29 de Abril, 2017, 10:48: ALFRE306Bioética
El diablo está haciendo que los adolescentes y jóvenes coqueteen con el suicidio disfrazado de juego


Por: n/a | Fuente: ACI Prensa



Autoridades y organizaciones brasileñas han alertado recientemente sobre la viralización en el país de un juego llamado “La Ballena Azul”, que lleva al suicidio de jóvenes y representa “un paso más” del diablo en la sociedad, de acuerdo al P. José Eduardo de Oliveira, de la Diócesis de Osasco.

“La Ballena Azul” comenzó a viralizarse en Rusia a través de la red social Vkontakte. Consiste en cumplir 50 desafíos, uno cada día, que son enviados a los participantes a través de grupos cerrados en las redes sociales.

Entre los desafíos figuran ver películas de terror todo el día, levantarse de madrugada, cortarse los brazos y piernas y cortar la piel hasta dejar una forma de ballena. El último es lanzarse desde lo alto de un edificio.

El P. José Eduardo de Oliveira, conocido en Brasil por su apostolado en las redes sociales, publicó a través de Facebook una reflexión sobre el juego titulada “Ballena Azul y el abismo de la cultura de la muerte”.

El sacerdote, también Doctor en Teología Moral por la Pontifícia Universidad de la Santa Croce de Roma, indicó que “el siglo XX fue el siglo de la cultura de la muerte”.



“Comenzamos con dos guerras y el comunismo, genocidio y democidio incomparables. Después se comenzó a difundir el aborto (matar a los hijos) y en seguida se puso en práctica la eutanasia (matar a los padres); y por fin, crearon clínicas para el suicidio asistido (matarse a uno mismo)”, expresó.

“Ahora el diablo da un paso más: está haciendo que los adolescentes y jóvenes coqueteen con el suicidio disfrazado de juego: ‘La Ballena Azul’”, alertó.

El presbítero señaló que “como la absorción del Evangelio no se hace en el marco de la familia, y la iglesia en sí es una estructura primaria de la sociedad, una familia sobrenatural, la exclusión de Dios de la sociedad secular sólo producirá estos frutos amargos y letales ".

“Quisiera que los hombres despertaran y corrieran a la dirección contraria: Dios, la familia y la vida. ¡Despierten antes de que sea demasiado tarde!”, exhortó.

Los últimos casos alarmantes de este juego son el suicidio de dos adolescentes rusas, Yulia Konstantinova y Veronika Volkova. Según informó el diario The Siberian Times, en el pasado mes de febrero ambas llegaron al final del juego y se arrojaron desde lo alto de un edificio. Antes de cumplir el último desafío, Yulia publicó en su cuenta de Instagram una foto de una ballena y escribió en otra de sus redes sociales la palabra “el final”.

Por su parte, Veronika solía publicar mensajes como “¿no han sentido que gradualmente se están volviendo inútiles?” y “sólo soy un fantasma”.

El mismo diario también informó que otra joven de 14 años se suicidó lanzándose frente a un tren en marcha para cumplir un desafío del juego y que un profesor recurrió a la policía porque recibió una llamada anónima donde le dijeron que uno de sus alumnos se había unido a uno de estos grupos y que se suicidaría pronto.

¿Qué dice la Iglesia Católica sobre el suicidio?

En el numeral 2281, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) señala que “cada cual es responsable de su vida delante de Dios que se la ha dado. Él sigue siendo su soberano Dueño. Nosotros estamos obligados a recibirla con gratitud y a conservarla para su honor y para la salvación de nuestras almas. Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado. No disponemos de ella”.

El suicidio, explica el compendio de la doctrina de la Iglesia, “contradice la inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida. Es gravemente contrario al justo amor de sí mismo. Ofende también al amor del prójimo porque rompe injustamente los lazos de solidaridad con las sociedades familiar, nacional y humana con las cuales estamos obligados. El suicidio es contrario al amor del Dios vivo”.

En el numeral 2282, el Catecismo indica que si se comete el suicidio con intención de servir de ejemplo, especialmente a los jóvenes -como lo hace el juego “Ballena Azul”-  “el suicidio adquiere además la gravedad del escándalo. La cooperación voluntaria al suicidio es contraria a la ley moral

Asimismo, afirma que “los trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida”.

“No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida”, asegura el Catecismo en el numeral 2283.

Traducido y adaptado para ACI Prensa por María Ximena Rondón.
Publicado originalmente en
ACI Digital.

 


26 de Abril, 2017, 10:15: ALFRE306Familia y Sociedad
El Espíritu Santo es el único médico capaz de curar el alma.


Por: H. Jonathan Flemings, L.C. | Fuente: Catholic.net



Hace dos años mi cuñada empezó a sufrir un abanico de síntomas extraños. De la nada, ya no tenía apetito, muchas comidas le caían mal, sufría ansiedad intensa y lo peor de todo, nadie sabía qué tenía. Estaba sufriendo tanto que incluso parecía que su personalidad había cambiado. Análisis tras análisis, resultó inútil. Parecía que no había solución hasta el diciembre pasado cuando finalmente le diagnosticaron con la enfermedad de Lyme. Después de dos años de pruebas médicas y sufrimiento, finalmente sabíamos qué era y cómo tratarla.

 

Nosotros cuidamos mucho nuestra salud. Es de las cosas más importantes para el bienestar. Pero cuando tienes un problema que nadie logra identificar y tratar, puedes perder la esperanza.
Curiosamente, así es también con el alma. Hay dos cosas que dañan la salud del alma, dos cosas que nos impiden ser felices. La primera son los ídolos. Podemos pensar que hoy en día nadie es tan ignorante como para adorar a los ídolos, pero de hecho, no es tan raro. Un ídolo es cualquier cosa que yo creo que me va a dar felicidad y seguridad. Digo cualquier cosa porque solo una persona nos puede dar la felicidad: Dios. Una jerarquía equivocada de valores saca toda mi vida de quicio. Ya no funciona como debe. Así nos lastiman nuestros pecados. Son las cosas que meten mi vida, la salud de mi alma, en desorden. Causan la diabetes espiritual o la efisema espiritual -- nos pueden incluso matar.  


Pero luego hay una segunda cosa, mucho más difícil de detectar y tratar: las heridas en mi corazón. Quizá, como mi cuñada, tú estás bien, te cuidas, vives una vida sana. Pero de vez en cuando sale a flote una infelicidad más profunda--la insatisfacción, en anhelo de más. Uno se puede preguntar, “¿Por qué, si vivo una vida equilibrada, no tengo esa alegría y felicidad que deseo? ¡Soy un buen cristiano! Jesucristo promete darnos la vida en abundancia. ¿Y yo? ¿Por qué siento que no la tengo?” Los síntomas se pueden agraviar hasta llegar ser realmente dramáticos y las causas profundas se nos pueden pasar desapercibidas.  


Todos nosotros llevamos heridas en el corazón, resultados de los pecados de otros, sobre todo de nuestros papás. Necesitamos sentirnos amados incondicionalmente. Necesitamos ser aceptados como somos. Pero a pesar de los mejores esfuerzos de nuestros papás y los que nos rodeaban en nuestra infancia, todos crecemos con actitudes y modos de ser que son el resultado de una búsqueda frustrada de amor. A lo mejor pensamos que tenemos que merecer el amor o ganar el afecto de los demás. A lo mejor rebelamos contra cualquier autoridad porque nuestra experiencia de autoridad nos lastimó. A lo mejor sentimos que nadie nos puede amar de verdad por cosas que hemos hecho o por cómo nos trataron. En el fondo, fondo de mi corazón, anhelo ser amado pero me cuesta experimentar que alguien realmente me quiere como soy, incondicionalmente. Esas son las heridas del corazón.




Y las heridas, como la enfermedad de Lyme, no se sanan por sí solas. Hace falta un tratamiento, quizá un tratamiento largo. En esta operación, el Espíritu Santo es el único médico capaz de curar el alma. Hace falta abrir el corazón a Él y pedirle con insistencia que te sane. No hay otra manera. No hay otra persona que puede hacer que te sientas amado incondicionalmente como tú necesitas. No hay otra persona que te puede liberar y regalar la alegría que buscas, que puede ser esa garantía absoluta que te deja ser tú.


El Espíritu de Dios está. Te quiere sanar. Pero para que Él actúe necesita nuestra colaboración: que nos hagamos pequeños, que nos reconozcamos necesitados y heridos, que nos abramos -- que seamos como niños. “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18:3).


Yo llevo años de análisis tras análisis sin poder encontrar el tratamiento espiritual necesario. Sí, entendía estas frases del evangelio, pero solo con la cabeza no con el corazón. Apenas empiezo a vivir como niño, gracias a un día en que pedí con todo mi corazón que el Espíritu Santo me sanará, porque no podía más y  a que otros rezaban por mí y conmigo. Dios me tocó y el tratamiento comenzó. La felicidad y la alegría del evangelio vienen de Él. Él sí nos sana, sí toca el corazón, sí libera del círculo cerrado de las propias expectativas. Él sí nos ama totalmente e incondicionalmente.


Muchos reconocemos el primer obstáculo a la felicidad pero pocos enfrentan el segundo. Ojalá que esta cuaresma tú también te hagas pequeño y pidas al Espíritu de Dios que te toque y te sane profundamente.

 

22 de Abril, 2017, 10:11: ALFRE306Familia y Sociedad
En la oración se encuentra la fortaleza que anhelamos

Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura


Por: Ramón Castillo Fuentes | Fuente: www.somosrc.mx



“No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.”

Si yo eligiera la frase que con mayor frecuencia Dios me ha introducido en el corazón es: “No tengas miedo”. Esa frase tan propia de un guadalupano me ha hecho comprender la razón de mis debilidades. Es por eso que hoy, si el lector me lo permite les comparto una reflexión acerca de la fe.

Hay ocasiones en las que tenemos dos opciones a elegir, una buena y una mala. Sabiendo que podemos elegir entre dos opciones, muchas veces elegimos esa manzana envenenada. ¿Por qué?


Por debilidad podría concluirse, pero Dios no nos pone cruces que no podamos superar. En el fondo pecamos porque el mal se nos aparece como un bien.

Pero también concluyo basado en la experiencia propia, que otra razón por la que pecamos es el miedo. El miedo a no recibir ese bien total, pleno y duradero. Obramos en el aquí y en el ahora por miedo a que ese bien no exista. Habita en nuestro corazón esa idea que la bondad no tiene trascendencia. Al fin y al cabo, nuestra “muerte” “sepulta” las cosas buenas o malas que hayamos hecho.  Elegir el bien sobre el mal, es un verdadero acto de fe. Es confiar que, aunque el bien no siempre recompensa de manera inmediata, lo hará, en esta vida o en la siguiente.




El miedo consume poco a poco la fe que tienes por Dios, por ti y tus hermanos. Destruye la esperanza y sobre todo no te permite ser el fuego que ilumina.

¡Pide más fe! En la oración se encuentra la fortaleza que anhelamos. La fe es un regalo, y una gracia, y se forja en el deseo de acrecentarla en los demás.

Es nuestra falta de oración la que no nos permite ver en cada acto en la presencia de Dios en nuestra vida.  El miedo es el demonio tratando de acabar con la esperanza “¡No tengan miedo! ¡Abrir las puertas a Cristo!" (SS Juan Pablo II)

Cristo no solamente nos hace mejores personas, sino que nos convierte en personas nuevas. Cristo no se limita a arreglar las paredes de tu casa, si no las tira para construir en él un palacio. No tengas miedo a que Cristo tome el control de tu vida.


¡Comparte tu fe! Cuando uno va de misiones, se da cuenta de ello, siempre se regresa con una fe más firme. Es la seguridad y paz que te permite ver a Cristo actuando a través de ti. La fe se fortalece, y sobre todo se vivifica en la extensión del Reino de Dios. No le tengas miedo a entregar todo a Cristo, Él nunca decepciona.

Cuando veas a tu hermano triste, tienes una oportunidad invaluable de acrecentar tu fe. Llenémonos de Él, para que podamos compartirlo. El demonio nos llena de miedo y nos presenta el respeto humano, acuérdate que el mundo te necesita, Dios no nos creó inmóviles.

En ocasiones el mal, es por causa nuestra. El pecado propio trae como consecuencia el mal. Es ahí cuando el demonio actúa y dejamos de confiar en la misericordia de Dios. Acerquémonos a la confesión, no tengamos miedo de reconciliarnos con Cristo. Acuérdate que Él ya murió por el pecado que cometiste. No vivas en el pasado, que por delante tienes muchas gracias que Dios te quiere colmar. No nos convirtamos en Judas, no permitamos que el demonio nos llene de miedo, la misericordia de Dios es infinita. Vivir en el pasado no nos trae felicidad.

El mal de nuestra vida, no siempre es por nuestra culpa. A veces Dios permite males (nunca los ocasiona) para acercarnos más a Él. Confiemos plenamente en la Providencia Divina. Esas cruces de la vida como lo puede ser una enfermedad, la muerte de un ser querido, la pobreza, es una oportunidad para acercarnos más Dios ¡No dejemos que el demonio nos tire, la mano de Dios actúa dando fortaleza y preparando nuestro corazón!

Cuando el mal parezca consumir nuestra vida recordemos que María nos dijo: ”Hijito mío a que vas a tenerle miedo, ¿No estoy aquí que soy tu madre?” Acerquémonos a María para que ella nos pueda enseñar a seguir el camino de Cristo. Cuando creas que el sufrimiento sobrepasa tus posibilidades, es como cuando decía San Pablo, Cristo puede actuar de manera directa:

"Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy.”

21 de Abril, 2017, 12:00: ALFRE306Bioética
Es importante que quienes somos parte de movimientos de familias y de derechos humanos tengamos siempre en claro el valor de la vida humana


Por: n/A | Fuente: www.centrodebioetica.org



El derecho a la vida de las personas con discapacidad se encuentra hoy bajo una creciente amenaza por la difusión de una mentalidad que, de la mano de nuevas y poderosas herramientas de diagnóstico prenatal, pretende eliminar a las personas antes de su nacimiento en razón de sus características genómicas.

Por este motivo, transcribimos las significativas palabras del Director Ejecutivo de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina, Lic. Pedro Crespi:

“En ASDRA plantamos bandera en el debate acerca de la inclusión. Es que en los últimos tiempos se habla, con cierta liviandad, de avances en esta materia. Valoramos el reconocimiento de derechos, el desarrollo de prácticas accesibles y los esfuerzos específicos en distintas instituciones para que las personas con discapacidad puedan participar en la sociedad de manera plena. Pero, no obstante, hay un tema que por cuestiones ideológicas muchas veces se trata sin el rigor necesario y que es fundamental: el derecho a la vida. Y resulta que sin éste es un contrasentido total hablar de otros derechos para una persona.

Se conoció, hace pocos días, una información escalofriante: Islandia, es el primer país del mundo donde se registra un índice de natalidad del 0% de personas con síndrome de Down en los últimos 5 años ¿Por qué? Porque el 100 % de los bebés por nacer con esta discapacidad son abortados. El dato lo dio a conocer el Doctor Peter McParland, ginecólogo en el National Maternity Hospital de Dublín.

Y el caso de Islandia es solo un ejemplo, ya que Dinamarca va en esa dirección. Y en Gran Bretaña y Estados Unidos, el 90 % de los niños con síndrome de Down también son abortados. Y esto ocurre, seguramente, en otros sitios del planeta. Sobre todo, en aquellos a los que se los conoce como “el primer mundo”.



Es importante que quienes somos parte de movimientos de familias y de derechos humanos tengamos siempre en claro el valor de la vida humana, ya que su respeto legitima la petición del resto de los derechos. Todos debemos hacer una profunda reflexión al respecto. Estamos a tiempo. Y que el tiempo, valga la redundancia, no nos sorprenda hablando de inclusión a un mundo sin personas con síndrome de Down”.

20 de Abril, 2017, 11:16: ALFRE306Bioética
Un juez en Londres decidió autorizar desconectar a un bebé de 8 meses que padece una rara enfermedad, contra la expresa voluntad de sus padres de mantenerlo con vida.


Por: Redacción | Fuente: ACI Prensa



Un juez en Londres decidió este martes autorizar a un hospital a desconectar a un bebé de 8 meses que padece una rara enfermedad genética, causándole la muerte, contra la expresa voluntad de sus padres de mantenerlo con vida.

Los padres del bebé Charlie Gard ya habían logrado reunir más de 1,5 millones de dólares para llevarlo a Estados Unidos, para someterlo a un tratamiento experimental.

Sin embargo, los médicos del hospital Great Ormond Street acudieron a la justicia británica para que se les autorice desconectar a Charlie, quien depende de un ventilador para respirar. Señalaron que el bebé tiene daño cerebral irreversible, casi no puede moverse o llorar y está sordo.

La BBC informó que el juez Nicholas Francis dijo que tomó la decisión de autorizar que se desconecte a Charlie “con el mayor de los pesares”, aunque con “completa convicción” de que era lo mejor para él.

Alabó a sus padres por “su valiente y digna campaña” por el pequeño y por su “absoluta dedicación a su maravilloso hijo, desde el momento que nació”.



Asimismo, un especialista en cuidados intensivos testificó que Charlie ya no responde a estímulos y que es difícil determinar si está sufriendo.

El experto le dijo al juez que había una pequeña posibilidad de que el tratamiento funcionara pero que eso no haría que la vida de Charlie sea “tolerable”.

Charlie Gard nació sano pero a los dos meses empezó a perder peso y su salud comenzó a deteriorarse. Tuvo que ser internado en el hospital por una neumonía por aspiración.

Se le diagnosticó el síndrome de agotamiento mitocondrial, una rara enfermedad genética que padecen muy pocos niños en el mundo. El mal causa debilidad muscular progresiva y puede causar la muerte en el primer año de vida.

Connie Yates y Chris Gard, los padres de Charlie, dijeron a la BBC que su bebé “no está sufriendo” y que se le debería dar una “última oportunidad”.

Comentaron que si bien el tratamiento podría no curarlo, sí extendería la vida: “Puede mover su boca y sus manos, aunque no las puede abrir del todo. Pero puede abrir sus ojos y vernos”, contó Chris.

“Nadie lo conoce mejor que nosotros, que pasamos mucho más tiempo con él que los expertos”, refirieron.

“No sentimos que esté sufriendo. Si estuviera dolorido, no estaríamos buscando extenderle la vida”, agregó.

Tras oír el veredicto del juez Francis, la abogada de los padres dijo que la pareja “no comprende por qué el juez no autorizó al menos que se intente tratar a Charlie”.

Dijo también que necesitarán un tiempo para decidir lo que harán ahora, pero precisó que “su prioridad inmediata es volver con Charlie y pasar tiempo con él”.

 

19 de Abril, 2017, 9:57: ALFRE306Familia y Sociedad
¿Cambió Jesús el mundo? Si lo cambió, partió la historia en dos, y dejó el Evangelio del amor.


Por: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.net



El mundo cambia, a veces para bien y otras para mal. Pero ¿qué cambia al mundo? Personas, personas específicas y luego sus grupos de influencia, sus seguidores… pero siempre son personas que se proponen algo diferente de lo hay, desde su entorno hasta el mundo total. De ellos surgen ideologías, basadas en diversas doctrinas o creencias, diversos esquemas de valores, que desean para los demás.

Cuando era estudiante y me afanaba en las actividades apostólicas de la ACJM y en hacer periodismo estudiantil, alguna vez me dijo mi madre, platicándole mis sueños: “no puedes cambiar el mundo”. Sí, le respondí, las personas cambian el mundo y yo quiero cambiarlo. Su respuesta fue un cálido abrazo materno: era como su aprobación silenciosa. Y así, durante mi vida, he intentado influir por medio de la palabra hablada o escrita, para cambiar el mundo hacia la voluntad del Padre que Jesús nos pide.

Muchos cristianos y otros hombres y mujeres de buena voluntad, intentamos cambiar el mundo hacia el que nos pidió Jesús en su predicación. Y cambiar el mundo, ante la avalancha de agresiones a los más altos valores humanos, en especial el del respeto a la vida. Es también ayudar con acciones y palabras a detener los graves cambios que sufre nuestro mundo hacia el mal. Es una lucha de los seguidores del Cristo contra los seguidores del demonio, aunque quizá no sepan la gravedad de la lucha.

 

El mundo no es una unidad pétrea, es un conjunto de comunidades, desde internacionales, nacionales hasta pequeñas al grado de las familias. Cada uno de nosotros vive esos diversos mundos intrincados entre sí, de una forma u otra. Y también cada uno de nosotros puede influir, en mayor o menor grado, para cambiarlos. Siempre se puede hacer algo, empezando con el ejemplo de vida, vida que se compone de momentos y pequeñas acciones, no precisamente grandes guerras, o derrumbe y reconstrucción de instituciones sociales.



Son las pequeñas acciones de cada día, las momentáneas enseñanzas sobre el bien y el mal, los consejos para educar a los niños (propios o ajenos), o para orientar a quienes necesitan de una buena guía. Lo que decimos o escribimos en defensa de la alta dignidad de la persona humana, de la vida, de la caridad entre nosotros, de la familia y el matrimonio, del cumplimiento de nuestros deberes cívicos y mucho, mucho más por el bien de quienes nos son queridos o cercanos.

Hubo un hombre que vino al mundo para cambiarlo, y en ello se preparó treinta años y predicó otros tres, dejándonos enseñanzas para merecer el cielo por medio de la práctica del amor a Dios y al próximo. Jesús de Nazaret, que para confirmar el valor único y eterno de su doctrina, y que Él era verdaderamente el Hijo de Dios, resucitó de entre los muertos.

¿Cambió Jesús el mundo? Si lo cambió, partió la historia en dos, y dejó el Evangelio del amor. Las civilizaciones cristianas dan testimonio de ese cambio. Pero aún queda mucho por cambiar, pues las personas cambian: nacen, viven y mueren. Así que los nuevos cambios, los contemporáneos, nos los dejó a nosotros, sus seguidores, que debemos ser además sus mensajeros, sus testigos, por la vida y la palabra.

Los grandes predicadores, los grandes líderes espirituales y sociales, son unos cuantos elegidos, como “el mínimo y dulce Francisco de Asís”. Pero el Señor a cada uno nos da un rol particular de influencia a nuestra disposición en nuestros mundos, con la gracia, la sabiduría y la voluntad listas para vivirlas.

Hay cosas de nuestros mundos que no nos gustan, nos preocupan y hasta nos alarman. Hay que cambiarlas. ¿Cómo? Par ti ci pan do. Sí, participando en la vida familiar, la del barrio, de la comunidad, de la religión, del sindicato, de las organizaciones sociales, sobre todo de buenas causas. Y también de la vida política, en los partidos o en otras actividades que afectan las decisiones de gobierno y las electorales.

Siempre podemos cambiar algo el mundo, el nuestro. Tenemos al Maestro de guía y al Espíritu para darnos la gracia para cambiarlo, en mucho o en poco, en lo que esté a nuestro alcance, comenzando por el más pequeño: nosotros mismos. Si cambiamos cada día para mejorar, podremos ayudar a otros a cambiarse a sí mismos. Cada día busquemos la oportunidad para colaborar a cambiar el mundo que nos rodea ¡En marcha!

18 de Abril, 2017, 10:03: ALFRE306Bioética
La Universidad Católica de Valencia aprueba un documento con diez puntos que animan a


Fuente: Universidad Católica de Valencia ‘San Vicente Mártir’



El Consejo de Gobierno de la Universidad Católica de Valencia ‘San Vicente Mártir’ ha aprobado un documento "para la reflexión y el diálogo constructivo en defensa de la vida humana más débil e indefensa",según fuentes de la Universidad.

A continuación ofrecemos los diez puntos del documento:

1. Aprende a amar la vida humana por pequeña, débil, o indefensa que parezca: la verdadera culminación del desarrollo humano son las personas que practican el amor y la misericordia hacia sus semejantes. Ama de manera especial a quienes padecen algún tipo de discapacidad o de déficit social. Déjate enriquecer por los que aparentan no aportar mucho.

2. En situaciones de conflicto protege siempre al más débil y huye de tomar decisiones irreversibles: un corazón verdaderamente humano se va muriendo cada vez que cede a la soberbia y a la prepotencia. Si las buscas, siempre encontrarás personas dispuestas a ayudarte para defender la vida de la que eres responsable.

3. Valora el tesoro que supone ser madre. Ninguna expresión de amor es tan fuerte como la generosidad de la madre hacia el hijo que nace en las entrañas. Sé muy agradecido con tu madre y con todas las madres.

4. Valora la responsabilidad de ser padre, el don incomparable que ello supone. Supera cualquier forma de machismo que ofende la dignidad de la mujer y rebaja al varón muy por debajo de su más elemental dignidad. Nunca mires a las personas de otro sexo como un objeto.

5. Cultiva la esperanza en tu corazón: cada niño o niña que comienza a vivir en el seno de una mujer es un regalo que Dios nos hace a todos. Nadie puede anticipar perfectamente cuánto bien está llamado a hacer. Nadie puede con justicia mirar al otro como un estorbo. Los niños y las niñas son la alegría de civilización. ¿Qué sería de nuestro mundo si la madre de Lincoln, la de Einstein, la de Marie Curie, la de Ingrid Bergman, la de Martin Luther King o la de Gandhi no hubiesen aceptado a sus hijos cuando estaban en sus entrañas? ¿O si la vida de alguien próximo que has conocido o querido hubiera sido rechazada desde su inicio?

6. Contribuye como ciudadano o como político a que las leyes ayuden a las personas a tomar las mejores decisiones. Rechaza cuantas hacen presión para que las personas decidamos de modo contrario a nuestra vocación al amor, a nuestra pasión por la dignidad de las personas y sus derechos humanos fundamentales, especialmente de los más indefensos, como son los niños y niñas antes de nacer. Localiza la falsa compasión que lleva a la equivocación y recházala de plano.

7. Admira el valor de las madres que aceptan seguir llevando adelante su maternidad en soledad. Apoya con todas tus fuerzas que pueda llevar adelante su deseo. Pide a la comunidad social y política que les ayude de modo eficaz.

8. No pierdas el tiempo juzgando o condenando a quienes se hayan equivocado por no respetar los derechos de los más débiles; que en tu calor y comprensión encuentren una ayuda para no volverlo a cometer y para ayudar a otros para que no se confundan. Ayuda a cuantas mujeres hayan podido pasar por momentos de angustia ante el temor de ser madres. Ilumina con delicadeza a cuantos han podido aconsejarles mal.

9. No separes el valor de la sexualidad humana de su responsabilidad con respecto a la vida. Los cuerpos de los hombres y las mujeres no son juguetes, ya que pueden colaborar con lo más grande que pueden hacer las personas: dar la vida a otras. Aprende a descubrir la maravilla que supone poder comprometer tu vida en matrimonio para traer responsablemente al mundo hijos que sean amados.

10. Sé fuerte para aguantar con paz las críticas de quienes te acusen injustamente de obrar sin amor. La verdad es capaz de imponerse a las ligerezas de la lengua si tu corazón se mantiene sereno y si tu inteligencia propone con perseverancia el verdadero bien que acompaña la vida humana más débil e indefensa. Confía en la fuerza del amor, de la razón, de los argumentos. Cuenta con la ayuda de Dios, del Dios que cuida de la vida de los pobres e indefensos. Rechaza completamente combatir la violencia a través de nueva violencia.
11 de Abril, 2017, 12:21: ALFRE306Bioética
El hombre pretende convertirse en dictador del valor de la persona.

El hombre debe estar a favor del hombre, de su naturaleza trascendente e inmutable, no de sus gustos y teorías.


Por: Norma Barba | Fuente: yoinfluyo.com



Desde hace unas décadas, el mundo ha venido adoptando esta revolución como un cambio cultural positivo, a tal grado que hoy por hoy 77 de los 200 países que hay en el mundo lo contemplan en sus leyes en mayor o menor medida, de acuerdo con datos de la revista National Geografic en su edición especial de enero de este año.

Tras esta pretendida redefinición del ser humano como una criatura que se siente capaz de contravenir a su propio creador, se viven daños colaterales, no accesorios, sino fundamentales.

En este sentido, el hombre pretende convertirse en dictador del valor de la persona, de aquello que lo hace mejor, le perfecciona o limita, negando con ello todo orden establecido tanto en el plan natural como divino.

Nacer mujer, identificarse como mujer y expresarse como tal, parecería algo lógico y natural; sin embargo, la revolución de género afirma que cada uno de esos hechos pueden disociarse, contradecirse, o bien, coincidir.

Es así que nos encontramos con mujeres y hombres que siéndolo biológicamente, no se identifican con su sexo, por lo que deciden transformase en el sexo opuesto, ya sea a través del vestir, o con la inclusión de iniciadores hormonales y la operación de reasignación de sexo.



Hasta aquí, pareciera sencillo de entender esta revolución ideológica: personas que no les gusta su sexo y deciden aparentar el opuesto en aras de encontrar la felicidad.

Sin embargo, desde hace poco más de 5 años esta revolución ha dado un paso más. Ahora ese disgusto por su sexo biológico puede tener infinidad de variaciones, en la identificación y en la expresión.

Todos sabemos que biológicamente sólo hay dos sexos: hombre y mujer, pero esta revolución asegura que nos podemos identificar de seis maneras: como mujer, siendo hombre biológico; o como hombre, siendo mujer biológica; como mujer, siendo mujer; como hombre, siendo hombre; o bien, siendo hombre o mujer, sin ninguna, o con ambas (binario y no binario).

La cosa se complica aún más cuando en la forma de expresarnos las opciones se multiplican tanto como la propia creatividad. Así, encontramos personas denominadas género binario, no binarios y género fluido. Todos ellos aspiran a redefinirse en todas las formas posibles, hasta el grado de pretender incluso naturalizar el matrimonio entre animales y objetos.

En diciembre de 2016, el experto en inteligencia artificial David Levy, en el marco del Congreso Internacional de Amor y Sexo con Robots, señalo que para el 2017 serán promocionados los primeros robots sexuales (sexbots) y estimó que a mediados de este siglo el matrimonio con estos humanoides podría ser una realidad.

En la revista de National Geographic, de enero 2017, se cuenta el caso de un niño biológico que se identifica como mujer pero que se expresa como unicornio, cuya capacitación para su aceptación la recibe de instituciones educativas en Los Ángeles, California.

Naturalizar estos pensamientos, sentimientos y comportamientos, sólo llevan a una no-aceptación de la persona misma, de saber quién es y para qué está hecha, cuál es su función en la Tierra, y llevarla a una constate depresión existencial que normalmente se vive en la soledad.

Una revolución como ésta, sin duda pasará dejando huella en la historia de la humanidad y en el corazón del hombre, no sólo por el costo de sociedades inestables y sin horizonte, sino particularmente por el dolor que va dejando al rebelarse contra Dios, al negarse su esencia espiritual y la confusión en su vivir.

El hombre debe estar a favor del hombre, de su naturaleza trascendente e inmutable, no de sus gustos y teorías.

10 de Abril, 2017, 10:36: ALFRE306Bioética

El Papa recibe en el Vaticano al comité italiano de bioseguridad y biotecnología


(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 10 Abr. 2017).- La ciencia y la tecnología está puesta al servicio del hombre, no el hombre para la ciencia y la tecnología. Y cuando hay una relación estrecha entre tecnología y poder económico, el peligro es que se condicione estilos de vida para favorecer el lucro de grupos industriales, dañando a las poblaciones más pobres.

El Papa Francisco hizo estas consideraciones al recibir este lunes al Comité nacional de bioseguridad y biotecnología y las ciencias de la vida, del gobierno de Italia, al recibirlos en el Vaticano en la Sala de los Papas.

Vuestra tarea, dijo el Sucesor de Pedro, es importante para hombre contemporáneo, sea como individuo que en la sociedad y la familia, pero también a nivel internacional para el cuidado de la creación, sin olvidar el texto bíblico que nos invita a custodiar el jardín del mundo, en una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza.

Entretanto advirtió el Papa, ustedes tienen que “prevenir las consecuencias negativas que puede provocar un uso equivocado del conocimiento y de las capacidades de manipulación de la vida”.

“El principio de responsabilidad -prosiguió el Pontífice- es un eje imprescindible para la actuación del hombre, que de sus propios actos y omisiones debe responder delante de sí mismo, de los otros y al final ante Dios”.

El riesgo es que no se advierta plenamente la seriedad de los desafíos que se presentan. Y cuando “la relación ente poder tecnológico y poder económico se vuelve más estrecho, entonces los intereses pueden condicionar los estilos de vida y las orientaciones sociales en la dirección del lucro de ciertos grupos industriales y comerciales, dañando a las poblaciones y a las naciones más pobres”.

El Papa concluyó sus palabras señalando que “la ciencia y la tecnología es hecha para el hombre y para el mundo, y no el hombre y el mundo para la ciencia y la tecnología”. Deseó además que estas “estén al servicio de una vida digna y sana para todos, en el presente y en el futuro, y vuelvan nuestra casa común mas habitable y solidaria. Les invitó también a individuar estrategias de sensibilización de la opinión pública sobre estos temas.

6 de Abril, 2017, 10:20: ALFRE306Bioética
Posición de diferentes religiones ante la clonación


Por: ZENIT | Fuente: zenit.org




Líderes de religiones condenan el experimento de clonación
«Son aprendices de brujo que no saben dónde irán a parar»

Los representantes de las diversas religiones se han expresado sobre el anuncio de un experimento de clonación humana realizado por la empresa estadounidense «Avanced Cell Technology».

La Iglesia Ortodoxa, al condenar la clonación de seres humanos, evoca «crímenes contra la humanidad de marca nazi».

«La destrucción de un embrión equivale a un aborto, es decir un homicidio», afirmó el padre Antoni Ilin, portavoz del Patriarcado de Moscú y de todas las Rusias.

«Condenamos la clonación humana, tanto con fines terapéuticos como reproductivos. El embrión, desde el momento de su concepción está revestido de la dignidad humana y bendecido con el don de la vida. La llamada clonación terapéutica no es otra cosa sino la peor instrumentalización de un ser humano, sacrificado en provecho de otros».

Por su parte la Unión de las Comunidades Islámicas en Italia ha dicho: «Condenamos de modo neto y absoluto cualquier intento de modificar o imitar la creación».

«Incluso si dicen que no pretenden la clonación reproductiva sino la terapéutica --ha dicho el secretario, Roberto Hamza-- son aprendices de brujo que no saben donde irán a parar: es un desafío contra Dios que llevará a desastres graves».

Por su parte el nuevo rabino jefe de Roma, quien además es médico (jefe de Departamento de Radiología), Riccardo Di Segni, ha declarado seguir «con gran atención todos los avances relativos a las técnicas de procreación y las posibles aplicaciones en el campo humano. Se abren escenarios angustiosos, difíciles de controlar por lo que es necesaria extrema cautela».

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