22 de Septiembre, 2017, 10:45: ALFRE306Bioética
La belleza es un llamado a la razón, a la contemplación, al poner la propia vida en orden


Por: Redacción | Fuente: es.gaudiumpress.org



"Los católicos no deben temer defender lo bueno y bello, ese es nuestro derecho de nacimiento como nos lo recuerda San Agustín", afirmó el redactor estadounidense Paul Krause en un artículo para la revista Crisis Magazine. Inspirado en uno de los recuerdos compartidos por el Santo en su célebre libro La Confesiones, Krause recordó que el apetito por la belleza es innato en el ser humano por ser creado a imagen de Dios y que una parte importante de los males de la actualidad están relacionados con el rechazo de lo bello y elevado en la cultura.


"La belleza es algo que nos llama a alturas más elevadas", afirmó Krause, quien citó los comentarios de San Agustín sobre su remordimiento por haber robado una pera de un árbol de un vecino junto a un grupo de amigos en su juventud. El hecho, una travesura sin mucho sentido ni gravedad (la pera fue arrojada a unos cerdos), no produjo felicidad en San Agustín, debido a que "no había belleza (en ello) porque fue un robo". Su conciencia le indicó de una manera estética, la negación de lo bello, la inmoralidad del acto que en lugar de elevarlo lo distanciaba de Dios.

La experiencia de la admiración de la belleza, que conduce a lo sublime es descrita por Krause como "una participación con el Logos, la participatio Trinitatis que Agustín y otros Padres latinos describen en sus escritos". A través de la participación de lo divino "nuestros corazones son puestos en un viaje ascendente" en palabras de San Agustín. La contemplación prepara la participación "con el Logos, con la Palabra que es Cristo". "La belleza es un llamado a la razón, a la contemplación, al poner la propia vida en orden, juega un papel integral en la restauración de la imago Dei (la imagen de Dios)".

La vivencia actual de muchas personas contradice estos principios, explicó el redactor, justo en tiempo calificados como "la edad de la razón". Los deseos desordenados y el relativismo frente al bien y el mal, la belleza y la fealdad, acalla la voz de la razón moral en el interior de los hombres y sustituye la auténtica racionalidad. "Los nuevos profetas de la 'razón' no son más que profetas de la concupiscencia separada de la razón que nos alientan mientras nos sumergimos en las profundidades oscuras de la alienación mientras afirmamos que esto o aquello es 'razonable' y 'bello' de forma muy similar a como los romanos celebraban el suicidio de Lucrecia y afirmaban que ese acto era un bello reflejo de la virtud", declaró.

Por estos motivos, los creyentes deben defender la auténtica búsqueda de la belleza que apunta hacia Dios. "Este es el llamado del Espíritu, la invitación a cultivar la virtud y participar con la creatividad de la vida misma que crea una belleza aún mayor", concluyó. "Es pertinente para la salvación de nuestras almas y la lucha por el futuro de nuestra cultura que seamos despertados de nuestro malestar moral por el resplandor de la belleza".


19 de Septiembre, 2017, 11:33: ALFRE306Bioética
Elementos generales sobre sexualidad humana


Por: Miguel Ángel Fuentes | Fuente: Catholic.net



¿Cuál es la moralidad sobre la cirugía de cambio de sexo?

El problema planteado gira en torno al llamado “transexualismo”. Al respecto no hay pronunciamientos explícitos del Magisterio; sólo pueden hacerse referencias a las enseñanzas generales sobre la sexualidad humana[1].

Elementos generales sobre sexualidad humana

Desde el punto de vista médico hay que tener en cuenta lo que se denomina:

-Sexo cromosómico: es el resultado objetivo de la fecundación; todo individuo nace con un sexo determinado que sólo puede ser masculino (por la presencia de un cromosoma “Y”) o femenino (por la ausencia de un cromosoma “Y”). Está además objetivamente probado que es el sexo genético el que determina las demás componentes biológicas del sexo. Uno es hombre o mujer desde el momento de la concepción.

-Sexo gonádico: se basa sobre las características de las glandulas sexuales; el varón posee tejido testicular, la mujer tejido ovárico.

-Sexo de los conductos genitales: el conducto de Müller es propio de la mujer; el de Wolff es propio del hombre.

-Sexo fenotípico o genital: son las características aparentes que se dan a nivel de los genitales externos. Es en este nivel que se hace la atribución social del sexo de una persona: según las características que muestre al nacer

En la sexualidad física normal hay armonía y concordancia entre los predichos componentes. Existen anomalías que determina un cierto estado de “intersexualidad” cuando hay discordancia entre los caracteres genéticos, gonádicos, ductales y fenotipicos del sexo. Las principales anomalías son:

-Pseudohermafroditismo: es la discordancia entre las caraterísticas genitales y las glandulares. Puede ser pseudohermafroditismo femenino (genitales masculinos y glandulas femeninas, es decir, ovarios) o masculino (genitales femeninos y glandulas masculinas, es decir, testiculares).

-Verdadero hermafroditismo: es muy raro y se caracteriza por la presencia contemporánea de tejidos ovaricos y testiculares. Se dan también varias hipótesis: que presente un fenotipo prevalentemente masculino, o bien femenino.

El “transexualismo” es algo diverso: designa el conflicto entre el sexo físico en sus componentes arriba mencionados y la “tendencia psicológica” que es “experimentada” en sentido opuesto. En la casi totalidad se trata de sujetos de sexo físico masculino que psicológicamente se siente mujeres o tienden a identificarse con el sexo femenino. Más raros son los casos opuestos.

El transexualismo se presenta como un síndrome en el cual existe una pulsión psicológica, aparentemente primaria (o al menos surgida en tiempos remotos), de pertenecer al sexo opuesto al genético, endócrino, fenotípico; pulsión que es acompañada por un comportamiento psico-sexual de tipo netamente opuesto al previsto por el sexo anatómico y que se asocia al deseo obsesivo de “liberarse” de los atributos genitales poseídos y adquirir los del sexo opuesto. Se distingue, por tanto, de la homosexualidad y del travestismo. En la homosexualidad no hay deseo de cambiar de sexo sino de tener relaciones sexuales con sujetos del mismo sexo; en el travestismo tampoco hay deseo de cambiar de sexo sino de vestirse con ropas propias del sexo opuesto como condición para alcanzar la exitación sexual (pero la relación sexual se busca con sujetos del sexo opuesto).

Volviendo al transexualismo, hay que decir que, desde el punto de vista científico la intervención medico-quirúrgica (hecha para adecuar las apariencias físicas externas a las tendencias psicológicas) no supera el conflicto ni recompone la armonía con el nuevo sexo, sino que parece agravar el sentido de frustración; la operación más perfecta no realiza jamás una verdadera y propia mutación de sexo.

Moralidad de la cirugía sobre el sexo

Los casos de ambigüedad sexual.

En el caso de los sujetos que presentan alguna de las formas de anomalías en el plano físico, por la copresencia de elementos anatómicos de ambos sexos (hermafroditismo, pseudohermafroditismo), la intervención quirúrgica no ha suscitado nunca dudas morales. El problema, en este orden de cosas, se plantea sobre qué dirección debe tomar la cirugía (es decir: qué sexo hay que hacer prevalecer y cuál hay que hacer desaparecer). Hay que decir:

-Cuando la conformación externa es suficientemente definida y el paciente ignora la discordancia de su sexo genital con su sexo glandular y cromosómico (es el caso de que se da cuenta sólo el médico o el especialista, por ejemplo, al hacer una intervención quirúrgica de hernia): es moralmente obligatorio mantener oculta esta discordancia al paciente, porque es difícilmente corregible y no puede llevar a otra cosa que turbación en el sujeto.

-Cuando la ambigüedad es relevante también en los genitales externos y los padres (o el mismo interesado) piden una cirugía correctiva, habrá que tener en cuenta (para ver si se privilegian los caracteres femeninos o masculinos):

a) qué intervención tiene, desde el punto de vista técnico, más posibilidades de éxito;

b) cuál sexo alcanza la mayor armonía con los demás elementos del sexo físico (gonádico, cromosómico);

c) las posibilidades futuras de realizar el acto conyugal;

d) la posibilidad de obtener también la fertilidad.

La adecuación del sexo genital con la tendencia sexual psíquica (transexualismo propiamente dicho).

No es lícito nunca, ni siquiera cuando sea verdadero (como algunos defienden) la irreversibilidad del problema psíquico (cuando sea imposible tratar el problema psicológico de la persona que se “siente” del otro sexo). No se trata de ningún tipo de “rectificación” del sexo sino simplemente de una castración, esterilización, mutilización o privación de una verdadera función sexual que, de suyo, es totalmente sana; el problema es de orden psicológico.

Además, no hay un “cambio de sexo” propiamente dicho, pues no se cambia el sexo gonádico ni cromosómico; simplemente se introduce una nueva asintonía entre el sexo gonádico y cromosómico, por un lado, y, por otro, el psíquico y -ahora- el genital externo. No se puede considerar esta intervención como un acto terapéutico, pues se interviene sobre una parte físicamente no enferma.



1] Sgreccia, E., Manuale di Bioetica, Vita e Pensiero, Milano 1988, 373-398.

 

18 de Septiembre, 2017, 10:28: ALFRE306Bioética
Los científicos identificaron y desarrollaron por primera vez una población renovable de células madre del hígado de ratón


Por: www.centrodebioetica.org | Fuente: www.centrodebioetica.org



18 de marzo de 2013

Un estudio científico publicado en la revista Nature del 14 de febrero de 2013 y conducido por un equipo del "Papé Family Pediatric Research Institute" en la Oregon Health & Science University Doernbecher Children´s Hospital" junto con el "Instituto Hubrecht" (Países Bajos), habría logrado importantes avances en el desarrollo de tejidos hepáticos a partir de células madre adultas de ratón, lo que tendría importantes perspectivas terapéuticas.

Los científicos identificaron y desarrollaron por primera vez una población renovable de células madre del hígado de ratón. A partir de estas células madre se derivaron tejidos que fueron implantados en ratones con un trastorno hepático y que impulsaron ligeramente la función hepática.

"Este estudio plantea la esperanza de que el equivalente humano de estas células madre de hígado en el ratón se pueda cultivar en forma similar y convertirse eficazmente en las células hepáticas funcionales", dice el coautor Dr. Markus Grompe de la Oregon Health and Science University School of Medicine. En el futuro, los investigadores planean probar otros factores de crecimiento y las condiciones para mejorar la eficacia del procedimiento.

Dado que el hígado tiene una capacidad única para regenerarse rápidamente y recuperar su tamaño original si es parcialmente removido mediante cirugía, los científicos desde hace tiempo han buscado células madre con el potencial de crear más células del hígado para fines terapéuticos. Pero hasta ahora nadie había encontrado una manera de detectar y cultivar células madre de hígado.

En un estudio anterior publicado en Nature, los investigadores del Instituto Hubrecht liderados por Hans Clever fueron los primeros en identificar células madre en el intestino y el colon, a través de la observación de un marcador de células madre adultas conocido como Lgr5 que crecen como respuesta a un factor de crecimiento llamado Wnt. Entonces formularon la hipótesis de que el marcador Lgr5 podía indicar células madre en otros tejidos adultos como el hígado. Se sabe que la señalización de Wnt juega un papel en la regeneración de tejido, en el desarrollo del embrión y en el cáncer.

En el estudio ahora publicado en Nature, Grompe y sus colegas usaron una versión modificada del método de Clever y encontraron que la expresión del marcador Lgr5 inducido por acción del factor Wnt no sólo indica la producción de células madre en el hígado, sino que define una clase de células madre que se activan cuando el hígado es dañado.

Para hacer este descubrimiento los científicos estudiaron a ratones modificados genéticamente. A partir de células madre, el equipo fue capaz de hacer crecer y propagar tejidos hepáticos durante varios meses. En el cultivo, los tejidos podían ser inducidos a la generación de hígado funcional y células de los conductos biliares. Cuando los tejidos fueron inyectados en ratones mutantes con una deficiencia mortal de enzima hepática, aparecieron parches de células hepáticas productoras de enzimas en los hígados de 5 de los 15 ratones tratados. Los ratones con trasplantes exitosos de organoides sobrevivieron significativamente más tiempo que los no tratados que tenían deficiencias enzimáticas.

Vicki Contie publica en el sitio oficial de los Institutos Nacionales de Salud un resumen de los resultados del estudio, que fue financiado en parte por la Unión Europea y los Institutos Nacionales de Salud (NIH): Instituto de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y Renales(NIDDK).

Fuente: http://www.nih.gov/researchmatters/march2013/03042013liver.htm

16 de Septiembre, 2017, 13:06: ALFRE306Bioética
Argentina posee una larga tradición de defensa de la vida. Ya desde su Código Civil se reconocía que la vida comienza desde la concepción.


Por: Jorge Nicolás | Fuente: centrodebioetica.org



Argentina posee una larga tradición de defensa de la vida por nacer. Ya desde su Código Civil en 1870 se reconocía que la persona humana comienza desde la concepción. Con la irrupción de las técnicas de fecundación artificial y la manipulación extracorpórea de embriones surgen nuevos problemas jurídicos porque las técnicas se realizan casi sin restricciones y conllevan problemas jurídicos en los siguientes planos:

a) por vulnerar el derecho a la vida a través del descarte de embriones en forma deliberada o bien por la alta tasa de pérdida de embriones

b) por afectar el derecho a la identidad en los casos de fecundación con dación de gametos de terceros

c) por introducir una lógica de producción en la transmisión de la vida. Uno de los problemas más serios de estas técnicas es el de los embriones congelados.

Según la legislación, la mayoría de la doctrina y la jurisprudencia en Argentina, esos embriones son personas. Algunos jueces procuraron inicialmente poner algunos límites, a cuyo fin se dictó una sentencia en 1999 en la Ciudad de Buenos Aires ordenando realizar un censo de embriones congelados.

Sin embargo, tal censo nunca se concretó plenamente (hubo informes parciales que daban cuenta de 12.000 embriones congelados en la Ciudad). También hubo un caso en que un tribunal ordenó la transferencia de embriones congelados a su madre a pesar de la oposición del padre divorciado, porque son sus hijos y tienen derecho a la vida. Así, si bien existieron decenas de proyectos en el Congreso de la Nación para regular estas técnicas, aún no se aprobó ninguno.

Solamente en 2013, luego de un intenso lobby, se aprobó la ley 26862 que está orientada a cubrir las técnicas por el sistema de salud, prácticamente sin ningún límite más que el hecho de que aquéllas se realicen para lograr un embarazo.

En tal marco, en 2013 en las Jornadas Nacionales de Derecho Civil, la Comisión nro. 1 se pronunció claramente en el siguiente sentido:"Comienza la existencia de la persona humana desde la concepción, entendida como fecundación sea dentro o fuera del seno materno".

"En el marco del derecho vigente en nuestro país, debe considerarse excluida la posibilidad de eliminar embriones humanos o su utilización con fines comerciales, industriales o de experimentación". Hoy la "industria biotecnológica" se expande, sobre todo a partir de un aprovechamiento de las buenas intenciones de las personas.

Además, en nuestro tiempo las técnicas ya no sólo apuntan a los casos de "infertilidad" sino que directamente se dirigen a satisfacer el "deseo reproductivo", lo que engendra nuevos problemas éticos y jurídicos.

Los embriones congelados son víctimas de la cultura del descarte, que engendra vidas para luego terminar desechándolas por una discriminatoria selección o por intereses que los codician para investigación. Hace falta una moratoria en la concepción de seres humanos por fecundación artificial, en especial extracorpórea, para que no se siga vulnerando la dignidad humana.

12 de Septiembre, 2017, 13:37: ALFRE306Bioética
Estatuto Biológico del embrión humano

pdfActualizado el 9 de Junio de 2017

 

Introducción

Para determinar la naturaleza del embrión humano es necesario conocer su realidad biológica, antropológica, filosófica e incluso jurídica. Pero, a nuestro juicio, la realidad antropológica, filosófica y jurídica del embrión, base de sus derechos humanos, hay que construirla sobre su realidad biológica.

Consecuentemente, uno de los temas actualmente más debatidos en el área de la bioética es determinar cuando se inicia la vida humana, y sobre todo definir el estatuto biológico del embrión humano, especialmente del embrión de pocos días de vida, es decir, desde la impregnación del óvulo por el espermatozoide hasta su implantación en el endometrio materno.

Pero con independencia de ello, esta necesidad es además debida a que durante las primeras etapas de la vida humana, aproximadamente durante sus primeros 14 días, este joven embrión es objeto de amplias y diversas amenazas, que, en muchos casos conllevan  su destrucción.

Esta amenaza afecta a los embriones generados por vía natural, fundamentalmente como consecuencia la utilización de fármacos o procedimientos técnicos utilizados en el control de la fertilidad humana, que actúan por un mecanismo antiimplantatorio y entre ellos, especialmente el dispositivo intrauterino, e igualmente aquellos otros que se usan en la contracepción de emergencia, como es la píldora del día después o la de los cinco días después, pues tanto una como otra aproximadamente en el 50% de los casos, actúan por un mecanismo antiimplantatorio 1, 2, 3.

Pero también afecta a los embriones producidos por fecundación in vitro que son manipulados, o incluso eliminados, cuando se utilizan técnicas como el diagnóstico genético preimplantacional para seleccionar embriones sanos y su posterior gestación, hijos de padres con enfermedades hereditarias o genéticas, o cuando se producen embriones, y posteriormente niños, para utilizar su material hematopoyético para tratar algún hermano que padezca algún tipo de enfermedad hereditaria o genética, práctica que se acompaña de una elevada pérdida de embriones humanos, dada la baja eficiencia de la técnica, que  no supera el 3% 4; pero sobre todo por la manipulación a la que pueden ser sometidos los embriones sobrantes de la fecundación in vitro, por los procesos de congelación y descongelación a que son sometidos, para su posible utilización ulterior con fines reproductivos o experimentales e incluso con pretendidos fines terapéuticos. En este momento en nuestro país los embriones congelados superan los 200.000 y en el mundo el millón y medio. Pero además también por la elevada pérdida de embriones que conlleva el uso de la fecundación in vitro 5.

Emfermedades mitocondriales posible nueva terapia genicaTransferencia mitocondrial dos madres y un padre, tres padres genéticos La identidad genética tiene mucho que ver lel caracter único de la persona humanaFinalmente, también esta amenaza se extiende a los embriones producidos por clonación, que posteriormente pueden ser utilizados con fines presuntamente terapéuticos y sobre todo experimentales, principalmente para obtener líneas celulares embrionarias que posteriormente se puedan utilizar para experimentaciones biomédicas, lo que conlleva la ineludible destrucción de los embriones producidos.

Por todo ello, un punto crucial en el debate bioético actual es establecer la naturaleza biológica del embrión humano, pues de la categoría que se le atribuya dependerá la catalogación ética que su manipulación merezca.

En general se puede decir que existen cuatro posturas sobre su naturaleza biológica:

La primera, es la de aquellos que consideran que el embrión humano, en sus primeros días de vida, es un conglomerado celular sin estructuración biológica, es decir, un conglomerado de células sin organizar y por tanto sin valor biológico ni ontológico alguno. Aunque esta postura parece que debería ser anacrónica, a la luz de los actuales conocimiento biomédicos, no es así, como lo refleja por ejemplo en la ley 14/2006, sobre Técnicas Humanas de Reproducción Asistida, 22 de mayo de 2006 6, que en su artículo 1.2 refiere que “se entiende por preembrión el embrión in vitro constituido por el grupo de células resultantes de la división progresiva del óvulo desde que es fecundado hasta catorce días más tarde”. Es decir, que en dicha ley se admite la tesis que identifica al embrión humano como un conglomerado celular.

La segunda, es la de los que opinan que el cigoto humano, obtenido por trasferencia nuclear somática (clonación) es un ente biológico distinto al cigoto obtenido por vía natural, al que incluso le dan un nombre propio y diferente, como puede ser nuclóvulo o clonote, con un valor inferior al cigoto obtenido por fusión de los gametos humanos, tanto por vía natural como por técnicas de reproducción humana asistida. Aún así, hay quienes lo consideran portador de la dignidad que todo ser humano intrínsecamente posee y consecuentemente merecedor de ser tratado  conforme a dicha dignidad, y quienes no consideran implícito el ser personal sujeto de derechos por el mero hecho de considerarlo ser humano. Para éstos, la dignidad sería dependiente de ciertos factores, como el estado evolutivo o la capacidad de autonomía.

La tercera, es la de los que consideran que el embrión humano, de una sola célula, polarizada y asimétrica, el cigoto, obtenido natural o artificialmente, es un ser vivo de nuestra especie.

Incluso existe un cuarto grupo, que son aquellos investigadores o clínicos, que circunvalan el problema y que ni afirman ni niegan la identidad humana del embrión, simplemente manifiestan que a ellos solamente les incumbe la vertiente científica, y que el discutir la naturaleza humana de ese ente biológico que utilizan no afecta a su quehacer. ¿Pero puede un científico plantear sus objetivos experimentales sin valorar sus consecuencias éticas? Considerando la investigación científica como un acto humano más, no parece ilógico afirmar, que, como en cualquier otra actividad del hombre, en sus investigaciones, el científico, no puede dejar de tener en cuenta la vertiente ética de su quehacer, por lo que esta faceta debe ineludiblemente incluirse en la elaboración y valoración de sus protocolos experimentales. Un científico nunca puede dejar de responder éticamente  de los actos que lleva a cabo.

Como consecuencia de todo lo anteriormente expuesto, en general, se puede afirmar, que desde un punto de vista bioético, para los que defienden la primera posición, es decir, los que sustentan que el embrión temprano es un conglomerado celular, no habría ninguna dificultad ética para utilizarlo  como fuente de células madre o como material de experimentación, pues aunque esto conllevara su destrucción, se estaría destruyendo algo sin valor biológico u ontológico alguno, nunca un ser humano vivo. Sin embargo, para los defensores de la tercera postura, entre los que me encuentro, cualquier manipulación de ese ser naciente habría que hacerla en base a su realidad biológica y ontológica de embrión humano, es decir de ser humano vivo.

Por ello, establecer la naturaleza biológica del embrión humano de pocos días, es Cara oculta del aborto - El iceberg del abortofundamental, para poder profundizar en el debate bioético abierto con motivo de la utilización de esos embriones tempranos para experimentaciones biomédicas o con pretendidos fines terapéuticos.

En este informe, nuestro objetivo es tratar de establecer que el embrión humano de pocos días es un ser vivo de nuestra especie, un individuo humano, y por tanto digno del mayor respecto. Si lo consiguiéramos se podría descartar la primera de las hipótesis consideradas, la de los que afirman que el embrión humano es un conglomerado celular no organizado como individuo vivo. Sobre la segunda postura, la de los que defienden que el embrión de una sola célula obtenido por transferencia nuclear somática es sustancialmente distinto del cigoto obtenido por vía natural, lo que permitiría utilizarlo en algunas circunstancias, volveremos más adelante. Vamos por tanto a detenernos en valorar si el embrión humano es un ser vivo, de nuestra especie, un ser humano individual.

Para establecer que el embrión humano temprano es un ser vivo de nuestra especie y no un conglomerado celular, existen abundantes argumentos biológicos y genéticos. Nos referimos a algunos de ellos.

  1. Identidad genética del embrión

Es un argumento tradicionalmente utilizado en defensa de la naturaleza humana del embrión de pocos días, afirmar que ya en el genoma del cigoto está contenida toda la información genética necesaria para que ese nuevo ser se desarrolle completamente hasta su condición de ser adulto vivo. Es decir, que en él está determinada la identidad genética del nuevo individuo y la pertenencia a una especie concreta. Si nada orgánico externo modifica el contenido genómico de ese individuo biológico naciente, ya que del mundo circundante, únicamente recibe mensajes que contribuyen a regular su propio desarrollo, es difícil, por no decir imposible, establecer algún salto en su evolución vital que pueda suponer el inicio de una realidad genómica distinta a la anterior. La evolución de ese ser es un proceso biológico continuo que va dando lugar a las distintas realidades fenotípicas de su desarrollo, dentro de la unidad vital que lo identifica como un único ser humano vivo desde la impregnación del óvulo por el espermatozoide hasta su muerte natural.

Sin embargo, identificar la individualidad de ese ser humano naciente únicamente con su genoma, parece un concepto limitado, si no erróneo. En efecto, cada día existen más argumentos biológicos para admitir que un individuo humano es algo más, seguramente bastante más, que su código genético. En este sentido, cada vez se tiene más información, sobre mecanismos no genéticos, epigenéticos, que influyen de forma importante en el desarrollo del embrión. Estos cada día se conocen mejor. En efecto, la biología ha alcanzado una comprensión clara de los procesos vitales, entendiéndolos como una cooperación dinámica de genes y medio  que da lugar a la expresión regulada de los genes durante la constitución y desarrollo de un nuevo ser 7.

Por tanto, nos parece que el ADN es necesario, pero no suficiente, para identificar a un individuo humano. No todo está en el genoma, sino que la información genética crece con la expresión de los genes en él dnacontenidos,  para lo cual es necesario la activación y emisión de su programa específico de desarrollo, programa que se va activando a medida que avanza el ciclo vital de ese individuo y que posibilita que el nuevo ser sea capaz de iniciar la emisión completa y ordenada de los mensajes genéticos necesarios para que su desarrollo se realice de forma ordenada y completa. Por ello, cada día se va dando más importancia a los factores epigenéticos, que determinan ligeras modificaciones del genoma, pero que no afectan a su secuencia nucleotídica, como pueden ser la metilación de citosinas de su ADN, la remodelación de su cromatina por acetilaciones, metilaciones o fosforilaciones o el denominado “imprinting”, que se refiere a la capacidad de impedir la expresión de algunos genes en los momentos tempranos de la vida embrionaria, especialmente a través de su silenciación selectiva, según procedan del gameto masculino o femenino.

Es decir, durante el desarrollo del ser vivo se va produciendo, por interacción del genoma con el medio, la emergencia de una nueva información genética, no expresada directamente en el genoma primigenio. A esta información, es a lo que se denomina información epigenética. Por tanto, cualquier expresión fenotípica de un ser viviente es el resultado del contenido genético de su genoma y de la información epigenética que se va generando a lo largo de su propia evolución, como consecuencia fundamental de la interacción del genoma con su medio ambiente.

2. Pero además, existen otras razones que apoyan que el embrión humano de pocos días no pueda ser considerado como un simple conglomerado celular, sino un ser humano organizado y vivo. Entre ellas cabe destacar: 1) el mejor conocimiento de los mecanismos que regulan la emisión del programa de desarrollo del embrión; 2) todo lo relativo a la denominada «información de posición», es decir, la información necesaria para el desarrollo del embrión dependiente de las interrelaciones entre sus propias células y las de éstas con el nicho celular que ocupan; 3) el papel que la fusión de las membranas celulares de ambos gametos, masculino y femenino juega en la puesta en marcha del proceso de desarrollo embrionario y los nuevos conocimientos sobre los mecanismos que determinan la asimetría y polaridad del cigoto, y como esto influye en la asignación de funciones para cada una de sus células, así como de la asimetría espacial de los diversos órganos en el cuerpo del embrión; 4) diversos factores bioquímicos, principalmente los niveles intracelulares y extracelulares de calcio, que pueden influir directamente en el desarrollo embrionario; 5) la regulación genética de los mecanismos de diferenciación celular; 6) también el control de la función de las telomerasas; 7) igualmente el diálogo bioquímico que se establece entre el embrión, durante su estancia en la trompa de Falopio, y su madre, 8) y finalmente la inhibición de la respuesta inmunológica de la madre, que permite al embrión implantarse en su útero sin ser rechazado.

Vamos a repasar brevemente cada uno de estos procesos biológicos, que en conjunto y desde la armónica secuencia de su actuación, parecen claramente incompatibles con que ese ser embrionario primigenio sea un conglomerado celular y no un ser vivo organizado.

2.1. Como ya se ha comentado para que la vida humana se inicie no sólo se requiere la existencia de un genoma humano determinado, sino también que se active un programa de desarrollo, información contenida en el propio genoma, que emita las instrucciones necesarias para que se inicie la vida de ese embrión 7. En la fecundación sexuada, la activación del programa de desarrollo empieza en una etapa tan temprana de la vida embrionaria, como puede ser el momento en que se inicia la fusión de las membranas de los gametos masculino y femenino. Incluso se ha sugerido que se pueda iniciar con la fusión de sus pronúcleos, y que ya es completa en la primera división celular. En efecto, durante las horas que dura la fecundación, el ADN de ambos progenitores se funde para alcanzar la estructura y patrón propios del nuevo individuo.

Pero a la vez, con la fecundación se produce  un «encendido», una puesta a punto,  de la expresión de la información de los genes. No basta con la nueva fusión de los gametos, en cuanto portadores  de la mitad del patrimonio genético, sino que se requiere que este genoma interactúe con su medio ambiente para que se inicie el denominado proceso epigenético. Con ello, activa el motor de desarrollo embrionario con lo que se inicia una nueva vida humana 7.

¿Pero cómo se activa el programa de desarrollo? Es conocido, que inmediatamente tras la fecundación se pone en marcha un proceso de desmetilación de citosinas del ADN, que es el detonante específico para que se inicie la expresión del programa de desarrollo del genoma. En efecto, se sabe hoy día que la metilación de las citosinas de determinados genes favorece la represión de los mismos, es decir, que estos no puedan expresar su actividad. Por ello, si como consecuencia de un proceso de desmetilación, regulado por determinadas desmetilasas, se activan estos genes, consecuentemente se activa el programa de desarrollo que ellos regulan. Es decir, la metilación y desmetilación de las citosinas condicionan patrones de metilación que son diferentes de un tipo celular a otro y de un momento a otro del proceso vital de un mismo individuo. Este mecanismo, delicadamente regulado, es el primer y fundamental paso para que se inicie el desarrollo de una nueva vida humana.

Cuando el cigoto se genera por transferencia nuclear somática (clonación), para que pueda producirse un embrión es necesario que la información genética contenida en el núcleo de la célula somática que lo dona se reprograme, es decir, que la célula se desdiferencie, acción debida a factores reprogramadores contenidos en el citoplasma del ovocito que recibe el núcleo somático, volviendo su genoma a una situación genómica similar a la que tiene el de las células embrionarias. En ese momento, es cuando el núcleo de la célula transferida es capaz de expresar las órdenes necesarias para que se inicie la vida de ese nuevo individuo.

2.2. Otro aspecto a considerar en el desarrollo del embrión temprano, que, a nuestro parecer, hace que éste no puede ser considerado como un simple conglomerado celular, son los precisos mecanismos que regulan la multiplicación y diferenciación de sus células, parte de ellos dependientes de las interacciones que se establecen entre las propias células embrionarias y de éstas con las de su nicho celular.

En efecto, a medida que avanza el desarrollo celular, y desde la primera división del cigoto, se establece un activo intercambio de información entre sus células y entre éstas y su medio, especialmente representado por el nicho celular en el que cada blastómeroSelección genética embrionaria universal. Niños de Diseño. (célula de un embrión de menos de 8 a 16 células) está ubicado. Estas órdenes contribuyen a activar los mecanismos de diferenciación de las propias células embrionarias, mecanismos regulados, entre otras cosas, por la expresión de nuevos genes, que sólo lo hacen en determinados momentos de su evolución, como consecuencia de las interacciones celulares que se están comentando. Es decir, el comportamiento de una célula, en lo que respecta fundamentalmente a su evolución biológica, no depende solamente de la información genética contenida en su genoma, sino también de la información intercambiada a través de su propia superficie celular, dependiente, en primera instancia de los propios blastómeros con los que se relaciona, y más adelante del lugar que esa célula ocupa en la unidad biológica que la incluye. A esto es a lo que se denomina «información de posición». Es decir, el desarrollo de un ser vivo no depende solamente de su genoma, sino también de otros mecanismos que regulan la expresión funcional de sus genes, lo que está condicionado, entre otras cosas, por las interacciones entre sus propias células y por la situación espacial de dichas células, por el lugar en donde cada una de ellas esté ubicada. Esta regulación determina donde, cuando y con qué finalidad, tiene que dividirse una célula en función de un desarrollo unitario y armónico.

Esta diferenciación celular hacia un fenotipo celular específico también se da en la edad adulta y se hace especialmente visible cuando una célula madre adulta indiferenciada, por ejemplo una célula mesenquimal de la medida ósea, llega a un tejido determinado. Allí se incluye en un nicho celular específico que condiciona que dicha célula indiferenciada se diferencie hacia las células específicas de ese tejido concreto. Este mecanismo de diferenciación es especialmente dependiente de las instrucciones que las células del entorno celular hacen llegar a la célula indiferenciada que se incorpora a ese nicho celular, claro ejemplo del papel que juega la «información de posición».

2.3. Otro aspecto importante para considerar a ese embrión humano unicelular y a los fenotipos embrionarios subsiguientemente generados, como una unidad vital organizada, es todo lo relacionado con la función que las membranas celulares de los gametos juegan y la estructuración asimétrica de ese primer embrión de dos células, cosa que viene fundamentalmente determinada por la línea de división (plano de polarización) que se establece entre el punto en el que el espermatozoide penetra la capa pelúcida del óvulo para fecundarlo y el núcleo polar del propio óvulo. Esta asimetría celular, determinada por el plano de polarización del cigoto, es un factor importante para la organización del embrión en estructuras celulares con funciones distintas, precisas y bien determinadas, dando lugar a dos blastómeros desiguales y con diferente destino en el embrión. El blastómero con el material celular que incluye el punto de entrada del espermatozoide, se divide ecuatorialmente, también de forma asimétrica, antes que el otro blastómero. Estas dos células asimétricas iniciales  del embrión son las que van a dar lugar, primero a su masa granulosa interna y posteriormente al cuerpo del embrión. Después, se divide el otro blastómero, en este caso simétricamente, dando así lugar al embrión de cuatro células. De estas dos últimas células se genera el trofoblasto y la placenta. Además de la asimetría celular de los primeros blastómeros, éstos poseen también componentes bioquímicos celulares diferentes con funciones específicas y distintas, especialmente relacionadas, con el desarrollo y función biológica específico de cada una de las células. En efecto, las dos células que resultan de esta primera división celular tienen diferente concentración de calcio, lo que contribuye a regular  la expresión genética de su genoma  y a la cinética de su división celular. La célula con más concentración de iones calcio se divide antes, generando así el embrión de tres células. Esta división se realiza en un plano ecuatorial, posteriormente se divide la otra por un plano meridional 7. Hacia las 24 horas de vida, el embrión ya tiene cuatro células. Como ya se ha comentado las dos primeras células ricas en calcio darán lugar a la masa granulosa interna  y, posteriormente, el cuerpo del embrión; y las dos con menor contenido en iones calcio darán lugar al trofoectodermo extraembrionario, del que se formará la placenta.

Todo lo anteriormente expuesto, encaminado a demostrar la organización del embrión humano en sus primeras etapas de vida, y a que cada una de las células tenga una función específica definida, ha sido corroborado por unas sencillas y demostrativas experiencias del grupo de Zernicka-Goetz 8,9, en las que comprueban que, tras marcar las dos primeras células de un embrión de rata con distintos colores, una de rojo y otra de azul, a partir de la célula teñida de rojo se formaba la masa granulosa interna del blastocisto, que, como ya se ha referido, va a dar lugar al cuerpo del embrión y de la otra, la teñida de azul, se deriva el trofoectodermo extraembrionario del que a su vez se derivará la placenta y tejidos que la sustentan. Es decir, desde la primera división celular queda determinada la identidad funcional de las dos primeras células del embrión, teniendo ya, cada una de ellas, un papel concreto en el desarrollo embrionario. Esto hizo comentar a Helen Pearson, en un artículo publicado en Nature 10, que la identidad biológica del ser humano se establece a partir del primer día de vida del embrión.

Más recientemente se han descrito nuevos mecanismos que regulan la diferenciación celular embrionaria hacia distintos linajes. Así, Plachta y colaboradores 11, comprueban que la capacidad de diferenciarse de las células del embrión de 4 a 8 blastómeros no solo depende de la concentración de Oct 4, como más adelante comentaremos, sino también de la cinética de dicho factor entre las células embrionarias, apoyando ello la idea de que las células embrionarias, en sus estadios de desarrollo iniciales presentan diferencias moleculares que afectan directamente a su destino biológico.

2.4. Otro aspecto de interés, que también avala la organización del embrión humano en estas primeras etapas de su vida, es que pequeñas variaciones de la concentración y difusión de iones calcio en la zona de la capa pelúcida del ovocito por donde penetra el espermatozoide, parecen jugar un activo papel en los procesos de división y organización de sus primeras células. En efecto, para que el espermatozoide pueda penetrar en el ovocito se requieren fundamentalmente dos cosas, primero que sea activado por una glicoproteína de la zona pelúcida del ovocito, la fertilicina, y segundo, la existencia de señales que determinen el lugar por donde el espermatozoide ha de penetrar en el óvulo, lo que parece condicionado por el aumento de los niveles de calcio iónico en esa zona.

Un reciente trabajo aporta nuevos datos sobre el mecanismo por el cual el espermatozoide y el óvulo son capaces de reconocerse mutuamente en el proceso de la fecundación, permitiendo la adhesión y penetración del espermatozoide a través de la membrana del óvulo, como paso previo para el sobrecruzamiento cromosómico de ambos gametos y la generación de un nuevo ser humano 12, al describir la estructura química tridimensional de un receptor de membrana del óvulo denominado Juno, lo cual permite avanzar en la comprensión de cómo este receptor interactúa con la correspondiente proteína de membrana del espermatozoide, denominada Izumo1, al modo de una llave con una cerradura.

Además, parece ser que el incremento de los iones de calcio en el punto de entrada del espermatozoide también contribuye a regular los mecanismos responsables de la primera división celular del cigoto, a la vez que la concentración de iones calcio puede influir en la distribución espacial de las células del embrión. En efecto, desde el punto en el que el espermatozoide alcanza al óvulo se produce una liberación de iones calcio,  que se difunden como una onda hacia la zona opuesta, y en este punto queda fijado el eje dorso-ventral del cuerpo embrionario. Perpendicular a él, se establece el eje cabeza-cola, a falta de determinar que polo será el cefálico y cual el caudal, lo que sucederá en la segunda semana del desarrollo embrionario, con lo que queda fijado el eje derecha-izquierda del cuerpo del embrión 7.  Además, se sabe que la concentración del calcio extracelular influye también  en la distribución espacial de las células embrionarias, de forma tal que el que una célula se ubique a  izquierda o derecha del cuerpo embrionario depende de que exprese (izquierda) o no (derecha) un gen, el denominado gen nodal, y esto depende de los niveles de calcio existentes en cada una de estas partes.

Ahora se profundiza más en la asimétrica división del cigoto, pues según se refiere en Investigación y Ciencia, 13 “Un aspecto esencial del desarrollo de los organismos multicelulares es la generación de múltiples y muy variados tipos de células a partir de una sola. En ciertos casos ello se consigue mediante divisiones celulares asimétricas, llamadas así “porque las dos células hijas resultantes reciben diferentes combinaciones de factores que determinan su destino celular, es decir las moléculas que determinan el tipo de célula en el que cada una de ellas se convertirá”. En dicho trabajo, su autor hace referencia a otro, de Delivery y colaboradores 14, que estudian la división de las células que organizan los órganos sensoriales de la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster, poniendo de manifiesto un complejo y bien programado sistema de divisiones que esencialmente consta de dos fases. En la primera se constata que hacia el final de la división celular, una estructura compuesta de microtúbulos se ensambla en el centro de la célula y se extiende por igual hacia ambos lados del plano que cortará la célula en dos. Tras ello los endosomas (vesículas moleculares) se distribuyen homogéneamente sobre esta estructura, moviéndose en ambas direcciones a lo largo de los microtúbulos que la forman. En la segunda fase, justo antes de que la célula se divida, los microtúbulos se desestabilizan hacia un lado, con lo que los endosomas pasaran más tiempo en ese lado y acabaran acumulándose en él. Pues bien, como afirma González, autor del trabajo que se comenta, “teniendo en cuenta la naturaleza ubicua y el alto grado de conservación evolutiva de los componentes implicados, el mecanismo aquí descrito podría estar operativo en otras especies y tipos celulares en los que ocurra la distribución asimétrica de una carga, vesicular o de otro tipo, trasportada por proteínas que se desplazan sobre un haz asimétrico de microtúbulos”, lo que podría dar pistas clave para entender el funcionamiento de procesos biológicos fundamentales en organismos superiores y entre ellos, por qué no, en la división asimétrica del cigoto, lo que sin duda vendría a corroborar que el embrión humano desde la fase de cigoto es un ser vivo que controla su desarrollo con mecanismos biológicos muy específicos, que de ninguna forma podrían darse en conglomerados celulares aleatorios.

2.5. Otro aspecto a considerar, que sin duda va en contra de considerar al embrión temprano como un simple conglomerado celular, es la regulación genética de los mecanismos de diferenciación de sus células, que apunta hacia un control epigenético específicamente determinado.

En efecto, se sabe que las células del embrión, a medida que progresa la división celular, pierden plasticidad, es decir, van perdiendo la posibilidad de dar origen a distintos tipos celulares. Este mecanismo surge, y en parte está regulado, por la expresión de distintos genes, especialmente el Oct-4, existente ya en los primeros blastómeros embrionarios, e incluso en el ovocito, que codifica un factor de transcripción, necesario para que Embrion primeras etapas de dasrrollo 1cada blastómero mantenga su totipotencia, al frenar los impulsos de diferenciación procedentes de las células de su entorno. En efecto, cada una de las células de un embrión de 3 a 5 días mantiene su capacidad de diferenciarse a células de todo tipo de tejidos por la acción del Oct-4, pero a medida que avanza el desarrollo del embrión sus células van perdiendo actividad del Oct-4 y consecuentemente el mecanismo que tienen para mantenerse indiferenciadas. Cuando llegan a células adultas diferenciadas, la actividad del Oct-4 prácticamente ha desaparecido; por el contrario, cuando estas células diferenciadas se desdiferencian para retornar a su estado embrionario, en los procesos de reprogramación celular,  se recuperan los niveles de Oct-4. Existen otros genes que también contribuyen a que las células se mantengan indiferenciadas, siendo de entre ellos el más significativo el Nanog.

2.6. También la enzima telomerasa es un factor fundamental en la regulación del ciclo vital de las células embrionarias. La telomerasa determina que los telómeros (parte terminal de las cadenas de ADN que protege a los cromosomas de su degradación) no se reduzcan de tamaño en cada división celular, lo que prolonga su ciclo vital. El tamaño de los telómeros disminuye con cada división celular, lo que hace que la célula envejezca. Por ello, en las células madre embrionarias y en las células tumorales existen elevados niveles de telomerasa que impiden la reducción de los telómeros, favoreciendo la proliferación indefinida de estas células. Es decir, parece que los mecanismos de envejecimiento de las primeras células embrionarias están finamente regulados, lo que nos parece solamente puede darse en entes biológicos bien estructurados y nunca en un conglomerado celular.

2.7. Inmunotolerancia entre la madre y el feto

Todos los sistemas biológicos tienen una finalidad específica, dirigida a cumplir un fin concreto para facilitar el desarrollo y mantenimiento del ser vivo que los incluye. En relación con ello, el sistema inmunológico tiene como finalidad fundamental oponerse a la entrada de los elementos extraños en un cuerpo vivo, por lo que, cumplen una finalidad fisiológica fundamental, cual es impedir las infecciones, pero por otro lado también pueden dar lugar a procesos autoinmunes por los cuales el propio organismo se autoataca, siendo esto causa de diversas e importantes enfermedades.

Sin embargo, existe una circunstancia, a nuestro juicio única en el sistema inmunológico de los mamíferos, que es que dicho sistema inmunológico puede inhibirse en la madre para permitir que un cuerpo extraño como es su hijo, pues no hay que olvidar que el 50% de la dotación genética del hijo proviene del padre y consecuentemente es ajena a la de la madre, pueda insertarse en su organismo sin sufrir rechazo alguno. Es lo que ocurre con la denominada inmunotolerancia entre la madre y el embrión.

Este proceso de inmunotolerancia se fundamenta en la liberación de componentes moleculares entre madre e hijo, que actuando localmente inhiben la acción de las células maternas responsables de rechazar al elemento extraño que en ella trata de implantarse, lo que se consigue inhibiendo la acción de los linfocitos T, que producen sustancias tóxicas para las células del embrión que tratan de implantarse, y los linfocitos B responsables de la producción de los anticuerpos de rechazo 15.

2.8. Otro hecho biológico que objetivamente sugiere que el embrión humano es un organismo vivo organizado es el peculiar diálogo bioquímico que se establece entre el embrión y su madre, que se inicia a partir del embrión  y que de alguna forma contribuye a regular su dinámica evolutiva por la trompa de Falopio. En efecto, durante su trayectoria por las trompas el embrión de pocos días de vida envía mensajes moleculares específicos tanto a la trompa como a su madre, a los que ambos responden con otros. Como se ha comentado este diálogo bioquímico entre madre, trompa e hijo permite a éste avanzar con la adecuada velocidad para poder acceder al útero materno en el momento preciso para su adecuada implantación 15.

Recientemente se ha dado un paso más en el diálogo entre la madre y el embrión, su hijo. En efecto durante el viaje por la trompa de Falopio y su implantación en el endometrio materno.

El endometrio materno produce y segrega otros compuestos en el fluido endometrial en el que el embrión se incluye, que son fundamentales para su implantación, entre ellos diversas integrinas (β3, α4 y α1), interleuquinas, como la interleuquina 1, también chemocinas  (IL8,MCP-1), leptina y la gonadotrofina coriónica humana (hCG).

Pero ahora, y con lo publicado en el artículo de Development 16 que aquí comentamos, ese dialogo bioquímico e inmunológico se amplía al campo genético, al comprobarse que elementos incluidos en el fluido, secretado por el endometrio, y que embebe al hijo durante su proceso implantatorio, pueden modificar la expresión genética del hijo.

Esto tiene importantes consecuencia biomédicas y bioéticas. Desde el punto de vista biomédico esta interrelación genética podría predisponer al embrión a padecer trastornos, tanto metabólicos como genéticos, es decir podría aumentar el riesgo de que el hijo pudiera padecer algunas enfermedades, como diabetes de tipo 2 o condiciones biológicas que pudieran incrementar el riesgo de padecer algunas enfermedades, como la obesidad.

Pero esta interrelación entre madre e hijo también se podría dar en la fecundación in vitro  cuando se utilizan óvulos donados, es decir no de la madre, o cuando se recurre a la maternidad subrogada. En la primera circunstancia, en los embriones implantados procedentes de la fecundación de óvulos donados se podría modificar la expresión genética de su genoma por el influjo de los mensajes maternos, es decir se incorporaría información en el genoma del hijo procedente del endometrio materno por lo que, y de alguna forma, y muy parcialmente, llegaría a constituirse un embrión modificado genéticamente por el influjo de la madre biológica.

Por otra parte, en el caso de maternidad subrogada también podrá influir la madre en el genoma del hijo, es decir, se podría establecer lazos biológicos con el hijo gestado, mucho más allá de los que el embarazo propicia.

En ambas circunstancias, al modificar la expresión del genoma del hijo, la relación entre la donante de óvulos o la madre subrogada con el hijo nacido, se implementaría sustancialmente, lo que sin duda podría crear más problemas biológicos y sociales de los que estas prácticas conllevan en el momento actual.

Es decir, un muy interesante trabajo que, a nuestro juicio, viene a apoyar la naturaleza humana de ese ente biológico que es el embrión humano temprano y que abre novedosas perspectivas, especialmente en el campo de la fecundación in vitro y la gestación subrogada.

Como consecuencia de todo lo anteriormente expuesto, nos parece que la compleja organización de ese ser vivo, que es el embrión humano preimplantado, responsable de los procesos biológicos comentados, es  incompatible con que pueda ser un conglomerado celular sin organizar. Es decir, que el embrión humano es un ser vivo de nuestra especie parece fuera de toda duda biológica razonable.

3. Naturaleza del embrión humano obtenido por transferencia nuclear somática

Como anteriormente se ha comentado, entre las distintas posturas sobre la naturaleza biológica del embrión humano, está la de aquellos que consideran que el embrión humano obtenido por transferencia nuclear somática (clonación) es de naturaleza biológica diferente a la del cigoto obtenido por vía natural, por fusión del óvulo y espermatozoide, incluso lo denominan de forma diferente, como es nuclóvulo o clonote. Esta diferencia biológica la basan fundamentalmente en que el clonote carecería de la información genética que aporta la fusión de óvulo y espermatozoide, así como del genoma masculino, información para ellos necesaria para que ese clonote pueda desarrollarse hasta un ser humano adulto sano. Esta teoría estaría avalada por el hecho biológico de que, hasta ahora, no se ha podido conseguir la generación de individuos humanos por transferencia nuclear somática. 17 Aunque, sin embargo, si que se han conseguido crear otros tipos de mamíferos, como fue en primer lugar la oveja Dolly.

Si esta hipótesis fuera cierta, dado que a partir de un clonote no se podría generar un ser humano adulto vivo, el clonote podría ser utilizado como fuente de material biológico, especialmente células madre, para experiencias  biomédicas,  sin   dificultades  éticas   adicionales,  pues   aunque hubiera que destruirlo para obtener el referido material biológico, se estaría destruyen un ente biológico que, no podría llegar a desarrollarse nunca hasta un individuo adulto. Es decir, no se estaría hablando de un embrión humano, todo lo más de un cuerpo embrioide. Pero si los blastocistos producidos por clonación pudieran seguir desarrollándose hacia un ser adulto, algo que hasta el momento se desconoce, sería aventurado afirmar que los clonotes pudieran ser utilizados para experiencias biomédicas sin dificultades éticas, dado que la dignidad de la naturaleza humana no viene determinada por el mecanismo utilizado para la generación del embrión, sino por la naturaleza del individuo adulto producido, naturaleza que a nuestro juicio es difícil afirmar que no sea la de un ser de nuestra especie.

4. Argumentos contrarios a que el cigoto sea un individuo humano

Sin embargo, para algunos existen argumentos contrarios a la catalogación del cigoto como un individuo humano biológicamente definido. Entre ellos, es el problema de la unicidad e indivisibilidad del cigoto, esencialmente derivada del hecho de su posible gemelación hasta los 14 días de su desarrollo, el que más polémica suscita. Los que esto defienden argumentan que si el embrión puede dividirse no sería un individuo. En contra de ello se podría afirmar que el embrión, en sus primeros días de vida, es único pero divisible, posteriormente, al avanzar su ciclo vital, se convertiría en un ser, asimismo único, pero indivisible. Habría que aclarar que individualidad e indivisibilidad son conceptos distintos. El que un individuo biológico pueda dividirse no va en contra de su individualidad, como no va en contra de la unicidad de los animales más simples, especialmente los unicelulares, el que puedan dividirse. Esto es especialmente cierto para aquellos animales que se reproducen partenogenéticamente. Creo que ningún experto biomédico se atrevería a afirmar que estos animales no son individuos de su especie, antes de dividirse, y que los que emergen de esa división no son individuos distintos de esa misma especie. Resumiendo, el concepto biológico de individuo no implica que no pueda dividirse, sino que en él existe una estructura viviente organizada con las características propias de los individuos de su especie. El concepto de individuo en biología no se refiere tanto a la imposibilidad de división, como a que exista una verdadera organización que dota a ese individuo concreto de la categoría biológica de viviente.

Otros afirman que la vida humana empieza con el embarazo, es decir, que ésta se inicia con la implantación del embrión en el útero materno y que por tanto cualquier manipulación de ese ser biológico antes de que se inicie el embarazo, es decir, antes de la implantación, es éticamente admisible, pues no se estaría actuando sobre un ser humano en desarrollo, sino sobre lo que ellos denominan preembrión. A nuestro juicio, es un error elemental confundir viabilidad con ser vivo. La viabilidad exige la existencia previa de un ser vivo que posteriormente puede ser destruido. Por otro lado, algunos de los defensores de esta teoría, afirman que para garantizar su viabilidad es requisito indispensable que el embrión pueda alimentarse, circunstancia que no se cumpliría, según ellos, hasta que éste consolide su implantación en el endometrio materno; pero a éstos habría que recordarles que el embrión ya se alimenta de material suministrado por su madre antes de la implantación, pues desde la impregnación del óvulo por el espermatozoide, hasta su implantación, es decir, durante los días que dura el trayecto del cigoto/embrión por la trompa de Falopio, aproximadamente cinco, hasta su definitiva acomodación en el útero materno, el nuevo ser se alimenta del material contenido en el citoplasma del propio óvulo, que naturalmente ha sido suministrado por su madre.

La idea de que la vida embrionaria comienza con la implantación, es decir a partir del día 14 posterior a la fecundación, fue propuesta en 1979 por el “Ethics Advisory Board”de los Estados Unidos, y posteriormente refrendada, en 1984, por la Comisión australiana Waller y sobre todo por la Comisión Warnock, que también en 1984, comenzó a utilizar el término preembrión para designar al embrión preimplantado.

En relación con que la vida humana se inicia con la consolidación de la implantación, nos parece muy ilustrativo un reciente artículo 18, en el que se constata que el 57% de los ginecólogos norteamericanos creen que la gestación, y por tanto la vida humana, pues si no hay un ser vivo difícilmente podrá gestarse, comienza con la fecundación, y solamente un 28% creen que ésta se inicia con la implantación del embrión en su madre.

Una mayoría, pues, apoya decididamente que la gestación no se inicia con la implantación sino con la fecundación, momento en que comienza la andadura de una nueva vida humana.

5. Consideración final

De todo lo anteriormente expuesto nos parece sin temor a errar que  claramente se puede afirmar que la vida de un ser humano se inicia con la fusión de los pronúcleos, masculino y femenino, es decir con la fecundación, y que por tanto ese embrión primigenio es merecedor de todo el respeto que a todo ser humano adulto se le debe, lo que consecuentemente condicionará que cualquier manipulación del embrión humano temprano no dirigida a su propio bien, y especialmente su destrucción, sea éticamente inaceptable.

Pero, a nuestro juicio, aun hay otro argumento si cabe más definitivo para defender la inviolabilidad del embrión humano temprano, cual es que la vida humana es poseedora de tal dignidad, consecuencia directa de su propia naturaleza, que bastaría la duda de que ese ente biológico recién generado, el embrión, pudiera ser un ser humano para que hubiera que respetarlo incondicionalmente. Es decir, no sería ni incluso necesario que los que afirmamos que la vida humana se inicia con la fecundación pudiéramos demostrarlo, cosa que creo si hemos hecho, sino que los que defienden que ese embrión puede destruirse impunemente tendrán que demostrar que esa vida recién generada no es humana y esto, en lo que a mi conocimiento  alcanza, no hay nadie que lo haya conseguido.

justo aznar Definitiva

Justo Aznar Lucea

Director del Instituto Ciencias de la Vida

Observatorio de Bioética

11 de Septiembre, 2017, 11:34: ALFRE306Bioética
Cara y cruz de la investigación con células troncales       
08 mayo
11:32 2017

Los investigadores son responsables de aplicar criterios estrictos sobre seguridad, eficacia y veracidad tanto en las experimentaciones clínicas como en sus aplicaciones terapéuticas.

 

La cara de la investigación

Las células troncales, más conocidas como “células madre” suponen hoy en día la gran esperanza para el futuro de la medicina regenerativa, por su capacidad de diferenciarse en estirpes celulares de casi cualquier tejido, por lo que representan una prometedora opción terapéutica para muchas patologías.

Estas células pluripotentes se encuentran en los tejidos embrionarios y, también, en tejidos adultos. Su aislamiento y cultivo en medios específicos, puede conducir al desarrollo de tejidos útiles en terapias regenerativas como cardiopatías, mielopatías, diabetes, lesiones nerviosas, retinopatías, etc. Tras su aislamiento, son inoculadas directamente en los tejidos que se quiere regenerar, de modo que las células troncales se diferencian en células de estos mismos tejidos.

Una tercera vía para la obtención de células pluripotentes es la descrita por Yamanaka hace ahora 10 años, hallazgo que le valió la concesión del Nobel de Medicina. Yamanaka logró, partiendo de una célula adulta diferenciada, encontrar el modo de “desdiferenciarla” de modo que volviera a su estado pluripotente, para después, volverla a diferenciar en una determinada estirpe celular con utilidad terapéutica. Son las conocidas como iPS, o células pluripotentes inducidas.

Asimismo, se han reproducido “in vitro”, a partir de células troncales, tejidos que simulan el funcionamiento de ciertos órganos, lo que podrá suponer en el futuro una alternativa al actual trasplante de órganos.

El estado actual de la aplicación clínica de las células troncales es todavía incierto. Aunque se ha informado de resultados exitosos en algunos campos, como la cardiología o la hematología, muchos ensayos clínicos y aplicaciones terapéuticas han fracasado debido a problemas surgidos en los procesos de diferenciación y a la aparición de tumores.

La cruz de la investigación

El afán por obtener resultados de las técnicas basadas en células troncales, ha conducido a algunos investigadores y clínicos, a ofertar tratamientos que no gozaban de los mínimos criterios de seguridad y eficacia exigibles. El año pasado se publicó en la revista Cell Stem Cell un artículo que reclamaba la necesidad de una mayor supervisión sobre las ofertas terapéuticas con células troncales, dada la nula eficacia de muchas de ellas y el elevado riesgo de aparición de efectos secundarios no controlados.[1]

En 2014 la revista Nature informó de trágico final de un investigador que había publicado dos trabajos sobre la reprogramación de células adultas mediante la simple exposición a un medio ácido.[2] Tras no poderse reproducir el hallazgo por otros investigadores, se demostró que el método presentaba defectos que provocaron la retractación de los trabajos. Esto causó una gran depresión a su autor, Yoshiki Sasai, que acabó suicidándose el 5 de Agosto del mismo año.[3]

Este mismo mes, se acaba de publicar en The New England Journal of Medicine dos casos de tratamientos con células troncales realizados en una clínica de Florida (EEUU) a dos pacientes con 72 y 88 celulas madre de cordon humbilical recuperan tejido retinianoaños afectadas de degeneración macular asociada a la edad (DMAE).[4] La técnica consistió en la inoculación de células troncales, obtenidas de tejido adiposo del abdomen de las propias pacientes, en el cuerpo vítreo de ambos ojos. El resultado fue la pérdida total de visión en ambas pacientes.

Las dudas sobre la calidad de esta intervención surgen porque, en contra de lo aconsejado, se procedió a tratar simultáneamente ambos ojos, lo que impide conservar la visión en, al menos, uno de ellos en el caso de que aparezcan efectos indeseables tras la primera intervención. En segundo lugar, las pacientes no fueron informadas de que participaban en un ensayo clínico, y abonaron 5000 dólares por la intervención.

El estudio había sido registrado en ClinicalTrials.gov, que es la base de datos que incluye todas las investigaciones sostenidas por fondos públicos y privados en Estados Unidos. La FDA estadounidense, agencia responsable de la regulación de los ensayos clínicos con medicamentos, no intervino en este caso dado que se trataba de células de las propias pacientes, es decir, autólogas, y no consideradas como tales.

Las pacientes sufrieron ceguera con hemorragia y desprendimiento de retina tras una semana desde de la intervención. Contrariamente a lo esperado, las células troncales inoculadas no evolucionaron hacia células de epitelio retiniano, sino hacia fibroblastos, implicados en la cicatrización tisular.

Afortunadamente, otros equipos de investigación no han procedido del mismo modo. Es el caso de los ensayos realizados en el Centro Riken de Kioto (Japón), donde una intervención dirigida a tratar también la DMAE, pero en este caso a partir de células iPS. Aunque el ensayo fue detenido en una segunda candidata por no existir garantías en cuanto a la integridad genómica de las células obtenidas, la primera paciente tratada había estabilizado su visión tras un año desde la intervención, no apareciendo efectos secundarios.[5]

Ética en la investigación

Los investigadores son responsables de aplicar criterios estrictos sobre seguridad, eficacia y veracidad tanto en las experimentaciones clínicas como en sus aplicaciones terapéuticas. Pero son necesarios organismos reguladores eficaces, preferiblemente de ámbito internacional que supervisen la oferta clínica de terapias con células troncales como la que nos ocupa, para evitar que una de las aplicaciones clínicas más esperanzadoras de los últimos años, se convierta en un reclamo dirigido al enriquecimiento ilícito de algunos a costa de la salud de los pacientes que confían en etas técnicas como la última esperanza para patologías para las que hoy no existen alternativas eficaces.

De nuevo, la recta instrucción bioética de investigadores y clínicos se perfila como la única herramienta preventiva de estos abusos, que tratan de convertir la ciencia en un mercado.

julio-tudela

Julio Tudela

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

[1] Turner L, Knoepfler P. Selling stem cells in the USA: assessing the direct-to-consumer industry. Cell Stem Cell. 2016;19(2):154-157.

[2] Nature 505;641-647, 2014; Nature 505, 676-680, 2014

[3] Nature Medicine 20; 975, 2014

[4] Daley GQ. Polar Extremes in the Clinical Use of Stem Cells. N Engl J Med 2017; 376:1075-7 DOI:10.1056/NEJMe1701379

[5] Aznar J, Tudela J. Use of embryonic stem cells to treat severe eye diseases. Cuadernos de Bioética XXVII 2016/2ª.


5 de Septiembre, 2017, 11:24: ALFRE306Bioética
Presentación del libro: Aborto, la política de un Estado Claudicante; revela datos importantes


Por: Comunicado de Prensa | Fuente: Red Familia




•    En la capital el aborto representa el 10.7% de las muertes maternas, mientras que a nivel nacional representa 9.2% revela el libro: Aborto, la política de un Estado Claudicante.

•    Autoridades desconocen en qué condiciones se realizan nueve de cada 10 abortos que se llevan a cabo en la Ciudad de México, según autores del libro.

 

A diez años de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, Red Familia, red de más de mil instituciones de la sociedad civil y el Centro de Estudios y Formación Integral para la Mujer (CEFIM) revelaron que la despenalización del aborto ha sido un fracaso como política pública, ya que no ha disminuido la mortalidad materna, ni ha erradicado la clandestinidad y sólo ofrece una alternativa a la mujer: abortar; esto durante la presentación del libro “Aborto, la política de un Estado Claudicante”.

En la presentación del libro, estuvieron presentes los investigadores y autores del libro Lic. Marcelo Bartolini, Mtro. Fernando Zúñiga y Mtro. Cándido Pérez, quienes detallaron que, durante estos diez años, en la Ciudad de México el porcentaje que representa el aborto como causa de mortalidad materna es mayor que el promedio nacional. “En la capital el aborto representa el 10.7% de las muertes maternas, mientras que a nivel nacional representa 9.2%”, dijeron.

Asimismo, los especialistas agregaron que la reforma de 2007 que despenalizó el aborto hasta las 12 semanas de gestación en la Ciudad de México provocó una fuerte polarización y un rechazo político y social a nivel nacional. “Esta polarización se ve reflejada luego de que, en dos años, 18 entidades reformaron su Constitución Política para proteger expresamente el derecho a la vida, desde el momento de la concepción” puntualizaron.

Con este informe los investigadores quieren evidenciar que con la despenalización del aborto no se terminó la clandestinidad. “Las autoridades desconocen en qué condiciones se realizan 9 de cada 10 abortos que se llevan a cabo en la Ciudad de México, ya que ninguna autoridad recopila información sobre los abortos realizados en al ámbito privado” denunciaron, por lo que se ignora cuántas mujeres abortan, bajo qué procedimientos, qué edades tienen e incluso cuántas mujeres han muerto durante el procedimiento, entre muchos otros datos que ayudarían a dimensionar la problemática.

Bajo este escenario, y de acuerdo con los cálculos realizados por investigaciones académicas, durante los últimos diez años se habrían realizado alrededor de 1.5 millones de abortos, y no los poco más de 175 mil que las autoridades sanitarias de la Ciudad de México tienen registrados. “Esta problemática afecta a las familias, esposos, padres e hijos, de las mujeres que decidieron abortar, ya que las consecuencias psicológicas son de efecto colateral, como depresión, tristeza, estrés y hasta el suicidio” añadió Mario Romo, director nacional de Red Familia.

 

Para ejemplificar lo anterior, los investigadores detallaron que simplemente una organización privada realiza más abortos que los que se llevan a cabo en todos los hospitales de las Secretaría de Salud del gobierno capitalino. Tan sólo, en el 2014 una clínica privada realizó 51 mil abortos en la capital.

De igual forma, los investigadores subrayaron que la política pública denominada, “Interrupción Legal del Embarazo” adoptada en la Ciudad de México, no ha hecho más que reducir la autonomía de la mujer a una sola alternativa: el aborto, se tienen cifras de que en hospitales del gobierno capitalino más de 11 mil mujeres han abortado dos o más veces, por falta de oportunidades.

Los especialistas puntualizaron que este dato muestra que la reincidencia en la práctica del aborto no sólo es un dato preocupante a nivel social, sino que aumentará ante la falta de opciones reales para atender la salud y la vida de las mujeres y sus hijos, desde un enfoque integral.

Finalmente, Mario Romo, director nacional de Red Familia hizo un llamado tanto al gobierno federal como al local para que, se respete la vida desde el momento de la concepción y ofrecer más y mejores alternativas de solución a las mujeres embarazadas en situación vulnerable.

4 de Septiembre, 2017, 11:44: ALFRE306Bioética
Aparte del problema central de la destrucción de vida humana, hay toda una serie de aspectos que hacen que su éxito sea muy dudoso


Por: Michael Cook | Fuente: Fluvium.org



El proyecto es inviable por dos razones

Dejemos a un lado el importante asunto de si el embrión clónico es un ser humano. Otros aspectos prácticos y éticos hacen que la investigación del equipo coreano no sea viable.

La primera razón es económica: el coste de las terapias. La ventaja de la clonación terapéutica es que ofrece una terapia genéticamente específica para el paciente. La desventaja, por la misma razón, es que la terapia no puede ser utilizada con otros pacientes. A diferencia de los fármacos convencionales, se podrá beneficiar mucho menos de las economías de escala.

Uno de los avances del equipo coreano es que, por una mejora de sus técnicas, ha logrado crear líneas celulares con menos de 20 óvulos, cuando el año pasado tuvieron que utilizar 242 para crear un solo embrión. Pero como una mujer sometida a tratamiento de superovulación produce solo 10 óvulos, esto significa que se necesitarán uno o dos ciclos de estas técnicas invasivas para obtener la materia prima necesaria para la terapia de un solo paciente. La clonación terapéutica seguirá siendo medicina para millonarios.

La segunda razón tiene que ver con la ética. ¿Se podrá evitar la explotación de las donantes de óvulos, sean o no remuneradas? La donación de óvulos es normalmente segura, pero puede haber graves complicaciones.

Problemas por doquier

Por eso el protocolo para proteger a las mujeres donantes es un elemento importante en el experimento de Woo-Suk Hwang. El artículo publicado en "Science" reproduce incluso los formularios de consentimiento informado, en un esfuerzo para convencer a otros científicos de que los estándares éticos están en consonancia con los de Estados Unidos.

Sin embargo, dos bioéticos americanos que revisan ese trabajo en el mismo número de "Science" le dan un suspenso en ética. David Magnus y Mildred Cho, de Stanford University, le critican por no explicar bien los riesgos a las participantes y por presentar a las donantes como pacientes. Después de examinar el experimento y el consentimiento informado, concluyen que hay notable riesgo de una explotación abusiva de "pacientes vulnerables y de sus amigos y familiares" (1).

En particular, subrayan que la palabra "terapéutica" aplicada a la clonación es engañosa: "Es prácticamente cierto que los beneficios clínicos de esta investigación tardarán años o décadas en llegar", dicen Magnus y Cho. "Este es un mensaje que pacientes y familias desesperadas no quieren oír".

Además, Hwang ha descubierto que los mejores resultados se dan con óvulos recién obtenidos de mujeres fértiles de menos de 30 años. Cuando los óvulos procedían de mujeres de más de 30 años, se lograba una línea celular después de 30 intentos. Con las mujeres más jóvenes se lograba una por cada 13 intentos, como media. Es de suponer lo que ocurrirá si el experimento de Hwang funciona: mujeres jóvenes que venden sus óvulos para pagar sus estudios universitarios, para mantener a sus hijos o para pagarse unas vacaciones.

A pesar del orgullo de algunos científicos los problemas parecen insalvables

La reproductiva, más cercana

El problema final es que el espectro de la clonación reproductiva, a la que casi todos se oponen, contamina el experimento de Hwang. En su artículo en "Science" afirma que su experimento no supone en modo alguno "dar ánimos a cualquier intento de clonación reproductiva". Las pruebas científicas sobre animales clonados "deberían desalentar cualquier intento temerario de una clonación reproductiva humana" (2).

La realidad es que el trabajo de Hwang contribuye a que la clonación reproductiva esté más cercana. Julian Savulescu, un australiano que es profesor de Ética Aplicada en la Universidad de Oxford, y editor del influyente "Journal of Medical Ethics", declaraba recientemente que la clonación "representará uno de los más grandes avances científicos... La clonación es poder y aprovechamiento de la oportunidad sobre nuestro destino. La reproducción artificial puede ser quizá más segura y eficaz que la natural" (3). Y no faltan bioéticos que piensan lo mismo.

Otros esperan solo que la técnica mejore. Por ejemplo, el InterAcademy Panel, una red de academias que incluye la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y la British Royal Society, afirma que la clonación reproductiva debe ser prohibida. Pero reconoce que la clonación será segura algún día, por lo que la prohibición "debería ser revisada periódicamente a la luz de la evolución social y científica". O sea, "avísenos cuando tenga todo resuelto y nosotros lo haremos ético".

En suma, no es necesario que nos subamos al tren de la clonación después del anuncio de Hwang. Aparte del problema central de la destrucción de vida humana, hay toda una serie de aspectos que hacen que su éxito sea muy dudoso. El principal problema que debe preocuparnos es resistir el pánico de los científicos que trabajan con células madre y que han mordido el polvo ante los coreanos.

(1) David Magnus and Mildred K. Cho. "Issues in Oocyte Donation for Stem Cell Research". "ScienceExpress" (19-05-2005).

(2) Woo-Suk Hwang et al. "Patient-Specific Embryonic Stem Cells Derived from Human SCNT Blastocysts". "ScienceExpress" (19-05-2005).

(3) Julian Savulescu. Debate in "The Times Higher Educational Supplement" (6-05-200

3 de Septiembre, 2017, 11:20: ALFRE306Bioética
El descubrimiento se utiliza para dudar de la viabilidad de las aplicaciones por las limitaciones legales


Por: http://www.forumlibertas.com/ | Fuente: http://www.forumlibertas.com/



La etapa decisiva del desarrollo humano que se produce después de que el embrión se implante en el útero ha sido estudiada por primera vez gracias a un avance técnico ideado por científicos del Reino Unido y de EE.UU. Un descubrimiento que algunos sectores han utilizado para platear un nuevo debate bioético: sus aplicaciones no serían posibles si se mantiene la prohibición actual de realizar experimentos con embriones humanos de más de catorce días.

El avance, que se presenta esta semana en las revistas Nature Nature Cell Biologyabre la vía a comprender mejor cómo se forma el cuerpo humano; a estudiar por qué algunos embarazos se interrumpen de manera espontánea; y, en lo que puede ser la aplicación práctica más importante de la nueva técnica, a cultivar tejidos a partir de células madre para utilizarlos en futuros tratamientos de medicina regenerativa. Lamentablemente este descubrimiento también se podría utilizar para perfeccionar las técnicas de reproducción asistida;

Pero estas aplicaciones abrirían un nuevo debate bioético, ya que no serían posibles, según algunos sectores, si se mantiene la citada prohibición. Una vez resuelto el problema técnico de manipular embriones de dos semanas, ya han surgido las primeras voces que reclaman que se revise esta norma.

Las investigaciones anteriores sobre el desarrollo de los embriones humanos se habían limitado a la primera semana después de la fecundación. Este es un periodo durante el que el embrión crece hasta tener unos 0,2 milímetros de diámetro y unas 250 células, pero no se ha implantado aún en la pared del útero.

Una vez implantado, en el séptimo día después de la fecundación, su supervivencia requiere un entorno adecuado que hasta ahora no se había podido simular en laboratorio. Un equipo de investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y otro de la Universidad Rockefeller de Nueva York (EE.UU.) han superado este obstáculo bañando los embriones en una solución con moléculas que favorecen su desarrollo. Además, les han proporcionado un sustrato inspirado en la pared del útero para implantarse.

Con estas ayudas, los embriones han prosperado durante otra semana, cuando los investigadores los han destruido para no infringir el límite de los catorce días.

La inteligencia desde el inicio de la vida

Los primeros resultados del estudio han revelado sorpresas inesperadas. La mayor ha sido que los embriones humanos son capaces de organizar sus distintos tipos de células por sí solos en las dos primeras semanas después de la fecundación. El descubrimiento rompe con la idea aceptada hasta ahora de que los embriones dependen de señales del entorno que vienen de la madre para desarrollarse.

Un segundo resultado inesperado es que hay diferencias notables entre el desarrollo de los embriones humanos y el de los ratones. En las últimas décadas se ha estudiado en detalle el desarrollo embrionario en ratones, uno de los animales más utilizados en laboratorios de investigación biomédica, y se había asumido que el desarrollo humano sería similar, ya que también se trata de un mamífero. Pero las nuevas investigaciones indican que no se pueden comprender las primeras etapas de nuestro desarrollo si no se estudian embriones humanos. ¿Una excusa para dar patente de corso a los científicos que deseen manipular embriones de más de 14 días?

2 de Septiembre, 2017, 12:28: ALFRE306Bioética
Cardenal Rivera dice que al cometer abortos se profana el templo de Dios


Por: Redacción | Fuente: es.gaudiumpress.org



Un fuerte llamado a respetar la vida y la dignidad humana es el que hizo el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo y Primado de México, al presidir el 25º aniversario de la Parroquia la Esperanza de María en la Resurrección del Señor, sede de la VI Vicaría Episcopal "San José" de la Arquidiócesis de México.

Durante la homilía, el purpurado -luego de profundizar en tema de la liturgia del día- destacó a la Virgen María como el primer templo que habitó Jesús.

Dijo que los templos son los espacios ideales para encontrase con Dios: "Se puede rezar en todas partes, porque la tierra está consagrada a Dios, pero los recintos dedicados al culto divino nos ayudan a concentrarnos mejor en nuestra oración".

Recordó que existen lugares especiales donde se le da adoración y gloria Dios -el caso de los templos católicos-, que están dedicados al culto y donde el Hijo de Dios se hace presente por medio de los sacramentos, especialmente la Eucaristía.

Indicó que existe otro templo sagrado que es "cada uno de nosotros". Por eso exhortó para que cada quien sea "un templo digno", y sentenció las graves profanaciones que se comenten al templo de Dios, "que es santo", cuando se asesina, se viola, se pervierte, se prostituye, se comenten abortos y actos que atentan contra la dignidad humana y la santidad.

Esta semana, en lo referente a la defensa del a vida humana, también habló el Arzobispo durante la Eucaristía que presidió con ocasión del 10º aniversario de la Asociación del Derecho del Concebido ocurrida el miércoles 27 de agosto. El Cardenal Rivera destacó la labor que realizan los laicos en esta materia.

Al iniciar la homilía, el Arzobispo dijo: "Su presencia es un signo de unidad, es expresión del compromiso laical en la puesta en práctica de la Doctrina Social de la Iglesia en los campos legislativos, médicos, bioético, educativo, civil, creando una red a favor del niño en el vientre materno, en favor de la mujer embarazada y de la familia. ¡Muchas gracias por mostrar esa unidad dentro de la Iglesia!".

Y es que en otras ocasiones el Cardenal Rivera ha abordado el tema de la sacralidad de toda vida humana, especialmente del niño por nacer.

En una oportunidad manifestó: "El niño siempre será un don y nunca el derecho de nadie, éste tiene una dignidad personal única e irrepetible".

Haciendo eco a palabras de los obispos mexicanos, el purpurado también señaló en una ocasión: "No se puede tolerar la supresión de la vida humana por las diversas técnicas abortivas, no es lícita la supresión de la vida de los seres humanos aunque esta se lleve a cabo en periodos iniciales".

En otro momento el Arzobispo de México también llamó a "defender y promover la vida humana" en México, sobre todo ante "los múltiples ataques con que la amenazan sectores de la sociedad, tomando inclusive la supresión de la vida humana como bandera de progreso y de lucha social".

Desde el 2007 el aborto está despenalizado en Ciudad de México a partir de las doce semanas de gestación.

 

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