La noción de “matrimonio igualitario” lleva consigo la idea de que exista el “matrimonio no igualitario”


Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Análisis y Actualidad



No parece fácil indicar en qué momento y con qué sentido empezó a circular la expresión “matrimonio igualitario” (o paritario), usada con frecuencia en debates sobre leyes acerca del matrimonio. Seguramente tampoco será fácil establecer si tal expresión tiene un significado condividido o si se usa con diversos significados.

Lo que sí resulta posible es afirmar que la noción de “matrimonio igualitario” lleva consigo la idea de que exista el “matrimonio no igualitario” o “matrimonio inigualitario” o “matrimonio desigual”. También sobre estas nociones podrá haber diversos sentidos y significados.

Pensemos en un modo de entender el “matrimonio igualitario” como una expresión usada para defender el acceso a un pacto o acuerdo entre dos personas del mismo sexo con derechos iguales a tal pacto o acuerdo entre dos personas de sexo diferente.

Entender así el “matrimonio igualitario” implicará que el “matrimonio desigual” (o no igualitario) sería aquel que no permita acceder al mismo a las personas del mismo sexo. O también se podría entender como “matrimonio desigual” a aquel que se diese solamente entre personas del sexo complementario, diferente del otro matrimonio (el igualitario).

En realidad, el espectro de posibilidades podría alargarse enormemente, sobre todo desde el presupuesto que gira alrededor de estas expresiones: la idea de que hay leyes sobre el matrimonio justas, y otras injustas. Entonces el uso del término “igualitario” connotaría la idea de afinidad a lo justo, por lo que el término “no igualitario”, “no paritario” o “desigual” estaría asociado a lo injusto.