos cuidamos excesivamente y decimos "cuidar la salud";
  • Juntamos más riquezas de las que son necesarias para nuestra situación en la vida y decimos procurar la "seguridad";
  • Nos causa disgusto la riquezas de los demás y nos vanagloriamos de ser "defensores de los sumergidos";
  • Negamos inviolables principios de justicia, nos aseguramos con toda firmeza en el aire y decimos ser "liberales".
  • Empezamos nuestras frases con el pronombre "Yo", y condenamos a otras personas como inaguantables, porque desean hablar acerca de sí mismas, siendo así que nosotros deseamos hablar acerca de nosotros;
  • Arruinamos la vida familiar por medio del divorcio, y decimos que nos es preciso "vivir nuestra vida";
  • Creemos ser virtuosos… simplemente porque hemos hallado a alguna otra persona más viciosa.
18 de Febrero, 2017, 8:37: ALFRE306General
Hay una ley natural y esta ¡nos hace libres!


Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE | Fuente: TeologoResponde.org



       No sería de extrañar que muchas veces hayas escuchado la palabra ley y la palabra libertad. Tengo suficientes elementos para temer que no te hayan presentado ni de una ni de otra el verdadero concepto.

         Hoy en día se exalta mucho la libertad, sin hacer las aclaraciones que corresponden; y no se habla de la ley sino en un sentido empobrecido; y probablemente la mayoría de nuestros contemporáneos se formen una idea de estos dos conceptos como el de dos pugilistas que se dan tortazos sobre el ring de nuestra conciencia. Si yo quiero ser libre, la ley me frena; si intento imponer la ley, confino mi libertad o la de mis semejantes. Con una idea así no tendrán mucho futuro los que quieran hablarme de los mandamientos de Dios. ¡Y qué pensarás de mí si te vengo a decir que los mandamientos de Dios te liberan y te abren horizontes desconocidos! ¿Me creerás o pensarás que hablo como un cura que viene a imponerte mojigaterías?

         Y sin embargo, quisiera llamar tu atención sobre este punto, porque si no comprendes la potencia liberadora de los mandamientos y de la ley (natural y divina) te aseguro que no te están desatando ninguna cadena sino que te están robando las piernas con las que camina tu verdadera libertad.

         Antes de proseguir, quiero aclarar un punto para que no nos confundamos. Hablaré indistintamente (para simplificar las cosas) de los mandamientos de Dios (o decálogo, o sea diez palabras o leyes) y de la ley natural, como si fueran la misma cosa. No lo son, pero coinciden sustancialmente. La ley natural es la ley que está grabada en nuestro corazón, desde el momento en que hemos sido creados (todo ser la lleva grabada en su naturaleza). El decálogo ha sido revelado por Dios en varias oportunidades; la más solemne fue la revelación de Dios a Moisés sobre el monte Sinaí; pero más veces aún lo repite nuestro Señor en los Evangelios. En realidad el decálogo es una expresión privilegiada de la “ley natural”. Como la sustancia de los mandamientos pertenece a la ley natural, se puede decir que, si bien han sido revelados, son realmente cognoscibles por nuestra razón, y, al revelarlos, Dios no hizo otra cosa que recordarlos (añadiendo indudablemente algunas precisiones o aplicaciones estrictamente reveladas). San Ireneo de Lyon decía: “Desde el comienzo, Dios había puesto en el corazón de los hombres los preceptos de la ley natural. Primeramente se contentó con recordárselos. Esto fue el Decálogo”[1]. La humanidad pecadora necesitaba esta revelación; lo dice San Buenaventura: “En el estado de pecado, una explicación plena de los mandamientos del Decálogo resultó necesaria a causa del oscurecimiento de la luz de la razón y de la desviación de la voluntad”[2]. Por esto, conocemos los mandamientos de la ley de Dios por la revelación divina que nos es propuesta en la Iglesia, y por la voz de la conciencia moral.

         Si comparamos los Diez Mandamientos de la Ley Antigua, los de la Ley de Cristo y la ley natural veríamos esta correlación:


VER COMPLTO: http://es.catholic.net/op/articulos/64426/que-es-la-ley-natural


17 de Febrero, 2017, 8:51: ALFRE306Familia y Sociedad
Recomendaciones para educar a nuestros hijos para tener un noviazgo de compromiso y no de pasatiempo.

Nuestros hijos van creciendo y se les presentan las modas que el mundo les trata de imponer


Por: Silvia del Valle | Fuente: www.tipsmama5hijos.com



Nuestros hijos van creciendo y se les presentan las modas que el mundo les trata de imponer y una de ellas es que el noviazgo es una época para pasarla bien y que mientras más rápido empieces, más feliz y gozoso serás.

 

Esto es una mentira que nuestros hijos no siempre están en posibilidad de comprender por eso nosotros debemos estar conscientes de ello y muy preparados para hacérselos ver de una forma sencilla y clara por eso aquí te dejo mis 5Tips para educar a nuestros hijos para tener un noviazgo de compromiso y no de pasatiempo.

PRIMERO. Que se amen para que se den a respetar.

El Amor y la seguridad en sí mismos se las damos nosotros los papás al educarlos desde el Amor y con amor. Poniéndoles límites claros y cumpliendo lo que se les promete.



Si nuestros hijos saben lo que valen y se aman a si mismos, en su justo valor, no permitirán que nadie les falte al respeto, ni aun cuando los otros digan que es por amor.

La seguridad en sí mismos depende de la autoestima y que sepan qué hay quien los quiere sin medida e incondicionalmente. De esta forma no estarán mendigando amor por cualquier lugar y con cualquier persona.

SEGUNDO. Que conozcan bien a la otra persona para que lo puedan amar.

Nadie ama lo que no conoce y es por esto que antes de que se hagan novios, nuestros hijos debe ser buenos amigos y conocerse lo mejor posible.

Para esto es importante salir entre amigos y observar las reacciones de la persona que les llama la atención.

Nosotros también debemos estar atentos para ponerlos sobre alerta si notamos comportamientos extraños o alejamiento de los estándares de valores que como familia tenemos.

TERCERO. ¿Con esa persona me puedo casar?

Es siempre importante que se hagan está pregunta para ver si están listos para tener un noviazgo.

Si la misma pregunta les da frío, les hace sentir mal o les incomoda, entonces no están listos para iniciar un noviazgo formal y por lo mismo, más vale que se queden como amigos.

Porque un noviazgo debe tener como finalidad, conocerse mejor y prepáralos para casarse.

De otra forma es mejor que solo sean amigos.

CUARTO. La familia también es importante.

Conforme se va teniendo más relación con la otra persona es necesario conocer también a la familia, ya que ella es un reflejo de cómo será en una relación formal.

Es importante ver que tengan coincidencia en valores y en estilo de vida. Esto hará más fáciles las cosas.

Todo se complica si no tiene cosas en común porque uno de los dos deberá dejar sus principios y valores para amoldarse a los del otro.

Y QUINTO. Quien bien te quiere no te pide pruebas de amor sino que te prueba su amor con su respeto.

Esto lo deben tener muy claro nuestros hijos, y no importa si son mujeres u hombres, ahora eso da igual, las pruebas de amor en el noviazgo solo denotan desamor y mundanalidad de parte de la persona que las pide.

Un gran vacío interior que busca llenar a costa de las otras personas, un gran egoísmo y un gran protagonismo que difícilmente podrá cambiar después de obtener la famosa “prueba de amor”.

Es necesario que nuestros hijos no tengan deficiencia afectiva de parte de nosotros para que no vayan a buscar ese amor con el primer chico que se les cruce en el camino o con la primera chica que les coquetee.

Debemos hacer que nuestros hijos se valoren por lo que son y no por lo que pueden dar o por lo que tiene.

Y eso depende del Amor que nosotros les demos incondicionalmente.

Ojalá que aún estemos a tiempo de darles todo ese cariño par que nuestros hijos se sepan queridos, valorados y con una autoestima alta y en su justo lugar y así se den a respetar y exijan respeto, porque lo valen.

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